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Los peligros para Fukushima

¿Qué ocurrió en la central tras el terremoto?
Las centrales nucleares tienen un sistema de apagado automático para situaciones de emergencia. Tras él, aumenta la temperatura del reactor durante un periodo de entre 40 y 70 minutos, como explica el catedrático de Física Nuclear Manuel Lozano Leyva. 'El momento crítico es la hora posterior a la parada, en la que hay que refrigerar el reactor para evitar graves daños', detalla. En cambio, en Fukushima Daiichi, el tsunami estropeó el sistema que pone en marcha la refrigeración, lo que puso en riesgo el núcleo.

¿Cómo se evitó la catástrofe?
Los trabajadores de la central trataron de refrigerar el núcleo inyectando agua de mar por circuitos alternativos de emergencia preparados para estas situaciones. Un trabajo que no es fácil, como asegura el experto en seguridad nuclear de Ecologistas en Acción Francisco Castejón: 'Trabajan sometidos a niveles de radiactividad muy altos, lo que les obligará a turnarse en las labores con otros operarios menos preparados', asegura.

¿Cómo se evita la reacción en el núcleo?
Además de inyectar agua marina al interior del reactor, se incluye en la disolución ácido bórico, un elemento que funciona como ralentizador de reacciones atómicas. 'Podemos decir que se come los neutrones, lo que evita una posible reacción en cadena y sirve para mantenerlo estable', explica el doctor en Física Nuclear Manuel Fernández-Ordoñez.

¿Se emitió radiactividad al exterior?
Sí, pero a niveles tolerables. Para rebajar la presión en el reactor recalentado, se decidió liberar vapor del interior. Al principio, se pudo filtrar el material liberado para que no contuviera elementos radiactivos, pero la urgencia de la situación obligó a emitir gases contaminantes. Según la Agencia de Seguridad Nuclear, al finalizar las labores de venteo, como se denomina este trabajo, la radiactividad en la zona comenzó a bajar hacia niveles aceptables.

¿La explosión afectó al reactor?
Manuel Fernández-Ordoñez, cree que no. 'La explosión no fue dentro, sino en el exterior, y no afectó al reactor. El problema es que coincidió con los trabajos para aliviar la presión y con varias réplicas del terremoto que sin duda complicaron seriamente el trabajo de los operarios', asegura. Según explica Fernández-Ordoñez, la vasija de contención del núcleo no se vio afectada.

¿Existe alguna central similar en España?
El reactor Fukushima es parecido al de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos). Se trata de centrales de agua en ebullición en las que el agua hierve en el núcleo del reactor y el vapor que produce llega hasta las turbinas, donde se genera la electricidad. La central de Fukushima tiene 40 años de vida, exactamente los mismos que la planta burgalesa. El Gobierno tiene previsto cerrar Garoña en 2013. 'No debería trasladarse lo sucedido en Japón a España, ya que no se ha tratado de un error técnico ni humano, sino de una catástrofe natural de las dimensiones conocidas', afirma Maite Domínguez, presidenta del Foro Nuclear, organismo que agrupa a las empresas del sector en España.

¿Han sufrido las centrales españolas algún terremoto?
En el año 2007 se registró un sismo en Guadalajara de una magnitud de 4,2, que fue detectado por la central José Cabrera, parada en 2006. No provocó daños. En 2007 se produjo en Japón otro terremoto de magnitud 6,8 que afectó seriamente a la central de Kashiwakaki-Kariwa. A causa de los temblores, se produjeron fugas de radiación al exterior, pero sin que las cantidades emitidas supusieran peligro para la salud.

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