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Ataque al centro de acogida de Hortaleza La Policía guarda silencio una semana después del atentado contra el centro de menores de Hortaleza

La Brigada Provincial de Información mantiene abierta la investigación sin aportar más datos sobre los posibles autores ni la procedencia de la granada de mano de entrenamiento que se lanzó al centro de primera acogida, donde residen sobre todo menores migrantes tutelados por la Comunidad de Madrid. El domingo aparecieron nuevas pintadas amenazantes en un centro de integración social del barrio.

«Acogida digna». Concentración frente al centro de menores en Hortaleza / Diana Moreno

jairo vargas

Una semana después de que los Tedax detonaran de forma controlada una granada de mano lanzada al interior del centro de primera acogida de menores de Hortaleza, en Madrid, la investigación policial sobre el ataque sigue en curso, aunque "sin novedades que se puedan difundir sobre la autoría", señalan fuentes del Ministerio del Interior.

La Jefatura Superior de Policía de Madrid tampoco ha proporcionado nuevos datos de forma oficial sobre la investigación que lleva a cabo la Brigada Provincial de Información de la Policía Nacional, a pesar de la confusión y desinformación generada inicialmente por varios medios que hablaban de llamadas previas amenazantes y de un presunto autor de origen magrebí.

Por el momento, lo único confirmado es que el artefacto hallado en las instalaciones era una granada de mano de entrenamiento que apenas contenía carga explosiva. Fue lanzado el pasado miércoles en una bolsa de plástico, junto con tornillería. Según informó El País, la granada no estaba preparada para explotar, aunque la Policía no ha querido confirmar a Público esta información.

Tampoco aclaran si los investigadores se centran en grupos de extrema derecha, que han puesto este centro de menores —ocupado en su mayoría por chavales migrantes tutelados por la Comunidad de Madrid— en el ojo del huracán de un encarnizado discurso de odio, con concentraciones en sus puertas y pancartas en las que tachan a los chicos de delincuentes.

Otros medios como La Vanguardia o la Cadena Ser informaron la pasada semana de que la Policía barajaba la posibilidad de que alguna banda latina estuviera detrás de este ataque. El pasado octubre, un grupo de personas de origen dominicano irrumpió en las instalaciones con barras de hierro y cadenas con la intención de agredir al supuesto autor de un robo. La Policía insiste en que "todas las hipótesis están abiertas" y en la que información disponible no ha cambiado desde el día siguiente del suceso.

El pasado domingo, alrededor de un millar de personas se concentraron en la puerta de esta residencia de primera acogida para mostrar su solidaridad con los menores migrantes y para hacer frente al discurso del odio lanzado contra ellos por partidos como Vox y grupos neonazis como Hogar Social Madrid. También exigieron medidas a la Comunidad de Madrid, de quien depende la gestión del centro, con una superpoblación que se ha convertido en crónica desde hace varios años.

Los trabajadores del centro aseguran que el clima de tensión ha empeorado a raíz de este hecho, el más grave hasta ahora, e insisten en que faltan recursos materiales y humanos para desarrollar su trabajo correctamente.

Nuevas pintadas amenazantes

Aunque la tensión no se queda dentro de los muros del centro de menores. El mismo domingo que tenía lugar la concentración contra el racismo y la xenofobia en Hortaleza, la fachada del Centro Asociativo Hortaleza Boxing Crew amanecía con nuevas pintadas amenazantes. Este espacio de integración social a través del boxeo ha denunciado públicamente en varias ocasiones la existencia de grupos de WhatsApp y en redes sociales que llaman a "la creación de patrullas ciudadanas que salen a la caza de niños y adolescentes con rasgos magrebíes para lincharles y pegarles palizas". Un fenómeno que, según denuncian, ha ido en aumento a raíz de robos y agresiones por parte de algunos menores migrantes residentes en el centro a vecinos del barrio y que se ve alimentado por el altavoz de la extrema derecha contra los menores extranjeros no acompañados, conocidos como "menas".

En concreto, las pintadas amenazaban de muerte a Julio Rubio, educador social y entrenador del espacio asociativo a donde acuden en ocasiones algunos menores del centro de primera acogida. En algunas podía leerse "Todos remamos juntos", pintado con los colores de la bandera de España, en clara referencia a la brutal agresión con remos a dos menores migrantes por parte de dos individuos enmascarados el pasado octubre en Hortaleza. Días después de que comenzara a circular el vídeo de la agresión, el espacio asociativo amaneció con pintadas similares y con una de las máscaras de los agresores colgada del pomo de la puerta.

El clima de tensión y violencia en este barrio de Madrid ha ido creciendo de una forma tan acelerada en los últimos meses que, el mes pasado, UNICEF, Save the Children, Fundación Raíces, la Plataforma de Infancia y el Consejo General de la Abogacía Española expresaron su preocupación a la Fiscalía General del Estado. Señalaban el auge del discurso del odio y las cada vez más comunes agresiones a estos niños y adolescentes en varias ciudades del país. También exigían que se investigaran estos posibles delitos de odio contra un colectivo tan vulnerable. "Es urgente proteger la integridad y la vida de estos niños y niñas, que, ahora más que nunca, se encuentran en grave peligro", alertaban en su carta.

Tas el hallazgo de la granada en el centro de menores, el Ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska expresó también su preocupación por el auge de estos discursos, a los que responsabilizó de este atentado que "puede ser la antesala de hechos más graves", aunque no especificó nada sobre los responsables, ni del ataque ni de los mensajes.