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Zelenski remodela su cúpula de Defensa en vísperas de un viaje clave a EEUU

Ucrania afronta un mes decisivo para doblegar a Rusia antes del mal tiempo. En esta carrera contrarreloj, Zelenski ha remodelado la cúpula de Defensa y esta semana pedirá más ayuda a Washington.

El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, en una conferencia de la Plataforma de Crimea en Kiev, Ucrania, a 23 de agosto de 2023.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, en una conferencia de la Plataforma de Crimea en Kiev, Ucrania, a 23 de agosto de 2023. OLEG PETRASYUK / Reuters

El ejército de Kiev tiene ante sí poco más de un mes para romper el frente ruso, antes de que el mal tiempo ralentice las operaciones militares en el este de Ucrania. Y para acallar las dudas sobre la lentitud de la contraofensiva ucraniana, Volodímir Zelenski ha dado un golpe en la mesa y ha remodelado la cúpula de su Ministerio de Defensa.

Lo ha hecho en vísperas de su viaje a Estados Unidos. El presidente ucraniano quiere más armas y un mayor compromiso de Washington para superar la guerra de posiciones que solo favorece a Moscú.

El cese de la cúpula de Defensa ucraniana aparece relacionado con los problemas de corrupción detectados en el seno de esa cartera, pero a nadie se le escapa el descontento del propio Zelenski con la dirección de la guerra.

Las cabezas de turco son los seis viceministros de Defensa, que habían sobrevivido al cese a principios de mes del anterior titular del ramo, Oleksii Réznikov y su sustitución por Rustem Umerov. Entre ellos se encuentra la hasta ahora viceministra Hanna Maliar, la cara visible del Gobierno de Zelenski a la hora de comunicar la evolución de la contienda.

Zelenski busca respaldo internacional más allá de Occidente

No es casual que esta reestructuración se produzca ahora. Hay que lavar la cara ante el mundo. Este martes, el presidente ucraniano llega a Nueva York para participar en la Asamblea General de la ONU, donde tratará de recabar apoyo internacional cuando cada vez más países piden el fin de una guerra que ha causado decenas de miles de muertos y está destrozando la economía mundial.

La guerra ha abierto un abismo entre los ricos países occidentales obcecados en llevar hasta sus últimas consecuencias el conflicto y los países emergentes y con menos recursos que ya ven esta contienda como una crisis entre europeos que daña a todo el planeta. Y eso podría reflejarse en la reunión de la Asamblea General de la ONU esta semana.

Europa solo ve posible la paz con la derrota de Rusia, mientras que otras potencias optan un acuerdo diplomático

Al contrario que en Europa, donde solo se considera posible la paz con la derrota de Rusia, más allá de Occidente –como se ha visto en las recientes cumbres del G20 y de los BRICS– persiste el pensamiento de que es necesario contar con Moscú, con sus ingentes recursos energéticos y su papel de puente entre Asia y Europa, y por tanto es preferible un acuerdo diplomático antes de que la guerra se desborde más.

Brasil es uno de estos países del llamado Sur Global que subrayan que ha llegado el tiempo de la diplomacia. Y ha transmitido ese convencimiento a muchos otros.

Más armas y más poderosas

Tras su visita a la ONU, Zelenski se reunirá en Washington con el presidente estadounidense, Joe Biden, a la espera de que la Casa Blanca conceda a Ucrania más ayuda militar, indispensable en estos momentos cruciales para la contraofensiva lanzada por el ejército ucraniano a principios de junio.

El ejército ucraniano ha recuperado en las últimas semanas algunas aldeas en la región de Zaporiyia, donde trata de alcanzar la ciudad de Melitopol y, así, llegar al mar de Azov y partir en dos la media luna de territorios ocupados por Rusia.

Más al norte, en Donetsk, el Ministerio de Defensa ucraniano ha revindicado la reconquista de la aldea de Andriivka, en las inmediaciones de Bakhmut, y la toma de Klishchiivka, un suburbio de esta ciudad minera que durante meses se convirtió en el ombligo de la guerra, con encarnizados combates que terminaron con su conquista por el ejército ruso.

De nuevo Bakhmut en el ojo del huracán bélico

Como ocurrió durante el asedio de las fuerzas mercenarias Wagner, ahora Bakhmut recobra todo su protagonismo como el vórtice de la tormenta de destrucción desencadenada por Rusia en Ucrania el 24 de febrero de 2022.

Sin embargo, tanto en Zaporiyia como en Donetsk las defensas rusas están muy consolidadas y como máximo las unidades ucranianas han logrado romper la primera de tres líneas defensivas.

Según la Inteligencia militar británica, Rusia está reforzando las tropas estacionadas en Zaporiyia con sus fuerzas aerotransportadas, un grupo de élite que podría haber aportado diez mil soldados más a esta zona de defensa. Parte de esas tropas estarían concentradas a pocos kilómetros de la aldea de Robotyne, recuperada por las fuerzas ucranianas hace pocos días, por lo que se espera que el ejército ruso golpee en esa dirección.

