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Elecciones 26M La ultraderecha austríaca, menos tocada de lo pronosticado

En contra de las expectativas de muchos analistas, el Partido de la Libertad de Austria (FPÖ) no se ha hundido en las elecciones europeas. Su nuevo líder, el excandidato a la presidencia Norbert Hofer, podría mantener al partido en el gobierno tras las próximas elecciones de septiembre.

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Miembros del parlamento austriaco, votan una moción de censura contra el canciller federal, Sebastian Kurz, este lunes en Viena, Austria. EFE

Tras el escándalo Ibiza que implicó al expresidente del Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), Heinz-Christian Strache, en un caso de corrupción, la salida del gobierno de los cinco ministros del FPÖ y la convocatoria anticipada de elecciones inmediatamente posterior, los principales medios de comunicación europeos esperaban una fuerte caída del partido de derecha nacionalista en las pasadas elecciones al Parlamento Europeo e incluso hubo quien pronosticó que arrastraría al resto de partidos de ultraderecha en su caída.

Finalmente no fue así: el FPÖ se dejó dos puntos, pero obtuvo un respetable 17,2% de los votos. De acuerdo con el diario Der Standard, alrededor de un 68% de los votantes del FPÖ en 2014 optaron de nuevo por el partido en las europeas, que movilizó además a 174.000 primeros votantes. El propio Strache ha conseguido un escaño en el Parlamento Europeo con más de 35.000 votos.

¿Cómo ha sido todo esto posible? Según Christoph Hofinge, investigador del Instituto Sora, "el FPÖ integró de inmediato el escándalo Ibiza en uno de sus relatos habituales: poderes oscuros conspiran contra nuestro movimiento". "De ese modo, explica, "ha conseguido canalizar las emociones de algunos votantes causadas por el vídeo hacia el partido".

Herbert Kickl ha responsabilizado de la ruptura del gobierno a "marionetas"controladas por personas próximas al canciller

En una entrada en su muro de Facebook, el exministro del Interior del FPÖ, Herbert Kickl, ha responsabilizado de la ruptura del gobierno a "marionetas" controladas por personas próximas al canciller, Sebastian Kurz, que las habrían ido instalando estas últimas semanas en los ministerios en manos de la ultraderecha. En un paso de su escrito que sorprenderá a muchos lectores, Kickl también acusa al canciller –una de las principales figuras de referencia de la nueva derecha europea– de estar "no del todo satisfecho" con su "posición consecuente en materia de política de asilo y extranjería".

Kurz se despide en clave de campaña

El claro ganador de estas elecciones europeas en Austria ha sido el Partido Popular Austriaco (ÖVP) del canciller Sebastian Kurz. Con un 34,9% de los votos, los conservadores no solamente mantuvieron el 90% de sus votantes de 2014, sino que atrajeron a un 11% de los primeros votantes (387.000) y a un 19% de antiguos votantes del FPÖ (105.000).

Los socialdemócratas del SPÖ consideran el 23,4% obtenido como insatisfactorio a pesar de haber superado los resultados de otros partidos socialdemócratas en el continente. Los Verdes (14%) y los liberales de NEOS (8,7%) quedan en el cuarto y quinto puesto respectivamente.

Los socialdemócratas del SPÖ consideran el 23,4% obtenido como insatisfactorio a pesar de haber superado los resultados de otros partidos 

No le ha durado mucho la alegría a Kurz. Aunque salió claramente reforzado de las elecciones europeas, este mismo lunes ha visto cómo prosperaba en el parlamento (Nationalrat) una moción de censura contra su gobierno, un hecho sin precedentes en la historia reciente del país.

El FPÖ ha decidido finalmente apoyar la moción impulsada por los socialdemócratas y enterrar así las expectativas de Kurz de agotar la legislatura. El jefe del ejecutivo se ha despedido esta tarde desde el parlamento en Viena de manera desafiante ante la prensa y decenas de partidarios: "Hoy ha decidido el parlamento, pero el próximo mes de septiembre decide el pueblo y la democracia". El Neue Zürcher Zeitung especula ya con una campaña en la que Kurz se presentaría como "víctima de una venganza" y en la que los populares austríacos aspiran a obtener la mayoría absoluta en las próximas elecciones.

Una posible reedición de la gran coalición –la forma de gobierno más común en Austria desde la posguerra– parece quedar fuera de la mesa: el ÖVP ha virado demasiado a la derecha con Kurz, y el SPÖ podría haber precipitado esta crisis de gobierno antes de tiempo, arriesgándose a perder apoyos como socio minoritario en una coalición de ese tipo y en un contexto europeo por ahora desfavorable a la socialdemocracia. Los socialdemócratas tienen por lo tanto unos pocos meses para recuperar la confianza del electorado, remontar en las encuestas y ganar las elecciones para hacer descarrilar a Kurz al frente del ÖVP. ¿Entonces qué queda?

Cuidado con lo que deseas

A falta de otros escenarios, el más probable es uno de más de lo mismo. El escándalo Ibiza ha servido para descabalgar definitivamente a Heinz-Christian Strache de la presidencia del FPÖ, pero la crisis se ha resuelto con un rasguño. Los resultados de las elecciones europeas demuestran que el partido sigue reteniendo su aura de formación anti-establishment, con la que encubre en gran medida sus escándalos y su ideología para una parte no pequeña del electorado. También ha servido para aupar a Norbert Hofer.

Los resultados de las elecciones europeas demuestran que el partido sigue reteniendo su aura de formación anti-establishment

Hofer, de 48 años, es un perfil más peligroso que el de Strache. Militante del partido desde 1994, fue el candidato a la presidencia de Austria en 2016, que en segunda vuelta disputó con el independiente Alexander Van der Bellen. En aquellas elecciones, de las que estuvo pendiente Europa y medio mundo, Hofer perdió por sólo 31.000 votos, pero las irregularidades técnicas en el recuento obligaron a repetir los comicios en diciembre de ese mismo año.

Gracias a ello Van der Bellen pudo aumentar la diferencia respecto a su rival: el primero obtuvo un 53,8% frente al 46,2% conseguido por el candidato del FPÖ. Aunque pasó a un segundo plano como ministro de Transporte del gobierno de coalición de Kurz, Hofer siempre estuvo ahí y probablemente salga elegido como candidato del FPÖ a la cancillería en el próximo congreso del partido, del que también redactó su programa.

El nuevo presidente del FPÖ es políticamente más astuto y mejor orador que Strache

El nuevo presidente del FPÖ es políticamente más astuto y mejor orador que Strache y, a diferencia de éste, su aspecto y maneras decididamente burguesas pueden permitirle ampliar su electorado siguiendo la misma estrategia de las presidenciales de 2016, en particular entre una clase media que, como en el resto de la UE, ve peligrar su posición social y recela tanto de la llegada de nuevos inmigrantes y como de los cambios en los valores sociales de estos últimos años.

Con Hofer al frente del FPÖ quizá la ultraderecha no consiga arrebatar a Kurz la cancillería, pero sí recuperar o incluso mejorar los resultados de las últimas legislativas y reeditar la coalición. Los tabloides afines ya apuntalan al FPÖ alertando de un retorno del ÖVP a la vieja democracia cristiana y una gran coalición. De repetirse, pues, la coalición entre conservadores y ultraderechistas, Austria volvería a 2017, pero con un FPÖ más atento para no cometer los mismos errores de este 2019.