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La emergencia del coronavirus contamina las relaciones entre el PNV y Sánchez

Los nacionalistas se distancian del Gobierno en una semana marcada por las críticas. "La confianza se ha deteriorado por la unilateralidad de la gestión", afirman desde el partido de Urkullu.

Urkullu comité asesor
El lehendakari Iñigo Urkullu presidió la reunión del comité asesor del Plan de Protección Civil de Euskadi celebrada este viernes. IREKIA

"Todo estuvo bien, alguna vez. ¿Por qué tuvo que cambiar?", cantaban en los años ochenta Los Estómagos, un mítico grupo de rock uruguayo. La canción, desconocida en España, se asemeja mucho a lo que hoy sienten –por distintas razones– en el Gobierno. He aquí un ejemplo de lo que ha cambiado: la tercera semana de confinamiento se ha convertido en la primera con problemas con el PNV, un partido que hasta ahora mantenía unas relaciones casi indestructibles con el Ejecutivo. Casi.

El coronavirus lo toca todo. Nada escapa a la influencia de la emergencia sanitaria que vive Euskadi, España y el mundo entero. Nada. Tampoco el hasta ahora consolidado vínculo entre el Gobierno Vasco –donde el PNV gobierna con el PSE– y el Gobierno de Sánchez.

El último hito de la relación entre ambos había sido la elaboración de un calendario pactado de transferencias, lo que permitiría cumplir –de forma escalonada– con el incumplido Estatuto de Gernika. El acuerdo se cerró el pasado 20 de febrero, cuando el coronavirus aún no se había desplegado con toda su virulencia y cuando Euskadi pensaba ya en unas elecciones que serían convocadas –y luego desconvocadas, al igual que las gallegas– para este domingo.

"El compromiso de ambas partes es avanzar, a lo largo de 2020 y 2021, en la consecución del acuerdo alcanzado hoy. Durante estos dos años, todos los ministerios competentes, así como las distintas consejerías vascas, iniciarán negociaciones, primero en ponencias técnicas y después en la comisión mixta de transferencias, para intentar alcanzar acuerdos en todas las materias que pueden ser traspasadas al País Vasco y pendientes de su Estatuto", informó el Ejecutivo central en una nota dada a conocer aquel día.

Todo iba bien hasta que llegó la crisis. "La confianza se ha deteriorado por la unilateralidad de la gestión", señalaron a Público fuentes de la formación nacionalista.

Lo primero que molestó al PNV fue la decisión del Gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos de paralizar la actividad económica no esencial. El partido de Urkullu, con fuertes vínculos con el mundo empresarial y muy cercano a la patronal vasca, se quejó por la adopción de esa medida, por considerarla prácticamente letal para la economía vasca.

El lehendakari ha dejado claro que se niega a que el debate, en plena crisis sanitaria, se fije en términos de "salud o empleo", según sus propias palabras. "Lo primero son las personas, la salud. No es incompatible con el empleo, no puede serlo. Quienes hoy nos exigen salud, mañana nos exigirán empleo", afirmó Urkullu durante su comparecencia telemática ante la Diputación Permanente del Parlamento Vasco, celebrada el jueves.

El lehendakari también mostró su malestar con la decisión del Gobierno central de utilizar las partidas de políticas activas de empleo de las autonomías, valoradas en 2.414 millones de euros, para financiar las medidas de choque impulsadas por su Ejecutivo. Para Urkullu –y también para otros presidentes autonómicos que se han quejado por lo mismo–, se trata de una acción "unilateral" que vulnera el ámbito competencial.

"Esta medida no solo es una invasión a nuestras competencias, atenta contra las necesidades de las y los parados, nuevos y actuales, que perderán así una baza para salir de esa situación" dijo por su parte Marcos Muro, Viceconsejero de Empleo y Juventud del Gobierno Vasco, durante la Conferencia Sectorial de Empleo y Asuntos Sociales que esta semana presidió la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.

Una vida, un segundo

La diputada del PNV Josune Gorospe ha sido incluso más dura. "La confianza cuesta toda una vida ganarla y un segundo perderla", le dijo esta misma semana al ministro de Sanidad, Salvador Illa, ante quien criticó "la actitud unilateral del Gobierno español".

Unos días antes, la Mesa del Senado había sido testigo de otro escalón más en la crisis entre el PNV y el Ejecutivo central: los nacionalistas votaron junto al PP la convocatoria de reunión de la Comisión General de Comunidades Autónomas para analizar la situación en torno a la emergencia sanitaria, algo que el PSOE consideraba innecesario.

Prueba de fuego

Se han roto los puentes entre el Gobierno Vasco y el Ejecutivo central? El portavoz de la administración autonómica, Josu Erkoreka, lo ha negado, e incluso ha asegurado que Urkullu y Sánchez "están en contacto" y que su comunicación es "fluida y constante, como no puede ser de otra manera". "Nos enfrentamos a una crisis sanitaria sin precedentes y tenemos que ser responsables", afirmó Erkoreka a mediados de semana en los micrófonos de Radio Euskadi.

En el Gobierno de Sánchez están preocupados por el empeoramiento de las relaciones con el PNV y pretenden restablecerlas cuanto antes porque consideran clave tener el apoyo de los nacionalistas, informa Manuel Sánchez. Este viernes, La Sexta dio a conocer que el presidente había mantenido una conversación con Urkullu. 

En cualquier caso, aún queda otro capítulo por descubrir: cuando llegue la hora de votar los distintos decretos impulsados por el Gobierno de Sánchez se sabrá, entonces sí, hasta qué punto se han visto afectadas sus relaciones. 

Los decretos estamos estudiándolos y valorándolos. La posición definitiva la tomaremos más adelante; aún no hay fecha de pleno y la situación es muy cambiante", dijeron fuentes del PNV en Madrid. Para eso también ya queda menos.

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