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Líbano Las protestas dan nuevo brillo a la castigada comunidad LGTBI libanesa

Desde el comienzo de las revueltas se ha abierto una ventana de tolerancia hacia el colectivo, que sigue siendo castigado por la ley libanesa.

Imagen de las protestas en Líbano./ Nabil Mounzer (EFE)

 EFE (Isaac J. Martín)

Colocando la bandera arcoiris como un vestido, Diva ajusta con alfileres la tela en uno de sus maniquíes para mostrarlo en la capital de un país donde se castigan las relaciones entre el mismo sexo, pero en el que la comunidad LGTBI ha adquirido un nuevo brillo y visibilidad con las protestas.

Cae la lluvia en la localidad libanesa de Bikfaya y Serge Kukezian, también conocido como Diva cuando actúa como 'drag queen', muestra los tres premios que ha ganado en concursos en el Líbano desde que empezó a transformarse hace un año y medio en Beirut.

"La revolución empezó con todo el mundo. Paso a paso vemos muchos cambios que ocurrirán al final de la revolución. Queremos nuestros derechos porque no los tenemos, por eso la comunidad LGBTI tiene un gran papel en la revolución", asegura este joven libanés-armenio y francés, de 28 años, sobre el movimiento popular iniciado el 17 de octubre contra el Gobierno.

Más espacio para la comunidad

Serge tiene varias clientes 'drag queens' a las que les hace los brillantes vestidos en el Líbano, afirma a Efe desde su taller en Bikfaya, donde cubre con una tela la pequeña ventana que da a la calle cuando se calza los tacones de 17 centímetros: "por si acaso, esto no es Beirut", señala.

De hecho, en la capital libanesa se vive de otra manera. Pintadas en las que se piden derechos para el colectivo LGTBI y la bandera arcoiris que representa a la comunidad son elementos presentes desde el día que surgieron las movilizaciones en el país que es mosaico de 18 comunidades religiosas reconocidas que rechazan esta condición natural.

El Líbano, al igual que muchos países en el mundo, mantiene una ley que criminaliza las relaciones "contra natura", que ha sido usada durante años para perseguir a grupos vulnerables en el país mediterráneo, como las mujeres transgénero, homosexuales, según han denunciado varias ONG.

Los activistas en el Líbano luchan para abolir el artículo 534 del código penal libanés que persigue las conductas consentidas del mismo sexo y "contrarias al orden de la naturaleza" que pueden ocasionar penas de prisión de hasta un año, una reliquia colonial impuesta durante el mandato francés a principios del siglo XX.

Varios tribunales libaneses han dictado sentencias afirmando que las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo no puede considerarse "antinaturales", siempre y cuando "no viole la moral y la ética", en referencia a que no debe ser "visto o escuchado por otros, o realizado en un lugar público".

Primero, los derechos de los libaneses

"La comunidad queer ha sufrido por la corrupción, legislación, violencia de la policía, el estigma relacionado con las instituciones religiosas, sin protección por parte del Gobierno (...) esto va de unirse a la población libanesa porque somos parte del pueblo pidiendo lo mismo", dice a Efe Tarek Zeidan, director ejecutivo de la organización Helem, la primera del colectivo LGTBI reconocida en el Líbano.

Su organización colocó una tienda de campaña en el centro de las protestas "no solo para asegurar que hay más visibilidad, sino también para que fuera un punto de reunión para la comunidad para que forme parte de las protestas. Nuestra iniciativa es apoyar la revolución en curso animando a la gente a que pida lo mismo que los demás", asevera Zeidan sentado en una cafetería en el centro de Beirut.

En estos momentos, "hay más tolerancia en el terreno" hacia todos los colectivos que protestan, incluidos feministas y ecologistas, aduce.En la Plaza de los Mártires, núcleo de las protestas donde se han erigido decenas de tiendas, Khaldoun Jaber, un activista abiertamente homosexual que asegura haber sido golpeado por policías durante su arresto cuando marchaba frente al palacio presidencial.

"La comunidad LGBTQI ha crecido en el Líbano (...) pero la homosexualidad todavía se considera un tabú para la mayoría de los libaneses", afirma a Efe Jaber, al que aún se le ven los moretones en el rostro. "Todavía hay miembros de la comunidad que temen expresarse libremente, pero sin duda esta revolución comenzó a aceptar la identidad de género", agrega.

Entre los que no se identifica está G, como quiere que se le llame por sus familiares, a los que solo le importa la "reputación", y apunta a Efe que "no hay justicia" que les proteja ni tampoco ayuda "el estigma social" que les rodea.

G, que abiertamente presenta a su novio, dice que todo esto crea problemas en una relación porque no deja disfrutar de los placeres del amor. "Es difícil, pero no creo que destruya una relación", zanja con una sonrisa de medio lado.