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Los equipos de rescate han rastreado el 60% de las zonas afectadas

Las tareas de rescate continúan aunque la esperanza de encontrar aún supervivientes es ya muy baja. A la falta de personal médico se une el inminente peligro a una crisis sanitaria por las condiciones

AGENCIAS

Los equipos de rescate continúan en su lucha contra el tiempo y contra los escombros, aunque los ánimos ya están divididos entre la esperanza y la resignación. En estos momentos la atención está más centrada en cómo evitar una crisis sanitaria en Haití.

A las dificultades para encontrar a víctimas con vida como Lidovia Pierresainte, la mujer de 33 años que tras un trabajo de nueve horas y media fue salvada por una brigada de Perú y Nicaragua, se sumó hoy un nuevo temblor, de 4,5 grados en la escala Richter, que sembró otra vez el pánico y retrasó las labores de rescate.

Fuentes de la ONU han asegurado a EFE que el 60% de las zonas afectadas. tanto en Puerto Príncipe como en las localidades vecinas, han sido ya rastreadas por los equipos de rescate. Estas han conseguido sacar con vida de entre los escombros a 70 personas y aún no pierden la esperanza de hallar más, según las mismas fuentes.

"Es un número récord de personas halladas con vida después de un terremoto", según Elizabeth Byrs, portavoz de la oficina humanitaria de la ONU, OCHA, quien agregó que "nuestros expertos en el terreno aún no han perdido la esperanza de hallar más supervivientes porque hay muchas bolsas de aire bajo los edificios".

Byrs insistió en que, según los expertos, "hasta seis días después" del sismo es posible encontrar supervivientes bajo los edificios destruidos.

Un total de 43 equipos de rescate, procedentes de todo el mundo, trabajan en estas tareas, con 1.739 miembros entre todos y 161 perros especializados.

"Trabajan sin parar, día y noche, en condiciones apocalípticas, pero su moral está muy alta a pesar de la duras condiciones debido a la gran cantidad de personas que han podido salvar con vida", señaló la portavoz. Los equipos cuentan ya con "material de socorro muy pesado, capaz de penetrar en el cemento armado, y tienen también aparatos acústicos y de fibra óptica para poder localizar a personas con vida".

"Hay un factor positivo en este terremoto, y es que los edificios se han derrumbado de manera que han quedado espacios de vida, huecos vacíos, que permiten que algunas víctimas sigan vivas", agregó. Byrs destacó también que en estos momentos "el mayor problema es la falta de personal médico".

"Hay que tratar y operar a los heridos y no hay suficiente personal"

"Hay que tratar y operar a los heridos, porque si no se mueren, y no hay suficiente personal", afirmó Byrs, haciéndose eco de la preocupación de numerosas organizaciones, como Médicos sin Fronteras, cuyo personal en Haití no da abasto para atender a las miles de personas que se agolpan ante los hospitales e instalaciones médicas improvisadas.

"Tratar a los heridos es la prioridad -insistió-, el agua y la comida ya empiezan a llegar". También se necesitan ambulancias para trasladar a los heridos, pues señaló "los sacan de los escombros y luego no hay cómo trasladarlos"

La portavoz dijo, además, que ya se han hecho las primeras evaluaciones en otra localidad haitiana, Petit Goave, que contaba con 117.000 habitantes, y donde "el 20 por ciento de los edificios han quedado destruidos".


Una muestra de la precaria situación en la capital haitiana se vivió durante el rescate de Perresainte, cuyos socorristas debían turnarse cada media hora ante el hedor que desprendían los cadáveres de tres adolescentes que tenía a su lado, dijo el nicaragüense Bernardino Bermúdez.

El ministro de Sanidad haitiano, Alex Larsen, aseguró que ya han sido encontrados "algo más de 25.000" muertos, la mayor parte de los cuales ha ido a parar a fosas comunes, donde son cubiertos con cal viva y luego con tierra. Ante críticas por una supuesta intención del Gobierno de quemar los cuerpos, Larsen no lo descartó: "Aún no hemos tomado la decisión".

El Gobierno no descarta quemar los cadáveres aparecidos

Degún Elizabeth Byrs, portavoz de la oficina humanitaria de la ONU (OCHA) "en el momento en que empecemos a derruir las casas que han sido dañadas, la atmósfera será irrespirable, porque aparecerán nuevos cadáveres". A esto se suma, apuntó Bien-Aimé, que en la capital haitiana deambulan unas 600.000 personas que se quedaron sin techo por la "catástrofe histórica" y "la peor situación a la que ha debido hacer frente la ONU", tal como aseveró hoy Byrs.

Sin agua, sin comida y sin baños, cada cual se las ingenia como puede para salir adelante cada día y muchos de ellos recurren a los campamentos que se ha improvisado desde el martes en la capital del país más pobre de América.

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