En este contexto, la ayuda militar aliada a Ucrania es muy importante, pero no es suficiente para vencer. Rusia cuenta aún con muchos recursos para reponer el material de guerra utilizado, sigue dominando los cielos ucranianos y de momento no se ha quedado sin munición, como se vaticinaba en Occidente.

Sin EEUU, Ucrania estaría perdida

En Estados Unidos se sigue con mucha atención lo que ocurre en Ucrania. Y con un creciente escepticismo. El Partido Republicano en la oposición es ya un hervidero de quienes manifiestan sus dudas sobre la estrategia bélica de Zelenski y sobre el sentido de dedicar tantos miles de millones de dólares a una guerra que corre el riesgo de convertirse en una conflagración mundial con armas nucleares de por medio.

A la vez, se extiende la creencia de que el auténtico rival de Estados Unidos es China y que el estancamiento de la guerra en Ucrania está desviando importantes recursos que Washington podría necesitar pronto en otros escenarios.

Desde que comenzó la guerra, el Congreso de Estados Unidos ha aprobado ayudas de asistencia "para la seguridad" en Ucrania –suministro directo de armas, dinero para su compra y otros conceptos similares– por 43.000 millones de dólares. Además, la Casa Blanca ha pedido al Congreso que apruebe otra partida adicional de 24.000 millones de dólares en ese concepto.

Zelenski tratará de convencer a sus interlocutores sobre la necesidad de mantener ese apoyo y lidiar con la amenaza del ex presidente Donald Trump, posible candidato a las elecciones presidenciales de 2024, de "acabar con la guerra en 24 horas", esto es, poniendo fin al apoyo estadounidense a Kiev.

¿Entregará Biden a Ucrania misiles ATACMS?

Entre las demandas de Zelenski a Biden está el suministro a su ejército de misiles de largo alcance ATACMS, con un rango de 300 kilómetros y capaces de golpear la retaguardia de las fuerzas invasoras y también el propio territorio ruso.

La entrega de los ATACMS a Ucrania cruzaría una nueva línea roja en la participación occidental en la guerra, razón que hasta el momento había frenado a Washington para dar tal paso. También podría permitir al ejército ucraniano atacar con efectividad las bases rusas en Crimea, como el puerto de Sebastopol, y desencadenar una respuesta desproporcionada por parte de Rusia.

Y pese a todo, no parece que vaya a conseguirse una solución militar del conflicto, que solo pasaría por la derrota de Rusia en el campo de batalla. Algo bastante complicado teniendo en cuenta que la doctrina militar rusa contempla el uso de armas nucleares en caso de amenaza a su propia integridad territorial. Y Moscú considera la península de Crimea, anexionada en 2014, como una parte inalienable de la Federación Rusia.

Kiev: en un mes pueden cambiar las cosas

Este domingo, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, afirmó que es inevitable que la guerra se alargue y que la Alianza debe prepararse para ello a fin de aumentar su ayuda militar a Ucrania. En Kiev no quieren ver el horizonte tan sombrío.

Insisten en que se están haciendo progresos reales, aunque con muchas dificultades, y se apuesta por infligir una derrota severa a los rusos en el mes que queda hasta que las condiciones meteorológicas empeoren.

Al tiempo que se conocía la destitución de la cúpula de Defensa de Ucrania, el jefe de la Inteligencia Militar de este país, Kirilo Budánov, pedía este lunes ese margen de confianza. El jefe de espías insistió en una entrevista a The Economist en que el ejército ucraniano ha logrado penetrar la primera línea de defensa rusa en Zaporiyia y que antes de que llegue el invierno se podría conseguir cortar la conexión por tierra entre la península de Crimea y Rusia. Ese corredor llega desde el Donbás ocupado hasta Crimea, pasando por Zaporiyia y Jersón.

Pero para ello, afirmó Budánov, es necesario saber si Occidente puede mantener su abastecimiento de armas a Ucrania. Según el jefe de la Inteligencia Militar ucraniana, "los arsenales de los países occidentales no están totalmente vacíos" y pueden entregar sus reservas a Ucrania.

De ahí la importancia de la visita de Zelenski a Estados Unidos. No solo se trata de convencer a los congresistas y a la Administración Biden de la necesidad de asegurar el suministro de armamento y de reforzarlo con armas cada vez más poderosas.

Zelenski tratará de hacer ver a Biden que puede ganar la guerra, algo que nadie en EEUU se acaba de creer realmente. En cambio, la Casa Blanca se contenta con que acabe la guerra de posiciones y el ejército ruso se desgaste más y sufra derrotas puntuales que llenen los titulares de prensa mientras se calientan los motores del electorado de cara a las Presidenciales de noviembre de 2024. Después, ya se verá. Como ocurrió en Irak, en Siria, en Libia o en Afganistán.

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