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Suicidios pandemia Los pescadores barbudos que patrullan las noches de Inglaterra para prevenir suicidios

Rick Roberts y Mick Leyland son supervivientes de suicidio y ahora ayudan a través de una organización benéfica a prevenirlos. Cuentan que todo ha empeorado con la pandemia: "Las últimas semanas han sido muy duras. Hemos visto un aumento de suicidios sobre todo en hombres jóvenes".

Rick Roberts y Mick Leyland.
Rick Roberts y Mick Leyland. Bearded Fishermen

Rick Roberts sabe lo que es estar al borde del abismo. Hace unos años, después de pasar una mala racha viviendo en la calle, quiso acabar con su vida. Afortunadamente sobrevivió a su intento de suicidio. A principios de 2020, él y su amigo Mick Leyland estaban pescando como hacen cada semana cuando recibieron la noticia de que un amigo común se había quitado la vida.

"Tanto Mick como yo somos supervivientes, y si los dos estamos aquí hoy es porque alguien nos ayudó", explica Rick. "Ese día nos dimos cuenta de que queríamos hacer lo mismo por los demás". Los dos hombres decidieron crear un grupo de ayuda para personas que estén luchando con pensamientos suicidas. Así nació Bearded Fishermen (los pescadores barbudos).

Rick y Mick son el estereotipo perfecto del hombre británico tradicional. Los dos amigos viven en Gainsborough, una pequeña ciudad costera en el este de Inglaterra. A ambos les gusta ir a pescar con los lads (manera coloquial de referirse a un grupo de hombres) y comer en el fish and chips los fines de semana. Rick es un hombre de pocas palabras y siempre va al grano. "Nos llamamos Bearded Fishermen porque tanto Mick como yo somos pescadores y los dos tenemos barba", dice simplemente.

Lo que empezó como un grupo de apoyo es ahora una organización benéfica, cuyo objetivo es concienciar sobre salud mental y prevenir suicidios. Rick y Mick (junto con otros 18 voluntarios) ofrecen ayuda individual o en grupos y también organizan días de sensibilización en colegios y universidades. Tienen un centro de llamadas que está disponible las 24 horas al día y organizan patrullas nocturnas en lugares de riesgo.

Los dos pescadores saben lo importante que es su trabajo. Según la Oficina de Estadística Nacional de Reino Unido, la tasa de suicidios de hombres en Inglaterra y Gales en 2019 fue la más alta en dos décadas. Los hombres representaron alrededor de las tres cuartas partes de las muertes por suicidio registradas en 2019: 4.303 en comparación con 1.388 mujeres. Según la ONG de prevención de suicidio Samaritans, el grupo en mayor riesgo son hombres de entre 45 y 49 años, pero también ha habido un aumento de suicidios en el grupo de hombres de menos de 45 años.

Una zona de Gainsborough, en Inglaterra. Bearded Fishermen

A esta crisis de salud mental se suma la pandemia del coronavirus y los dos confinamientos que Reino Unido ha vivido este año. "Las últimas semanas han sido muy duras", explica Rick. "Hemos visto un aumento de suicidios sobre todo en hombres jóvenes. Normalmente en esta zona ocurren unos veinte al año, pero estas últimas cuatro semanas se nos han ido cuatro personas".

La costa de Lincolnshire, donde se encuentra la ciudad de Gainsborough, concentra algunas de las zonas más pobres de Inglaterra. Tres de los barrios de Gainsborough son los más pobres de Lincolnshire. "Lo que ha causado esta crisis de salud mental es una mezcla de factores", explica Rick. "A la falta de trabajo y de dinero ahora se junta la pandemia y el no poder ver a tus amigos durante meses. Los colegios estuvieron cerrados seis meses, cada vez hay menos trabajo, negocios que se van a pique… Hemos recibido un aumento de llamadas por parte de personas que viven en los barrios más pobres, pero en los últimos dos meses también ha habido suicidios en las zonas más ricas de Gainsborough".

Una de las actividades que Rick y Mick llevan a cabo a menudo son patrullas nocturnas. "Recogemos información sobre suicidios y hablamos con los servicios de emergencia y con miembros del público para identificar cuáles son los lugares más frecuentes donde la gente va a quitarse la vida", explica Rick. "Si encontramos a alguien que parece estar en peligro nos paramos a charlar con él. Si hace falta, le llevamos al hospital, pero no le llevamos y le soltamos allí, seguimos en contacto cuando sale".

"Hay noches que estamos patrullando cuatro o cinco horas, y otras que nos pasamos fuera doce horas. Depende de la noche y de con quién nos encontremos". Rick explica que aunque al principio el objetivo del grupo era ayudar a hombres, también se han encontrado con mujeres y niños que necesitan ayuda. "Nosotros no le decimos que no a nadie", afirma. Le preocupan sobre todo los jóvenes. "Nos hemos puesto en contacto con los ayuntamientos, con colegios y las universidades, para que los jóvenes sepan que estamos aquí si nos necesitan".

El método de los pescadores barbudos es simple: hablar con alguien que necesita ayuda. Pero, por muy sencillo que parezca, se trata de algo revolucionario para muchos hombres. "El problema es que los hombres no hablan", explica Rick. "Lo guardan todo dentro, hasta que al final no aguantan y explotan. Intentamos dar con ellos antes de que esto ocurra y convencerlos de que hablen. Simplemente charlamos, les hacemos ver que ellos importan. Una conversación de cinco minutos puede cambiarle la vida a alguien".

Rick piensa que tal vez su look tan masculino ayude a que los hombres se animen a hablar sin tener miedo a perder su hombría. "Soy un hombre al que le gustan las cosas tradicionalmente masculinas, como pescar y comer en el fish and chips. Si me encuentro con alguien que necesita ayuda, mi primera reacción es decirle que se venga al chippy conmigo. Creo que esto ayuda con los lads".

En España, existe el Teléfono de la Esperanza (717 003 717) o el Teléfono Contra el Suicidio (911 385 385), dedicados a la prevención del suicidio. También existen entidades como la Red AIPIS-FAEDS, orientada a la atención a los supervivientes, es decir, a familiares o a amigos que han perdido a un ser querido por suicidio.

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