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Juan Carlos I La Fiscalía renuncia a investigar las actividades de Juan Carlos I en Suiza anteriores a 2016

Acota al periodo comprendido entre 2016 y 2019 la solicitud de información al país helvético. La consecuencia de esta decisión es, de facto, perdonar un año fiscal al monarca, el 2015.

Juan Carlos I
Imagen de archivo del rey emérito- -Archivo | EFE

La Fiscalía del Tribunal Supremo ha acotado al periodo comprendido entre 2016 y 2019 su solicitud de información a Suiza sobre las actividades financieras de Juan Carlos I. La consecuencia inmediata de esta decisión es que las autoridades suizas sólo han enviado a España información de uno de los dos bancos en los que llegó a tener dinero la Fundación Zagatka, entidad utilizada por el rey emérito para cobrar comisiones ilegales y pagar vuelos por todo el mundo, y perdona la investigación de un año fiscal al monarca, según adelanta El Confidencial.

La renuncia a investigar el año 2015 no parece inocente: la Fiscalía del Tribunal Supremo envió su solicitud de información el pasado 24 de febrero de 2021 y Suiza envió su respuesta el 14 de mayo. Ni en febrero ni en mayo había prescrito aún penalmente el año fiscal 2015. No lo hizo hasta el pasado 30 de junio. "La Fiscalía renunció voluntariamente a obtener datos sobre esos 12 meses", asegura la información de El Confidencial.

Además, en la respuesta de las autoridades suizas sólo hay información de parte de las cuentas bancarias vinculadas a la Fundación Zagatka, la del banco Lombard Odier de Ginebra. Sin embargo, las actividades más comprometedoras de Juan Carlos I tuvieron lugar entre 2003 y 2015 "a través de las ocho cuentas que la Fundación Zagatka llegó a controlar en otro banco, el Credit Suisse de Ginebra".

De hecho, como ya anticipó Público en una serie de artículos en exclusiva sobre el origen de su fortuna Juan Carlos I empezó a hacer negocios muchos años antes.

En esas cuentas bancarias que ahora quedan fuera del radar de la Fiscalía del Tribunal Supremo se movieron millones de euros: hubo, entre otros, un ingreso anónimo de 6,5 millones de euros; otro por valor de 4,5 por una operación inmobiliaria con la constructora OHL y se controlaba el dinero que el emérito tenía en acciones de grandes multinacionales españolas. Esas cuentas también se utilizaban para pagar jets privados, hoteles exclusivos y otros suntuosos gastos de Juan Carlos I.

A partir de 2016 la actividad de la Fundación Zagatka se redujo considerablemente, entre otras cosas porque a partir del año 2015 los bancos suizos se vieron obligados por ley a ser más transparentes con las autoridades del país sobre el dinero que tenían en sus depósitos.

La omisión del año 2015 podría ser incluso más sangrante si finalmente al rey emérito se le terminara atribuyendo un delito contra la Hacienda Pública agravado, delito que no prescribe hasta los 10 años, con lo que la investigación podría abarcar no sólo más tiempo, sino también más actividades presuntamente ilegales.

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