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Migraciones Bosnia, el nuevo "punto caliente" de la ruta de los Balcanes

Se trata de adultos, familias y menores no acompañados procedentes de Pakistán, Afganistán, Siria e Irak que han llegado desde Serbia o que han improvisado otras rutas desde Grecia a través de Albania y Montenegro.

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Edificio abandonado ubicado en Bihac, Bosnia, donde se han instalado 3.000 refugiados. MSF/Kamila Stepien

Los más de 4.000 migrantes y refugiados que están actualmente en Bosnia y Herzegovina esperando a cruzar la frontera hacia Croacia para continuar su viaje por Europa podrían padecer una crisis humanitaria si continúan en las "terribles" condiciones de vida en las que se encuentran ante la llegada del invierno, según ha alertado este martes Médicos Sin Fronteras (MSF).

La ONG ha explicado que, aunque Bosnia no formaba parte de la ruta de los Balcanes, las llegadas de migrantes y refugiados han ido aumentando en los últimos meses hasta constituir un nuevo "punto caliente". Se trata de adultos, familias y menores no acompañados procedentes de Pakistán, Afganistán, Siria e Irak que han llegado desde Serbia o que han improvisado otras rutas desde Grecia a través de Albania y Montenegro.

"En ausencia de canales seguros para solicitar asilo y protección internacional, se ven obligados a continuar emprendiendo viajes peligrosos y a atravesar pasos fronterizos irregulares", ha dicho el coordinador general de MSF en Bosnia, Juan Matias Gil. En algunos casos, ha señalado la ONG, se ven expuestos a abusos. Así, ha mencionado que los migrantes y refugiados han denunciado un alto grado de violencia en el lado croata e incluso devoluciones transfronterizas.

"Lo que está claro es que las personas que huyen del conflicto y de la inestabilidad continuarán buscando seguridad en Europa hasta que la situación en sus lugares de origen cambie, si es que algún día llega a cambiar", ha sostenido Gil. "Cada vez que se cierra (un paso fronterizo), tienden a buscar otro, porque es la única opción que les queda", ha recalcado.

En Bosnia, unas 3.000 personas viven en la ciudad de Bihac. Se han instalado en un edificio abandonado "que se está desmoronando". Las ventanas no tienen cristales, hay agujeros en el suelo y está lleno de charcos de barro y agua. Los migrantes y refugiados duermen sobre mantas en tiendas de campaña o separados solo por sábanas colgadas del techo para conseguir un poco de intimidad. Otras personas se agolpan en una ladera cercana en las mismas condiciones.

Los demás, en torno a un millar, se agolpan en las afueras de la cercana ciudad de Velika Kladua en tiendas de campaña y refugios improvisados hechos con lonas y otros materiales que han encontrado. Alrededor han excavado zanjas con las que tratan de mitigar las inundaciones causadas por las fuertes tormentas de verano.

"Clima helado"

"Las inaceptables condiciones en las que estas personas se encuentran en los asentamientos fronterizos temporales de Bosnia se ven empeoradas como consecuencia de una respuesta humanitaria que está siendo, a todas luces, lenta e inadecuada", ha explicado Gil en un comunicado.

El coordinador de MSF ha indicado que dichas condiciones "ponen en grave riesgo su bienestar, su seguridad y su salud". "No solo no tienen acceso a servicios médicos, sino que también carecen de la asistencia más básica en materia de alimentos, refugio, ropa y artículos de higiene", ha señalado.

Desde junio, MSF trata de aliviar la situación sanitaria de migrantes y refugiados en los dos lugares. Junto a las autoridades locales, la ONG gestiona una pequeña clínica móvil que cubre las necesidades básicas y urgentes de atención médica, si bien los casos más complejos tienen que ser derivados a un centro especializado en el cantón de Una-Sana.

"Se ha tardado meses en proporcionar los servicios mínimos a todas estas personas. Si continúan en esta misma situación cuando las temperaturas empiecen a caer, podríamos pagarlo con la pérdida de muchas vidas", ha advertido, haciendo un llamamiento a Gobierno y actores humanitarios a "prepararse con tiempo".

MSF teme que se repita la situación de los últimos inviernos en la ruta de los Balcanes. En Serbia, miles de personas han quedado a la intemperie durante varios años consecutivos. "A medida que las fronteras de la UE se cerraban cada vez más, fueron miles quienes se encontraron atrapados en el clima helado", ha recordado.

La ONG ha enfatizado que durante los últimos inviernos en los Balcanes ha tratado a personas que sufrían hipotermia y congelación. En la clínica de MSF en Belgrado, se ha observado un aumento en el número de enfermedades respiratorias, causadas en parte porque muchas personas se ven obligadas a quemar plásticos y otros materiales para poder calentarse.