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Los saharauis creen que el alto el fuego ya no es válido y proponen renegociarlo

"Se trata de una guerra que Marruecos y los medios de comunicación tratan de ocultar diciendo que son operaciones", asegura Mohamed Sedati, miembro del liderazgo del Frente Polisario.

Punto y seguido - Sahara Occidental en la telaraña de intereses de EEUU
Bandera de la República Árabe Saharaui Democrática.

El acuerdo de alto el fuego con Marruecos, firmado en 1991, ya no es válido y debe volver a ser negociado porque las condiciones del mismo han cambiado, ha advirtido Mohamed Sedati, miembro del liderazgo del Frente Polisario y uno de los hombres que participaron en la negociación de aquel histórico pacto que puso fin a quince años de guerra.

En una entrevista concedida con motivo del trigésimo aniversario de un proceso que lideró la ONU, Sedati considera que Rabat ha aprovechado este marco para "reforzar las herramientas de ocupación y expolio de los recursos naturales saharauis" y subraya que si la comunidad internacional quiere reengancharse a una solución pacífica debe centrarse solo en "la autodeterminación".

El alto el fuego se firmó el 6 de septiembre de 1991, tres años después de que Hasan II,el rey de Marruecos, aceptara los términos del "Plan de Arreglo", que incluía la celebración de un referéndum de autodeterminación.

Durante ese tiempo, recuerda Sedati, aceptó igualmente la creación de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental (MINURSO), cuerpo encargado de organizar la consulta, que debería haberse celebrado en 1992 con el censo realizado en 1975 por las autoridades de España, potencia colonial, como marco que identificaba a los votantes.

Sin embargo, Rabat maniobró para incluir tanto a algunas tribus del norte del Sahara como a numerosos colonos, a lo que se opuso la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), fundada en 1976 y reconocida por decenas de países.

El plan Baker

En 1997, el exsecretario de Estado norteamericano, James Baker, enviado especial de la ONU para el Sahara, aceptó algunas de las reclamaciones sobre el censo exigidas por Marruecos y lanzó un nuevo plan que preveía votar un año después.

"Allí fue cuando empezó esa política que podemos llamar de guerra de desgaste contra este plan de paz de Naciones Unidas", explica Sadeti.

"Marruecos no estaba solo, tenía un apoyo de Francia, en particular de (el presidente, Jacques) Chirac, que logró introducir esa fórmula que dice una solución mutuamente aceptada. Algo que no casa con el derecho a la autodeterminación, porque la decisión únicamente pertenece al pueblo saharaui en el ejercicio de su derecho", precisa.

"Una política de hechos consumados que buscaba, sobre todo, modificar la situación sobre el terreno. Y vaciar el proceso de su esencia, desviarlo y debilitar a la MINURSO para que la consulta se diluyera", insiste Sedat, embajador saharaui en París.

El incidente en Guerguerat

El éxito de esta estrategia marroquí y del fracaso de la ONU se reflejan, señala Sedati, en el incidente armado ocurrido el pasado mes de noviembre en Guerguerat, una zona desmilitarizada que separa Mauritania de las zonas ocupadas por Marruecos en la antigua colonia española.

Soldados marroquíes penetraron para desmantelar una sentada de civiles saharauis que protestaban contra el uso comercial que Nuakchot y Rabat hacen de esa zona.

Un día después, el Frente Polisario declaró roto el alto el fuego y emprendió una campaña de hostigamiento armado contra el muro levantado por Marruecos en los territorios ocupados que no ha cesado desde entonces.

"Se trata de una guerra que Marruecos y los medios de comunicación tratan de ocultar diciendo que son operaciones. El alto el fuego de 1991 ya no existe. Si Naciones Unidas quiere reimplicarse de nuevo en el Sahara Occidental, el primer objetivo es clarísimo: tiene que reconsiderar el alto el fuego, que incluía la autodeterminación del pueblo saharaui", recalca Sedati.

"Que la ONU no reaccionara a la fragante violación en Guerguerat o que hasta ahora no se haya designado un nuevo enviado especial para el Sahara prueban que este alto el fuego se había convertido, junto a la MINURSO, en un hecho consumado que le permite a Marruecos mantener su ocupación ilegal, reforzar su represión y expolio de los recursos saharauis", argumenta.

Inestabilidad regional

Sedati advierte que de seguir el actual bloqueo, la región se abre a un nuevo capítulo de violencia e inestabilidad como el que precedió a los acuerdos de 1991.

"Hasan II se vio obligado a aceptar el referéndum porque la presión militar era insostenible para su Ejército. Necesitaba el alto el fuego. Viendo lo que está pasando con España y con Alemania, la política de hostilidad, de agresividad de Marruecos, demuestra su visión reductora, con la que pretende imponer su visión, y esto es inadmisible", afirma.

"Se tienen que renegociar las condiciones para un nuevo alto el fuego y las condiciones para aplicar la solución de Naciones Unidas. Estamos en una situación de guerra, en un momento impredecible, muy peligroso y que perjudica la estabilidad en una región muy sensible", concluye.

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