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Janez Jansa, Eslovenia Janez Jansa, el amigo de Orbán y Trump que toma las riendas de la UE para los próximos seis meses

Eslovenia asume la Presidencia rotatoria del Consejo liderada por un primer ministro populista, xenófobo y negacionista del cambio climático. Ha pasado por la cárcel por corrupción y podría debilitar el Estado de Derecho europeo y enarbolar las diferencias Este-Oeste.

El primer ministro de Eslovenia, Janez Jansa, en la cumbre de la OTAN del pasado 14 de junio.
El primer ministro de Eslovenia, Janez Jansa, en la cumbre de la OTAN del pasado 14 de junio. Kenzo Tribouillard / Pool Reuters

La Presidencia eslovena asume el timón de la UE para los próximos seis meses. El controvertido primer ministro Janez Jansa será el encargado de marcar los tiempos, los dosieres y la agenda comunitaria para lo que resta de 2021. Su gran prioridad es el Estado de Derecho. Euroescéptico, anti-inmigración y dedo acusador de la prensa libre e independiente, el conocido como Mariscal Twito (por su uso desmesurado de Twitter), Trump europeo o Mini-Orbán genera preocupación en una UE que ve progresivamente atacados sus valores y derechos fundamentales.

Jansa, miembro del Partido Popular Europeo, es polémico, pero no goza del carisma de Orbán, su homólogo húngaro. Es euroescéptico, pero flirtea con las fuerzas iliberales sin dar el paso definitivo a marcharse de la principal familia política de la Eurocámara.

Critica a los burócratas de Bruselas, pero evita el choque frontal con la Comisión Europea, a diferencia del líder de Budapest. Abiertamente populista y negacionista del cambio climático, ganó las últimas elecciones de 2018 bajo el lema de Eslovenia primero.

El país forma, junto a Polonia y Hungría, el llamado eje del mal europeo. Liubliana y Varsovia han sido los únicos apoyos de Víktor Orbán en su polémica ley anti-LGTBi, que prohíbe hablar de homosexualidad en las aulas y en los espacios públicos. Su Presidencia llega en un momento crucial para la UE en el freno de la deriva a los líderes iliberales. Se espera que durante el próximo semestre del año se retome el procedimiento del Artículo 7, el botón nuclear activado en Hungría y Polonia por atacar los valores europeos, y también que se perfile el mecanismo que condiciona la recepción de los fondos europeos al respeto del Estado de Derecho.

Irena Joveva: "Hungría y Polonia se verán protegidos por el liderazgo político en Eslovenia"

La preocupación de que estas medidas se debiliten bajo la bandera eslovena es palpable en Bruselas. "Los Gobiernos húngaros y polacos se verán protegidos por el liderazgo político en Eslovenia, que moderará las discusiones en el Consejo tanto en lo referido al Artículo 7 como sobre el mecanismo de condicionalidad del Estado de Derecho", anticipa a Público la eurodiputada eslovena Irena Joveva, de Renovar Europa.

Hace un año, la UE rubricó el histórico fondo anticrisis de 750.000 millones de euros. Una cuantía sin precedentes en la historia comunitaria que también contaba con un anexo inédito: solo se destinarán a aquellos países que respeten los derechos fundamentales.

Sin embargo, con el paso de los meses y de las negociaciones, la medida limita estos supuestos a casos concretos como la corrupción o la malversación. La ley anti-LGTBi húngara, por ejemplo, no será motivo de sanción bajo este mecanismo."Me temo que lo que Jansa entiende por Estado de Derecho se parece poco a lo que se entiende en el grueso de la UE. Me preocupa que el Estado de Derecho se debilite todavía más para proteger al eje iliberal de la UE. Los autoritarios no perderán esta oportunidad para legitimar su ideología a través de la Presidencia eslovena. Hay algo que está claro: el Artículo 7 contra Hungría y Polonia probablemente no avance y la Presidencia no será el motor del nuevo mecanismo de condicionalidad", explica a este periódico Sergey Lagodinsky, eurodiputado alemán de Los Verdes, tras una misión sobre el terreno en el país.

De izquierdista por la democracia a la cárcel por corrupción

El riesgo de que continúe la tendencia autoritaria emprendida por Hungría y Polonia ya ha comenzado. Durante los últimos meses, Jansa fue el único líder europeo en felicitar a Donald Trump por unas elecciones que acabó perdiendo y de tildar los comicios como fraudulentos. Ha cargado contra periodistas y opositores, especialmente mujeres, tanto en su país como en Bruselas. Está asfixiando a la sociedad civil, debilitando el poder judicial y se niega a nombrar a un representante para la Fiscalía Europea contra el Fraude, órgano crucial para el buen empleo de los fondos europeos.

Jansa fue condenado a diez años de cárcel por corrupción y absuelto tras pasar seis meses entre rejas

En 2013 fue condenado a diez años de cárcel por corrupción y absuelto tras pasar seis meses entre rejas, y ahora bloquea esta decisión alegando que no existen candidatos lo suficientemente cualificados. Todo ello, junto a las derivas húngaras y polacas "representan una amenaza existencial al orden legal de la Unión Europea", advierte Jovena.

Tal es su historial que Frans Timmermans, vicepresidente de la Comisión a cargo de Cambio Climático y mano de hierro sobre el Estado de Derecho en la anterior legislatura, se ha negado esta semana a aparecer en la foto junto a él durante la gala de inauguración de la Presidencia. La que estaba llamada a ser una cita de distensión y celebración se ha tornado en tensión y escenificación de las diferencias claras entre Liubliana y Bruselas. Y es un preludio de lo que puede ocurrir durante los próximos meses.

En su segunda Presidencial desde que entró en el club comunitario, las prioridades eslovenas son marcar las líneas de la Conferencia sobre el Futuro de Europa o avanzar en el encallado pacto migratorio, incrementando los temores que deja en ambas su huella ultraconservadora. Jansa comparte con Orbán muchos de sus postulados ideológicos, pero también su metamorfosis política.

El esloveno comenzó su carrera política en partidos de izquierda. Ahora se deja querer por la ultraderecha. Ambos fueron figuras clave en el desarrollo de las democracias en sus países tras el derrumbe de la Unión Soviética, pero las crisis económicas y migratorias de la última década han sellado el caldo de cultivo hacia su transformación iliberal.

"Desde luego que estos líderes iliberales debilitan a la UE, ya que puede parecer que la UE tolera este modelo de gobierno autoritario", analiza la opositora eslovena. "Un escenario es que Jansa suavice su voz durante la Presidencia para ganar legitimidad dentro y fuera de casa y haga de su Presidencia una más técnica y menos política. Y el otro, el más probable, es que la utilice para enarbolar su retórica y aumentar las divisiones Este-Oeste", pronostica Lagodinsky.

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