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Italia reivindica su pasado antifascista y abrirá un Museo de la Resistencia

El país transalpino, a partir de ahora, tendrá un lugar destinado a la memoria de quienes lucharon contra los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. En un clima donde antisemitismo y antifascismo están más de actualidad que nunca, el Gobierno italiano, la Región de Lombardía y el Ayuntamiento de Milán apuestan por un lugar que simbolice la oposición al fascismo que más tarde vio nacer la Constitución Italiana de 1946.

La superviviente del Holocausto y senadora italiana, Liliana Segre.- EFE

Hablar de la Resistencia, en Italia, es sinónimo de lucha contra el fascismo de Benito Mussolini. Su importancia, sin embargo, vuelve regularmente al debate público transalpino atendiendo al uso político que se hace de ella, décadas después de su existencia. En un momento en el que la izquierda italiana pierde atractivo frente al "hombre fuerte" que representa el liderazgo del soberanista líder de la Liga, Matteo Salvini; el debate acerca de la memoria histórica en el país con forma de bota vuelve a ser de total actualidad. Donde antisemitismo y antifascismo vuelven a estar en boca de todos.

Más de 70 años después, Italia dedicará un museo nacional enteramente dedicado a la Resistencia contra el nazismo y el fascismo durante la Segunda Guerra Mundial. Así lo ha anunciado esta semana el ministro de Cultura transalpino, Dario Franceschini, junto al alcalde de Milán, Giuseppe Sala; ambos pertenecientes al socialista Partido Democrático (PD). El museo, que tendrá sede en la capital lombarda, dispondrá de una financiación pública de 15 millones de euros procedentes del Ministerio de Cultura italiano, que se sumarán a los 2,5 millones ya presupuestados tiempo atrás. Para el alcalde de Milán, se trata de algo "muy importante para la ciudad y para el país".

Esta decisión por parte del ministro de Cultura, Dario Franceschini, llega en un momento en el que el Gobierno italiano de Giuseppe Contequien repitió en el cargo hace tres meses como resultado de una coalición entre adversarios históricos, los anti establishment del Movimiento 5 Estrellas (M5E) de Beppe Grillo y el socialista Partido Democrático (PD)– brilla por su debilidad programática. El actual Ejecutivo transalpino lleva semanas cuesta arriba y, aunque por el momento ha superado el gran escollo de la Ley de Presupuestos, tendrá que esperar a finales de enero para conocer su destino. En tal fecha tendrán lugar las elecciones en Emilia–Romaña, un territorio que vota a izquierda desde la Segunda Guerra Mundial. Y habrá que comprobar si la región de Bolonia caerá rendida ante el éxito del soberanismo de Matteo Salvini. De confirmarse este hecho, el Gobierno de Conte tendrá, práctica y moralmente, serias dificultades para continuar si el líder leguista, a día de hoy, convence a 1 de cada 3 italianos. En este contexto tiene sentido las palabras pronunciadas hace unos días por el ministro de Cultura, Dario Franceschini: "El Museo Nacional de la Resistencia es algo que Italia necesita, sin lugar a dudas, para lanzar un mensaje fuerte".

Entre las personalidades italianas que destacan por haber promovido la realización del nuevo espacio museístico se encuentra la conocida senadora vitalicia Liliana Segre (Milán, 1930), superviviente de Auschwitz durante la Segunda Guerra Mundial. Hace un mes le fue asignada una escolta debido a los insultos y amenazas antisemitas contra ella, lanzados tanto en la calle como en las redes sociales. En respuesta a este hecho, este martes 600 alcaldes italianos de todas las ideologías marcharon a su lado en Milán en contra del clima de odio que se vive en el país: "Estamos aquí para hablar de amor y no de odio. Dejemos el odio a los anónimos del teclado", pronunció Liliana Segre frente a centenares de personas en la plaza de la Scala bajo el lema 'El Odio No Tiene Futuro' que reunió a más de 40.000 personas.

El Museo Nacional de la Resistencia, que gozará de una superficie de 2.500 metros cuadrados repartidos en cuatro plantas, estará gestionado por una fundación en la que participarán el Ayuntamiento de Milán, el Ministerio de Cultura, la Región Lombardía y la Asociación Nacional de los Partisanos de Italia. "Soy el hijo de un partisano y siempre he tenido el miedo de que aquellos recuerdos desaparecieran", explica el ministro de Cultura, Dario Franceschini: "Es importante que haya un lugar nacional para recordar a las futuras generaciones lo que han hecho nuestras madres y nuestros padres para darnos la libertad que hoy damos por descontado. Y que no es, en absoluto, obvia".

En Italia, al igual que en otros países de Europa, la Resistencia fue principalmente un movimiento de liberación contra la Alemania de Hitler, que en 1943 ocupó todo el país itálico. Al mismo tiempo, la Resistencia italiana llevó a cabo también una lucha interna dentro del país, a modo de guerra civil, concretamente contra los fascistas italianos, ya fuera del poder, que empezaron a colaborar con los nazis ocupantes. Los partisanos lograron la liberación de muchas de las grandes ciudades del Norte de Italia en abril de 1945 incluso antes de la llegada de los Aliados sin los cuales, igualmente, habría sido imposible la desnazificación de todo el país.

Años después del final de la Segunda Guerra Mundial, la Resistencia sigue siendo una suerte de símbolo intocable de la Historia de Italia, donde el partisano es el mito que estuvo dispuesto a dar su vida por una Italia sin Benito Mussolini y sin Adolf Hitler. Aunque en su interior estuviera dividido en diferentes tendencias políticas –reunidas todas en el Comité de Liberación Nacional (CLN)–, la Resistencia implicó una ruptura definitiva con el pasado fascista y un punto de inflexión para la futura República Italiana en 1946.

Por eso, al contrario de lo que muchos piensan, el concepto de Resistencia no pertenece exclusivamente a la izquierda italiana, sino a todo el antifascismo transalpino. Socialistas, católicos, liberales y comunistas italianos lucharon juntos –sobre todo en los Alpes– para que Italia dejara de ser una dictadura. Más de siete décadas después tendrá, por primera vez, un museo nacional en su honor.

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