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Palestina Israel impulsa a la 'emigración voluntaria' de los palestinos de Gaza

El sionismo siempre ha estado obsesionado con crear una mayoría judía en la Palestina histórica. Esta semana se ha sabido que Israel está preparada para financiar la emigración “voluntaria” de la población de la Franja de Gaza a países occidentales y de la región, y que eso responde a un plan oficial que ya se ha discutido al máximo nivel.

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Un hombre ondea la bandera palestina en los territorios de Gaza. REUTERS

El primer medio en exponerlo públicamente esta semana fue Makor Rishon en su página de internet. Se trata de un periódico estrechamente vinculado a los colonos judíos asentados en los territorios palestinos ocupados, y muy próximo al Likud de Benjamín Netanyahu. La información la atribuyó a un “alto responsable político” (gorem medini bajir), que algunos medios después identificaron como el propio Netanyahu. El titular decía: “Israel propuso a países occidentales absorber a los habitantes de Gaza”.

Otros medios se hicieron eco de la noticia y aportaron más detalles. La idea del gobierno de Netanyahu está tan desarrollada que los planes incluyen la apertura de los pasos fronterizos con la Franja de Gaza, llevar a un aeropuerto militar del desierto del Neguev “a los palestinos que estén interesados en abandonar la Franja”, y desde el aeropuerto enviarlos sin demora a cualquier país que los acepte.
En realidad, la deportación “voluntaria” de los palestinos de Gaza hace tiempo que ha comenzado. Varias decenas de miles de palestinos están abandonando la Franja cada año a través del paso con Egipto. La mayoría de ellos vuelan a Turquía, donde gestionan un visado para cualquier occidental, generalmente europeo. Los que consiguen su objetivo se marchan para siempre.

Las condiciones de vida en la Franja son cada día peores. El feroz bloqueo impuesto por Israel y Egipto, que se aplica desde 2007, obliga a la población a vivir bajo mínimos, en condiciones insostenibles. El desempleo es extraordinariamente elevado, y la mayoría de empleo que hay es de tal mala calidad que cabe preguntarse cómo vive la gente. La política deliberada de Israel consiste en hacer la vida imposible a la población para que se marche sea como sea.

Con el ascendiente que Israel ha conseguido sobre Egipto o Arabia Saudí, es más fácil lograrlo. Los países árabes asisten en silencio a la tragedia de los palestinos puesto que dependen de la influencia de Israel en Estados Unidos para aplicar políticas que sin el visto bueno de Washington no serían practicables, como por ejemplo la guerra de Yemen.

El gobierno israelí financiará el coste del viaje de cualquier palestino que acepte esos términos con el fin de animar a la población palestina a marcharse

El perverso razonamiento de Israel para justificar la deportación masiva de Gaza es bastante simple, según el “alto responsable político” citado por Makor Rishon: “La población de Gaza se ha convertido en rehén de la organización Hamás, e Israel está dispuesta a ayudarla de una manera práctica a abandonar la Franja”. La “ayuda práctica” consiste en abrir las fronteras, llevar a los palestinos a un aeropuerto militar del Neguev, y enviarlos a cualquier país que los quiera acoger.

Es una “idea” que “ya ha estudiado en varias ocasiones el gabinete de seguridad”, es decir que no se trata de un globo sonda de verano, sino de algo que se ha decidido al más alto nivel político. El terrible bloqueo tiene por objetivo incitar a los palestinos a marcharse. Mientras tanto, los países europeos guardan silencio ante la nueva tragedia de los palestinos, y los mandatarios europeos continúan con los brazos cruzados, como han estado siempre.

35.000 palestinos

El gobierno israelí “ha propuesto la idea a varios países occidentales y de la región” durante los últimos meses. Aunque Netanyahu no ha recibido una respuesta explícita, el cruel bloqueo sigue adelante y la operación de limpieza étnica ha empezado. El gobierno israelí estima que en el último año han salido de la Franja, a través de Egipto, 35.000 palestinos con la idea de no regresar nunca más, de manera que la operación de deportación está en marcha aunque todavía “sin haberse coordinado con Israel”, puntualiza Makor Rishon.

El diario Haaretz atribuyó a un alto responsable israelí que el gobierno de Netanyahu lleva a cabo una “nueva política” que consiste en permitir a cualquier palestino abandonar la Franja a cambio de que nunca se le permita regresar. El gobierno israelí financiará el coste del viaje de cualquier palestino que acepte esos términos con el fin de animar a la población palestina a marcharse.

Inmediatamente, numerosos políticos israelíes expresaron su apoyo a la “nueva política”. Fue el caso de la hasta ahora titular de Justicia Ayelet Shaked, líder de la coalición Yamina, una formación que se ha creado sobre los pilares del nacionalismo y la religión más extremos, que subrayó que es “un interés de Israel” echar a los palestinos.

El principal objetivo del sionismo ha sido históricamente facilitar que haya una mayoría judía en Palestina, y ese objetivo no ha desaparecido sino que se ha hecho más urgente con el transcurso del tiempo. El 26 de marzo de 2018, un alto jefe militar manifestó que el número de palestinos que residen en Israel, Cisjordania y Gaza es mayor que el número de judíos, lo cual impide la realización del sueño sionista.

El dilema que se le plantea al sionismo tiene dos salidas: o consolidar el apartheid real que ya aplica en toda la Palestina histórica, o expulsar a los palestinos, o al menos a una buena parte de ellos. De momento el sionismo está aplicando las dos salidas puesto que mantiene el apartheid e impulsa la deportación “voluntaria” de los palestinos.