Público
Público

Ayuso busca todo el voto de derechas mientras la izquierda llama a la movilización

El presidente Sánchez arropa a Gabilondo y llama a la movilización para vencer a la derecha en Madrid

La presidenta de la Comunidad de Madrid y candidata del PP a la reelección, Isabel Díaz Ayuso, ha presentado los autobuses de campaña electoral del Partido Popular, durante un acto electoral este domingo en Las Rozas (Madrid).
La presidenta de la Comunidad de Madrid y candidata del PP a la reelección, Isabel Díaz Ayuso, ha presentado los autobuses de campaña electoral del Partido Popular, durante un acto electoral este domingo en Las Rozas (Madrid). . EFE/Javier López

Isabel Díaz Ayuso (PP), la presidenta de la Comunidad de Madrid, que busca revalidar en el cargo, tiene claro lo que quiere en esta campaña, que arrancó este domingo. Por un lado, todo el voto, desde el centro hasta la derecha, pero sin pasarse, no vaya a dejar a todos sus aliados –léase Vox– fuera de la Asamblea, y acabe por ello pagando un precio demasiado grande. Y, por otro, erosionar en el camino todo lo que pueda al Gobierno de España.

En ese viaje hacia el ecumenismo en la derecha, que pregona el factótum José María Aznar, Ayuso ha tocado este domingo varios palos. Así, proclamó: "Madrid es España", un eslógan que le puede resultar rentable en estas elecciones, en las que el PP de Pablo Casado se juega buena parte de su futuro, tras el fiasco en Catalunya, pero que fuera de la capital chirría profundamente: ciertamente en aquellos lugares donde –como tal vez podría decir Mariano Rajoy– viven la inmensa mayoría de los españoles la escasa fiabilidad de tal afirmación no necesita ni discutirse. En Madrid habitan 6,7 millones de personas, la tercera CCAA más poblada, por detrás de Andalucía y Catalunya. En España la cifra es de 47,3 millones, según el INE.

Entre las virtudes de Ayuso y su equipo está la de pillar al vuelo cualquier cosa que se parezca a un error del rival y transformarlo en un titular, en una idea de fácil comprensión. Así, después de que Ángel Gabilondo, el presidenciable de Sánchez, y tras 26 años de rebajas fiscales en Madrid que han favorecido sobre todo a quien más gana y quien mas tiene, afirmase que entre sus planes no está tocar los impuestos, Ayuso entró también sin remilgos en el tema fiscal. 

"[Nos han dicho] que desde el punto de vista fiscal, Madrid era una comunidad de ricos, que hacíamos dumping fiscal y llegan las elecciones y, oh, magia, nadie quiere subir los impuestos. Vamos hombre, si ya nos conocemos, llevamos 16 años aguantando que éramos un paraíso de ricos. Si son mis amigos los ricos, tengo un montón en este mitin, siempre lo mismo", dijo Ayuso.

Siempre ojo avizor al titular e inmersa en eso que se ha dado en llamar "batalla cultural", que esconde bajo esa denominación falacias de todo tenor, y de de la que Ayuso es una abanderada, la presidenta no se olvidó de demonizar las subvenciones, un discurso muy en la línea de Esperanza Aguirre, una de sus antecesoras en el cargo.

Votar por convicción

Mientras Ayuso sigue por el carril en el que va cómoda, la izquierda se agarra a la carta de la movilización del voto. El PSOE llamó a votar a los jóvenes y Podemos y Más Madrid lanzaron la idea –en lugares con simbología y entidad propia: Lavapiés y Vallecas– de que ahora es la oportunidad de cambiar un Gobierno que la izquierda perdió en 1995 y que no ha logrado jamás recuperar, tamayazo mediante.

"El sur es nuestra prioridad, el sur es nuestro norte. El sur será por donde sale el sol. Si conseguimos que el sur se levante, sacaremos a Ayuso de la Puerta del Sol", dijo Mónica García, junto a Íñigo Errejón.

El mensaje de la izquierda es claro: un modelo diferente al del PP, con la prioridad en la sanidad servicios públicos. Lo público, lo de todos, por bandera. "Respetamos el orden y la ley porque es lo único que tiene la gente humilde, los que solo tienen los servicios públicos para vivir", afirmó Pablo Iglesias

El presidente del Gobierno estuvo con su candidato Gabilondo, al que arropó. Sánchez se ha implicado en esta campaña, tal vez, de un modo irremediable en unos comicios que Ayuso, Casado y la ultraderecha los han planteado como una suerte de primera vuelta para desalojarle de La Moncloa en la segunda, cuando toque.

Así, sin nombrar a Ayuso a la que prefirió ignorar, el presidente llamó a consolidar un proyecto nuevo, alejado de la corrupción. "Lo tenemos al alcance de la mano. Lo único que necesitamos es ir a votar todos los progresistas el 4 de mayo la candidatura del PSOE y de Gabilondo. Lo que necesitamos los progresistas es votar, votar y votar, por convicción, por lo que somos y por lo que creemos".

Más noticias de Política y Sociedad