Los frentes se le multiplican a Zelenski: nuevas derrotas ante Rusia y en apuros por la corrupción
El Parlamento de Kiev restaura la autonomía de la lucha anticorrupción, que puso en peligro Zelenski. El líder ucraniano encaja al tiempo la derrota de Chásiv Yar, la peor de la guerra.

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La Rada, el Parlamento ucraniano, aprobó este jueves una ley que devuelve su independencia a las dos agencias encargadas de combatir la corrupción. Esa transparencia había sido cuestionada por el presidente Volodímir Zelenski, quien finalmente tuvo que recular en su intento de controlar esas oficinas con una criticada reforma que daba al Ejecutivo la capacidad de manejar la lucha contra la corrupción, uno de los mayores problemas de Ucrania, que, agravado si cabe más por la guerra, está frenando su proceso de adhesión a la Unión Europea.
La nueva normativa aprobada por mayoría absoluta en la Rada la presentó el propio Zelenski para atajar la oleada de protestas que, desde el 22 de julio, sacó a miles de ucranianos a las calles, en las primeras manifestaciones importantes contra su Administración tras la invasión rusa en febrero de 2022. La polémica reforma que intentó imponer Zelenski la semana pasada pretendía supeditar a la Oficina Nacional Anticorrupción (NABU) y la Fiscalía Especial Anticorrupción (SAP) al fiscal general del Estado, un nombramiento directo del presidente ucraniano.
Zelenski rectificó después de que se multiplicaran las marchas y protestas por todo el país, que también incidieron en los sesgos autoritarios que se han intensificado en estos años de contienda, pero sobre todo cuando las voces críticas se elevaron en Europa, donde algunos de los aliados de Kiev comenzaron a cuestionar también al presidente ucraniano.
Zelenski no apreció la repulsa a la corrupción
Las protestas en las calles pusieron de manifiesto sobre el terreno lo que amplias encuestas venían denunciando: que a pesar de la guerra, el mayor peligro que los ucranianos ven para la consolidación de Ucrania como una democracia moderna (según una encuesta del año pasado) no es tanto la invasión rusa (un 46%), como la corrupción (un 51%).
Para paliar las críticas en Europa y evitar que se preste más oído a las quejas de la oposición, Zelenski presentó el borrador del proyecto de ley aprobado este jueves a sus aliados en Bruselas.
"El Parlamento ucraniano ha restaurado salvaguardas clave que garantizan la independencia de los organismos anticorrupción. Desde nuestro punto de vista, la nueva ley aborda los desafíos clave sobre la independencia de la NABU y de la SAP", indicó el portavoz de la Comisión Europea, Guillaume Mercier, tras conocerse el resultado de la votación en la Rada ucraniana.
Ya hace tiempo que resonaban en la Unión Europea las denuncias de los partidos opositores a Zelenski, con muy poca capacidad de maniobra, so pena de ser acusados de prorrusos, como hizo el presidente ucraniano contra las citadas agencias encargadas de afrontar una corrupción avivada por las condiciones bélicas y el caos en la distribución de la ayuda humanitaria exterior e incluso de las armas donadas por Occidente.
Las "amistades peligrosas" de Zelenski
Esas acusaciones de corrupción han sido vertidas contra algunos de los acólitos políticos de Zelenski, como el ex viceprimer ministro, Oleksiy Chernyshov, o el ex vicedirector de la Oficina Presidencial Rostyslav Shurma. Sin embargo, el intento del mandatario ucraniano de atar las manos de las agencias de lucha contra la corrupción fue también criticado por algunos de sus más cercanos compañeros de Gobierno desde que comenzó la guerra, como el exministro de Exteriores Dmytro Kuleba, quien calificó el 22 de julio como "un mal día para Ucrania".
Según Vitaly Shabunin, director del Centro de Acción Anticorrupción y actualmente objeto de una investigación oficial que, según sus partidarios, ha sido levantada sobre falacias y acusaciones erróneas, el objetivo de Zelenski era que su fiscal general detuviera "las investigaciones contra todos los amigos del presidente".
En estos días de angustia por lo que se podía venir encima si seguía adelante la primera ley presentada por Zelenski y aprobada ese día, algunos recordaron la oscura relación entre el presidente ucraniano e Ígor Kolomoiski, el oligarca ucraniano multimillonario acusado de fraude, lavado de dinero y otras lindezas delictivas (además de poseer un auténtico ejército de mercenarios), que allanó financieramente el camino del antiguo cómico hacia la Presidencia ucraniana, aunque después, en 2023, fuera detenido por corrupción.
También se han mencionado en Ucrania estos días los llamados papeles de Pandora, publicados a fines de 2021, y que revelaban la red de empresas offshore establecidas en paraísos fiscales en 2012 por Zelenski y un grupo de socios de su empresa de televisión Kvartal 95. Sería bueno recordar que Zelenski accedió al poder precisamente aupado por sus promesas de lucha contra la corrupción y la oligarquía. Esa lucha que ahora ha venido a amenazar, antes de verse doblegado por la presión interna y exterior.
Riesgo para la integración en la UE
La Agencia de Iniciativas Legislativas (ALI), un centro de pensamiento ucraniano que monitorea las actividades parlamentarias del país, advirtió en un comunicado que la ley inicialmente presentada por Zelenski y aprobada por la Rada el martes de la semana pasada suponía un giro de 180 grados en los esfuerzos de integración europea.
