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Crisis en Podemos ¿La última oportunidad de Podemos?

La dirección del partido morado todavía puede dar marcha atrás el 2 de febrero en su decisión de competir contra Errejón. Cada vez más dirigentes piden que se alcance un acuerdo ante la crisis que amenaza al partido.

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De izquierda a derecha: Lorena Ruiz-Huerta, Ramón Espinar, Íñigo Errejón, Irene Montero, Pablo Iglesias, Dina Bousselham, Isabel Serra y Julio Rodríguez / Daniel Gago - Podemos

La dirección estatal de Podemos tiene que decidir si dar marcha en la decisión de competir electoralmente contra Iñigo Errejón o si mantener la postura ante una crisis sin precedentes. El 2 de febrero tendrán la oportunidad de decidir. Pablo Iglesias ha convocado al máximo órgano de decisión entre órganos del partido morado. El debate y la reflexión tiene que llegar cuanto antes: desde el pasado jueves, la formación cada día que pasa se encuentra más rota. 

La dimisión de Ramón Espinar, uno de los fieles de Iglesias desde que se fundó el partido, y la declaración de Toledo, en la que diez secretarios generales autonómicos piden al líder de Podemos que negocie con Errejón son los últimos episodios. Pero ya no sólo está en juego el futuro de Madrid. También lo está el partido que comenzó en 2014. Hay quienes aseguran que ya no creen en el proyecto que creció del 15M. 

La crisis que amenaza con romper el partido empezó el jueves pasado. Ante el asombro de todos los medios de comunicación y miembros de Podemos, Errejón anunció que se presentaría a las elecciones por Más Madrid. El exdiputado alcanzó un acuerdo con la alcaldesa de la capital, Manuela Carmena, en lo que ya se recordará como "el pacto de las empanadillas"

Excepto entre los afines a Errejón, no ha habido dudas en criticar la "traición estratégica" del candidato a la Comunidad. Incluso entre los más críticos con el líder de Podemos ha habido quienes han considerado que las formas de Errejón no han sido las debidas, aunque también han reconocido que electoralmente la fórmula de Más Madrid podría funcionar bien. Pero tampoco han faltado las críticas a la decisión de la dirección. Fue un órdago ante el que se esperaba que estatal cediera. Errejón, de hecho, todavía lo espera. 

El sábado pasado la dirección quiso dar por zanjada la crisis y comenzar a trabajar en la nueva candidatura. Pero, lejos de conseguir este objetivo, el partido se ha ido dividiendo cada vez más en dos almas. IU Madrid y Equo siguieron apostando por una candidatura única para la región, dando por cancelado el preacuerdo al que habían llegado con Podemos. El miércoles el partido morado también anunció la ruptura con Manuela Carmena después de que la alcaldesa rechazara incluir a Julio Rodríguez en la lista que dispute por el Ayuntamiento. Y, entre tanto, hasta diez secretarios generales autonómicos preparaban una reunión en Toledo para pedir la paz en el partido. 

Miembros de la ejecutiva y dirigentes territoriales como Espinar avisaron al núcleo duro de Iglesias en lo que podría desembocar esta competición. Sin embargo, no se movieron y mantuvieron su postura. El exlíder de Madrid ha decidido abandonar ante la negativa de estatal de llegar a un acuerdo con Errejón: "No se dan las circunstancias para llevar el proyecto de Podemos en Madrid hacia donde creo que debe dirigirse. Dejar paso es la decisión más responsable y que creo, en conciencia, debo tomar", sostiene en la carta de renuncia. 

La fractura abre paso a los tres partidos de la derecha en todos los parlamentos autonómicos. Las encuestas del 26 de mayo vaticinan malos resultados para las izquierdas. Y la ruptura empeora el escenario. La alianza entre los socialistas y la confluencia que iba a liderar Errejón de Podemos, IU y Equo era la suma con la que contaban para ganar la Comunidad. Con los partidos rotos y posturas enfrentadas, sumar es más complicado. Mientras que en el ayuntamiento, el PSOE ni siquiera tiene candidato. Y, no se puede obviar, que el cisma ha llegado mientras las alianzas de la derecha - y extrema derecha - avanzan en bloque. Según los sondeos, Begoña Villacís puede hacerse con la alcaldía aún sin vencer a Carmena, con los apoyos del PP y Vox. Una pacto que amenaza con repetirse en la Comunidad.

La división penaliza y la izquierda lo ha vivido en sus propias carnes. Para tener representación, los partidos deben superar el umbral del 5%. IU se quedo en un 4,14% en la candidatura que lideró el poeta Luis Montero. A quince mil votos de conseguir diputados. Pero los partidos también han sentido que la confluencia con IU no ha dado resultados: entre las dos elecciones generales en las que se presentaron sin y en confluencia se perdieron un millón de votos. La plataforma de Adelante Andalucía que han liderado Teresa Rodríguez y Antonio Maillo tampoco ha dado resultados. Una encrucijada de datos que es difícil de afrontar. 

Y, mientras el cisma avanzaba en la tarde de este viernes, la dirección estatal permanecía en silencio reunida en la capital intentando recomponer el escenario. Hay pocas opciones. Pero el oficialismo parece derrumbado y cada vez crece más el empuje a que se restaure un acuerdo entre Errejón e Iglesias. Aunque este pacto se lleve por delante a más dirigentes.

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