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Elecciones generales La odisea para votar desde el extranjero: el caso de la española atada tres días a un fax

El voto rogado ha supuesto un vía crucis para los más de dos millones de electores residentes fuera de España por culpa de un complejo sistema de votación que desanima a los votantes. ¿Tú tampoco has podido votar? Coméntanos tu caso aquí.

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María Teresa Michelón, presidenta del Consejo de Residentes Españoles de Buenos Aires. / PABLO RAMÓN (EFE)

¿Votar desde el extranjero? Una odisea para los más de dos millones de electores residentes fuera de España. ¿El motivo? Un sistema de votación tan complejo que la mayoría termina enmarañado en la burocracia y desiste de expresar su opción política.

Aunque el plazo límite para votar en las elecciones generales termina este miércoles, el potencial votante tendría que haber cumplido hace tiempo con varios requisitos.

En marzo, los españoles en la diáspora tuvieron siete días para acudir al consulado del país en el que residen para comprobar su presencia en el Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA) y, en caso contrario, reclamar que fuesen incluidos.

El problema es que el trámite debía realizarse presencialmente, lo que obligaba a muchos electores a desplazarse largas distancias. Peor suerte ha corrido quienes viven en Islandia, Georgia o Madagascar, donde España no dispone de legación diplomática para realizar las gestiones.

En el caso de que los potenciales votantes contasen con un consulado en su ciudad, relativamente cerca o estuviesen dispuestos a desplazarse hasta ella para participar en la fiesta de la democracia, el paso siguiente era rogar por correo a la Oficina del Censo Electoral el envío de las papeletas.

Hasta aquí, todo bien, aunque los supervivientes tampoco las tenían todas consigo y debían cruzar los dedos para que el servicio de correos de sus respectivos países de acogida funcionase con celeridad: una quimera en algunos lugares remotos y en áreas de Suramérica y África.

Finalmente, en el mejor de los casos, una vez recibidos los sobres y las papeletas con todas las candidaturas al Congreso y al Senado, los votantes tendrían que volver a confiar en el sistema de correos local o… dirigirse al consulado de turno para ejercer su derecho al voto.

Este paso, aparentemente sencillo, se complica para los votantes que residen en países con un sistema de correos deficiente o en zonas aisladas, como ocurre en grandes zonas de África y Sudamérica. Y llega el momento de votar, lo que de nuevo deja al votante a merced del sistema de correos local u obligado a volver al consulado para depositar su voto.

¿Prueba superada? Complicado… Aunque mejor no enredemos más el asunto, porque además de los trabajadores, estudiantes y viajeros, también votan los embarcados (marinos y pescadores) y los tres mil militares desplazados en misiones en el extranjero.

Aunque la complejidad del sistema buscaba evitar el fraude electoral, muchos se han quedado o se quedarán sin poder ejercer su derecho al voto. Los motivos son varios, pero algunos lectores nos han escrito para describir su vía crucis electoral.

"Les cuento que a pesar de mis enormes esfuerzos (después de estar tres días delante de un fax), no voy a poder votar. Mi fax nunca pudo pasar, porque sólo hay dos números de fax para todo Madrid”, se queja Irina Kohan desde Ciudad de Panamá.

En todo caso, cree la misión hubiese resultado imposible. “Si hubiera pasado el fax, igual no hubiera recibido la carta por correo ordinario que me tenía que mandar la embajada, porque en Panamá no se reparte correo”, explica Kohan.

Según ella, en el país centroamericano hay un nuevo obstáculo para ejercer el voto: “Sólo se reparte si tienes casillas de correo, y ni yo ni mi oficina tenemos casilla de correo. Y como yo, todos los españoles que conozco en Panamá. Pensé que iba a ser más fácil que cuando estaba en Congo, pero no", se lamenta Irina Kohan.

Gastón Rodríguez, residente en Argentina, posa junto a un fax para facilitar el voto desde el extranjero. / EFE

En la foto superior, podemos a observar a Gastón Rodríguez, residente en Argentina desde hace cuatro años,junto al fax con el que ayuda a facilitar la tarea a los españoles que quieren emitir su sufragio en la capital argentina.

La leonesa María Teresa Michelón Martínez también se quejaba hace unos días en Buenos (en Argentina, Francia y Venezuela reside la mayor colonia de españoles del exterior) de las dificultades para votar en las elecciones del 28A, que calificó como "una carrera de obstáculos" cargada de incertidumbre.

Según Michelón Martínez, el voto rogado convierte a los residentes en el extranjero en "españoles de tercera" y recuerda que los miembros del Consejo de Residentes Españoles de Buenos Aires que preside fueron los primeros en salir a protestar cuando se reformó la ley electoral, denuncia a Efe la emigrante leonesa.

¿Tú tampoco has podido votar? ¿Conoces a alguien que ha sufrido la misma odisea?

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