Según ALI, el fiscal general habría dispuesto de poderes ilimitados (bendecidos por el ejecutivo de Zelenski), que le habría permitido bloquear cualquier investigación con trabas administrativas. Este think tank añadió que todos los fiscales que trabajan por ejemplo para SAP habían sido designados tras un proceso de selección muy riguroso, afirmación que tumba las alegaciones de Zelenski de que tales agencias estaban penetradas por los servicios secretos rusos.
La oposición acusa a Zelenski de escudarse en la guerra para dominar las instituciones del Estado y silenciar cualquier intento de transparencia a la hora de denunciar esa corrupción de los agentes estatales, especialmente los relacionados con el ejército.
El doble frente de Zelenski y la derrota de Chásiv Yar
Las fuerzas armadas ucranianas no pasan por el mejor momento en cuanto a su popularidad entre la población ucraniana. Cada vez es más complicado reponer las tropas con nuevos reclutas y las continuadas derrotas ante las fuerzas invasoras no dan mucha oportunidad al optimismo sobre un pronto fin de la guerra.
En este contexto, la última gran derrota infligida por Rusia al ejército de Kiev, en el bastión de Chásiv Yar tras un año y medio de combates en esta ciudad de la región de Donetsk, podría agravar aún más esa difícil situación para Ucrania en el frente.
La toma de Chásiv Yar fue anunciada por el Kremlin este jueves y calificada como la mayor derrota militar ucraniana desde que comenzó la guerra. Incluso el ministro de Defensa ruso, Andréi Beloúsov, felicitó a los soldados participantes en la toma de la ciudad. "En la batalla de Chásiv Yar fue aniquilada quizás la agrupación (de tropas ucranianas) más grande en la historia de la operación especial (como eufemísticamente denomina el Kremlin la invasión de Ucrania). Se trata, literalmente, de miles de efectivos enemigos", indicó una fuente castrense citada por la agencia oficial rusa TASS y la española EFE.
Los ucranianos indicaron que aún quedaban algunos de sus efectivos combatiendo en esa localidad que llegó a tener 12.000 habitantes y que se convirtió en uno de los escenarios bélicos más encarnizados del conflicto tras la caída de Bakhmut, otro de los bastiones defensivos de Ucrania en Donetsk, conquistado por las tropas rusas en mayo de 2023.
Con la toma de Chásiv Yar cae una de las líneas defensivas ucranianas y el ejército ruso ve despejado su camino hacia otra zona muy fortificada, en Konstiantinivka, a cinco kilómetros de la localidad ahora capturada. Si colapsara también esta ciudad, solo sería cuestión de tiempo, y no de mucho, la conquista de las dos ciudades más importantes del Donetsk que aún conserva Ucrania bajo su control, Kramatorsk y Sloviansk.
Además, al estar en una loma, Chásiv Yar se puede convertir en un bastión de cara a nuevos ataques rusos con drones en la línea del frente o para direccionarlos contra ciudades. Este jueves, Kiev volvió a ser el objetivo de una oleada de más de 300 drones rusos y ocho misiles de crucero, que dejaron una docena de muertos.
Desafío ruso a Zelenski... y a Trump
La caída de Chásiv Yar es un aviso también a Estados Unidos, cuyo presidente, Donald Trump, ha lanzado un ultimátum a su homólogo ruso, Vladímir Putin, para que alcance un alto el fuego con Ucrania antes del 8 de agosto. De lo contrario, Trump ha amenazado con tomar descomunales represalias arancelarias contra los países que compran los productos rusos, especialmente el gas y el petróleo. Hay dudas de que el mandatario estadounidense vaya a cumplir tal amenaza, porque elevaría innecesariamente la tensión con China y la India, potencias que se benefician de los hidrocarburos baratos de Moscú.
Pero por mucho que amenace Trump, Rusia tiene unos objetivos muy definidos y los está cumpliendo. Por eso, y hasta que no garantice con nuevas conquistas que ese 20% de Ucrania anexionado no va a revertir a manos de sus propietarios ucranianos, el Kremlin seguirá presionando militarmente.
El problema para Zelenski es que el tiempo corre en contra de Ucrania. No llegan suficientes armas de Occidente: Trump promete muchas, pero las han de pagar los europeos, y las que está produciendo Rusia las igualan o incluso superan en efectividad.
Desmoralización
Tampoco es fácil para un joven ucraniano unirse a las fuerzas armadas de su país. Desde agosto pasado, cuando miles de sus soldados incursionaran con éxito en la región rusa de Kursk, no se han producido noticias esperanzadoras sobre un golpe decisivo asestado contra el ejército ruso. La desmoralización se ve cada día en Ucrania, cuando apenas se alcanzan los mínimos niveles de incorporación de reclutas al ejército de Kiev.
Un comandante de brigada entrevistado por la cadena de televisión estadounidense CNN, Vasyl, se quejó de que no había recibido personal nuevo en ocho meses y que los veteranos están agotados y quieren ser reemplazados. "Nadie quiere luchar", afirmó. El militar acusó a la oficialidad ucraniana de mentir al mando político sobre lo que ocurre en el frente, con datos e informes inexactos.
"Muchas cosas no se comunican y se ocultan", dijo Vasyl. "No comunicamos muchas cosas a nuestro Estado. Y nuestro Estado no comunica muchas cosas a la gente", aseveró.
Al final, como comandante supremo del ejército, todas las miradas se fijan en Zelenski y en los pasos que parece estar dando sin meditar, como ese intento de subordinar a sus pretorianos la salvaguarda de la lucha contra la corrupción.

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