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El fanatismo de origen religioso de la guerrilla del ELN paraliza el diálogo de paz con el Gobierno colombiano

El Ejército de Liberación Nacional está esperando el cobro de un rescate y al parecer tiene a más rehenes en su poder porque se niega a detener su 'negocio' de los secuestros. La influencia ideológica de sacerdotes, varios de ellos españoles, que han dirigido frentes de esta guerrilla, ha fanatizado a sus combatientes, que consideran la paz como una derrota.

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Fotograma de video publicado por Occidente Rebelde del excongresista secuestrado por el ELN, Odín Sánchez. EFE

BOGOTÁ.– Aunque estaba prevista para el pasado jueves la instalación formal en Quito (Ecuador) de la Mesa de Negociaciones ente el Gobierno colombiano y la guerrilla ELN, ésta se ha aplazado indefinidamente, ya que tanto el presidente Juan Manuel Santos como el jefe negociador del Gobierno, Juan Camilo Restrepo han advertido repetidamente que las conversaciones no se iniciarán hasta que se deje en libertad al excongresista de la región del Chocó, Odín Sánchez Montes de Oca. El exparlamentario está en poder del Ejército de Liberación Nacional desde el pasado 3 de abril, cuando se intercambió por su hermano, el exgobernador Patrocinio Sánchez y por el que la guerrilla pide un rescate que la familia manifiesta que no puede aportar.

El fanatismo, la altivez y las prácticas de los portavoces del ELN dificultan el inicio de un proceso de paz que muchos analistas consideran condenado al fracaso –aunque al final se inicie formalmente– por la amplitud de la agenda, la escasa voluntad de sus dirigentes y una estructura organizativa con autonomía de los diversos frentes, nutridos fundamentalmente del chantaje a las multinacionales con acciones de sabotaje, la minería ilegal y la droga.

El ELN tiene 1.500 combatientes armados y 5.000 milicianos civiles

Una muestra de la escasa voluntad de paz del ELN se produjo el jueves, cuando un comando de cuatro guerrilleros interceptó dos furgones de transporte en una carretera de Fortul (Arauca) e hizo bajar a sus conductores para asesinarlos fríamente a continuación con tiros de gracia, antes de dinamitar sus vehículos. Los activistas pertenecen al Frente “Domingo Laín”, por el nombre de un cura español antiguo dirigente del ELN, junto al también desaparecido cura aragonés Manuel Pérez, particularmente violento. La influencia religiosa se considera una de las fuentes del fanatismo de esta guerrilla dispuesta a inmolarse antes de hacer una paz que consideran como una “derrota”.

En cuanto a su fuerza, el ELN ha disminuido sus efectivos hasta unos 1.500 combatientes armados, a los que se suman unos 5.000 milicianos civiles. Está presente en un centenar de municipios con una estructura militar dividida en cinco frentes, más el central y urbano, con incidencia principal en Arauca, César, sur de Bolívar y norte de la región de Santander, según datos de la Fundación Paz y Reconciliación.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, habló en la Cumbre Latinoamericana de Cartagena de Indias con su colega de Colombia, Juan Manuel Santos, sobre la situación de las conversaciones de paz con el ELN, que deben instalarse en Colombia una vez solucionados los problemas ligados a la práctica de esta guerrilla del secuestro.

Una vez iniciadas las negociaciones, probablemente a primeros de noviembre, las delegaciones han de abordar una agenda que empieza con la “Participación de la sociedad en la construcción de paz”, sigue con un punto tan difícil de concluir como “Democracia para la paz” y continúa con “Transformaciones para la paz”. Puntos tan abiertos y abstractos que anuncian una negociación larga y trabajosa sin conclusiones claras a la vista.

De momento, el escollo para empezar es la práctica abominable del secuestro por parte del ELN. Su máximo jefe militar, Pablo Beltrán, la justificaba en declaraciones a la emisora Blu Radio: “Nosotros, como el Gobierno, también cobramos impuestos”.