Opinión
A "pasar por el aro" de Abascal (otra vez)

Directora corporativa y de Relaciones institucionales.
Las palabras son del candidato verdadero de Vox en Extremadura, el presidente nacional del partido, cuando le preguntaron por un posible pacto entre PP y la ultraderecha en Extremadura tras las elecciones del 21D. Santiago Abascal fue explícito, no se le puede reprochar ambigüedad, entendemos que muy crecido por la situación de la Generalitat Valenciana tras la dimisión de Carlos Mazón, donde poner y quitar presidentes y programa nunca resultó tan fácil para un partido minoritario.
“A pasar por el aro o a convocar elecciones”, respondió el líder de la ultraderecha sobre las condiciones que Vox (im)pondría a María Guardiola, la presidenta extremeña del PP que adelantó las elecciones a este domingo para no pactar los presupuestos con la ultraderecha… y que ahora tendrá que (re)pactar la investidura con ella al no haber logrado los 33 escaños de la mayoría absoluta. Recordemos, además, que en las autonómicas de 2023 Guardiola fue la que se negó pública y tajantemente a un pacto del PP con Vox para gobernar Extremadura y se acabó tragando sus palabras tras una llamada de Alberto Núñez Feijóo obligándola a “pasar por el aro” de Abascal.
El resultado del PSOE es una catástrofe sin matices, pero la intención del PP extremeño con el adelanto electoral también ha pinchado: no hay mayoría absoluta, hay que pactar con Vox o repetir elecciones, aunque supongo que un electorado tan desmotivado como el de este domingo habrá hecho descartar esta opción, por mucho que el de Feijóo sea un partido que solo acepta sus victorias electorales como resultado legítimo en las urnas. Ahora tiene la victoria, sí, pero le falta una mayoría absoluta que le ha arrebatado una ultraderecha en un ascenso similar al de la gráfica de la gripe este mes diciembre.
Algunas voces socialistas -muy sutiles, de momento- empiezan a preguntarse si el PSOE no debería facilitar la investidura de Guardiola, aunque dudando mucho de que el Pedro Sánchez del “no es no” a Mariano Rajoy en 2017 respalde ahora a un PP que, precisamente, calca las estrategias de la extrema derecha para tratar de frenar la espectacular -y peligrosa- subida de ésta, con escaso éxito. Las tres posibilidades quedan ya abiertas para el PP: repetición electoral, pacto con Vox o abstención de un PSOE arrasado en el que fue uno de sus principales feudos para marginar a la ultraderecha. Sobran experiencias ya, sin embargo, que confirman que ni el cordón sanitario a Vox ni el miedo a la ultraderecha funcionan, por lo que los partidos que se dicen democráticos también tienen responsabilidades que asumir y estrategias que replantearse.
La victoria de un PP sin mayoría absoluta, la catástrofe de un PSOE que ha rentabilizado menos de lo esperado Unidas por Extremadura y el crecimiento de un Vox decisivo y chantajista confirman una tendencia global al alza del autoritarismo, el malismo, la xenofobia, la pseudoinformación, el machismo, el trumpismo o el negacionismo. Va ganando la antipolítica y perdiendo la democracia, y solo acabamos de empezar el ciclo electoral en España.
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