Público
Público

El Movimiento 5 Estrellas italiano, hacia la ruptura

El partido 'anti establishment' está pasando por su peor momento: dividido, sin líder sólido y en caída en las encuestas. Por eso se están creando dos bloques internos: el de los reformistas y el de los soberanistas.

Di Maio y Salvini. / REUTERS 

El partido de Beppe Grillo arriesga la fractura. Una de esas que no tendrían remedio. Diez años después de su fundación, la formación grillina se encuentra en su peor momento: dividida, sin líder sólido, sin capacidad de Gobierno y en caída en las encuestas. Hace unos días parecía que todo se centraba en el problema de liderazgo de Luigi Di Maio, pero incluso tras la intervención de Beppe Grillo la división persiste. Hasta el punto que varios miembros del partido estarían meditando salirse del mismo y apostar por un futuro caballo ganador.

Así pues, una parte del Movimiento 5 Estrellas (M5E) estaría acercándose a la soberanista Liga de Matteo Salvini. Diferentes medios de comunicación transalpinos como el célebre periódico Corriere della Sera están informando de las importantes grietas en el seno de la formación anti establishment que nació con el objetivo de cambiar los palazzi de la política en contra de los partidos tradicionales. O, como los definen los propios grillinos, la "vieja política".

Hay una escena que el Corriere della Sera retrata a la perfección el clima de división del Movimiento 5 Estrellas, con Luigi Di Maio al frente: "La mirada del líder del M5E nunca se cruza con la del presidente del Gobierno, Giuseppe Conte", explica el conocido diario milanés a la hora de describir un momento de estos últimos días en el Parlamento italiano. En referencia al partido del soberanista Matteo Salvini, el Corriere añade: "Fuentes de la Liga dar por seguro que al menos cuatro senadores grillinos ya han aceptado cambiarse de partido; y que muchos otros estarían preparados para ceder".

Giuseppe Conte, primer ministro de Italia, durante una rueda de prensa. REUTERS/Florion Goga

Aunque el chaqueteo es un verdadero clásico de la política italiana, hasta ahora todavía no había habido casos de tránsfugas ni desde ni hacia la Liga del ex ministro del Interior, Matteo Salvini. Más allá de los números, los periodistas y las cabeceras más influyentes del país con forma de bota llevan informando, desde hace algunas semanas, que hay un sector importante de los grillinos que estarían dispuestos a pasarse con los leguistas antes que seguir en un Gobierno junto a los socialistas.

El actual Gobierno de Giuseppe Conte nació el pasado septiembre, principalmente, a partir del entendimiento entre el M5E y el izquierdista Partido Democrático (PD), liderado por Nicola Zingaretti. Puestos a analizar, a priori a nadie le interesaba que Conte repitiera en el cargo de esta manera, porque durante 14 meses fue ya el primer ministro de un Ejecutivo de corte anti establishment con el apoyo de los grillinos de Di Maio y los leguistas de Matteo Salvini.

Cuando el líder de la Liga abandonó la coalición de Gobierno pensando erróneamente que capitalizaría enseguida su alto consenso en las encuestas a través de unas nuevas elecciones generales; el M5E y el socialista PD, a regañadientes, apostaron por un Ejecutivo juntos para evitar que Matteo Salvini –quien actualmente convence a 1 de cada 3 italianos– conquistara definitivamente el sillón de Palazzo Chigi. Así pues, ahora la presidencia de Conte conviene simplemente porque mantiene unida la coalición de centro izquierda aunque ésta no crea mucho en sí misma.

Los grillinos son conscientes de que están perdiendo su naturaleza. Nacieron para luchar contra los privilegios de la clase política, obtuvieron el 32% en las últimas elecciones generales, pero las últimas encuestas asignan al M5E un 16% de intención de voto. Gobernaron con cierta comodidad junto a los de Salvini en un sentimiento anti establishment y tuvieron finalmente que unirse al socialista PD, para ellos uno de los símbolos de la política tradicional. Hasta la fecha, la continuidad de Conte es la única solución para evitar la debacle oficial ante unas elecciones generales anticipadas, en las que, según las encuestas, arrasaría el leguista Matteo Salvini. La cuestión es que la unión entre el M5E y el PD no ha sido sellada políticamente, no hay ninguna suerte de "contrato político" ni acuerdo previo. Prácticamente se gobierna día a día, sin una clara línea política o institucional.

Dos bloques

Así pues, el Movimiento 5 Estrellas está dividido en dos bloques: los reformistas más favorables a gobernar junto al PD y los anti establishment que preferirían hacerlo nuevamente junto a la Liga. Se podría añadir incluso un tercer bloque, que preferiría apostar por una vuelta a los orígenes, donde el Movimiento 5 Estrellas no se casaba con nadie y no hacía más que aumentar su consenso en las urnas, algo que quedó manifiesto entre las elecciones generales de 2013 y 2018, conquistando un tercio del electorado transalpino. Esta opción, la de volver al espíritu fundacional, provocaría una gran catarsis en la que los grillinos pasarían muchos años en la oposición como adversarios de la Liga por un lado y del PD por el otro. En el fondo, tal como recordó Beppe Grillo recientemente: "No podemos volver a ser los del principio. Es evidente que hemos cambiado".

La formación de Salvini obtendría el 33% de los votos, según las últimas encuestas

Atendiendo a las últimas encuestas publicadas en Italia, la formación de Salvini obtendría el 33% de los votos quien, junto a los soberanistas de Giorgia Meloni (Hermanos de Italia, 9,5%) y al ex premier Silvio Berlusconi (Forza Italia, 7%), rozaría la mayoría absoluta en un Ejecutivo marcado por el euroescepticismo. El socialista Partido Democrático (PD) alcanzaría el 19% de las preferencias y el M5E, sin embargo, lograría sólo el 16% de los votos con una clara tendencia a la baja en las últimas semanas.

En el supuesto de que la fractura del Movimiento 5 Estrellas se formalizara, moralmente dejaría de tener sentido la actual coalición de Gobierno con el premier Giuseppe Conte al frente. Al fin y al cabo, son los grillinos los socios mayoritarios del actual Ejecutivo transalpino. Así pues, una ruptura o escisión del Movimiento 5 Estrellas a favor de la oposición sería un duro golpe para el premier Conte. En septiembre ya hubo una escisión del PD, promovida por el ex jefe del Gobierno Matteo Renzi, que dio como resultado la fundación del partido centrista Italia Viva. Pero dicha separación no cambió los números de la mayoría parlamentaria. Ahora, sin embargo, el transfuguismo de algunos grillinos podría provocar la vuelta al poder de Matteo Salvini. Esta vez como primer ministro.