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El pacto PP-C's sobrevive pese a los rifirrafes de las últimas semanas

Ambas formaciones siguen adelante con sus acuerdos pese al enfado de Rajoy por la votación de la estiba y el desplante de los conservadores con la comisión de investigación sobre la caja B de Génova que pidieron los de Rivera.

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Mariano Rajoy y Albert Rivera, tras su pacto de investidura. Archivo EFE.

Las relaciones entre los socios PP y Ciudadanos no pasan por su mejor momento. Pero el pacto entre ambos no está roto. Prueba de ello es el último acuerdo al que han llegado juntos, que han decidido recurrir de forma conjunta los presupuestos catalanes -que incluyen una partida para convocar el referéndum independentista- ante el Tribunal Constitucional. 

También el líder de los naranjas reconoció este fin de semana que apoyará los Presupuestos Generales del Estado que presente Mariano Rajoy en el Congreso en las próximas semanas. La única condición de Albert Rivera es que las cuentas incluyan los puntos acordados antes de la investidura del presidente; algo que se da por hecho, a tenor de las promesas de Cristóbal Montoro. 

Sin embargo, en las últimas semanas los cimientos de esta asociación han peligrado. Aunque el ultimátum de C's en Murcia, que sigue pidiendo la dimisión del presidente imputado en el caso Auditorio, Pedro Antonio Sánchez, se quedó al margen del pacto nacional, los últimos plenos han puesto de relevancia las divisiones entre ambas formaciones. 

Primero fue el cruce de peticiones de comisiones de investigación. Rajoy se burló de Rivera desde la tribuna de la Cámara baja cuando interpretó a su manera uno de los puntos del pato anticorrupción. Se trataba de aquel que promete abrir una "investigación parlamentaria" sobre la "presunta financiación irregular del PP".

Rivera hace un gesto para llamar "caradura" a Rajoy ante el incumplimiento del pacto PP-C's. VÍDEO ATLAS

Los de Rivera asumieron que esa firma implicaba investigar la caja B de Génova y los papeles de Bárcenas en el Congreso. Los de Rajoy, que la comisión podía celebrarse indistintamente en Congreso o Senado y que se podía extender a todos los partidos con representación parlamentaria. 

¿El resultado? Ciudadanos se unió a PSOE y Podemos y registró la petición de comisión de investigación sobre el PP. El PP, por su parte, contraprogramó este acto presentando su propia petición en ambas Cámaras. La primera se abrirá en las próximas semanas en la Baja. La otra sólo conseguirá los apoyos de la Alta, donde el PP tiene mayoría absoluta. 

Pese a todo, ambas formaciones rebajaron el tono crítico y mantuvieron su pacto en pie. Poco después llegó el mayor escollo entre ambos: Ciudadanos se abstuvo en la votación del decreto de la estiba que demostró la debilidad del Gobierno en minoría. Rajoy, como se encargaron de informar varios dirigentes del PP fuera del Hemiciclo, estaba enfadado. Tanto, que volvió a lanzar la amenaza velada de un posible adelanto electoral si el Parlamento se convertía permanentemente en un símbolo de "inestabilidad". 

Los de Rivera, por su parte, no se creen que la sangre llegue a ese río. Del mismo modo que los de Rajoy ven el ultimátum de Ciudadanos en Murcia como un "farol" que el lunes -día en que se cumple el plazo para que el PP busque a un sustituto de Sánchez o éste se enfrente a una moción de censura- se quedará en otro cambio de opinión de Ciudadanos. Sin más. 

Mientras tanto, ambas formaciones se han ocupado de tirar la piedra y esconder la mano. Es decir, sus rifirrafes llegan casi al cruce de insultos y desprecios entre portavoces, pero luego se encargan de apaciguar los ánimos. Ejemplo de ello son las últimas promesas del PP de que cumplirán el pacto con sus socios "preferentes". 

Así, el ministro de Justicia, Rafael Catalá, se comprometió  a reformar el sistema de elección de los jueces que conforman los Tribunales Superiores de Justicia autonómicos. El propio Rajoy hizo lo propio con la inclusión del Corredor Mediterráneo en los PGE. 

Todo ello favoreció que Ciudadanos apoyara el veto del Gobierno a la reforma del decreto de autoconsumo que pretendía derogar el llamado "impuesto al sol" a cambio de otra promesa a largo plazo del ministro de Energía, Álvaro Nadal. Gobierno y C's han abierto una mesa de negociación con la que los naranjas buscan "eliminar las trabas" al autoconsumo energético. Pero fuentes de Ciudadanos, que se arrogan este acuerdo como otra de sus victorias, reconocen también que su objetivo no llegará hasta pasados "unos meses" como mínimo. Y es que Rajoy es experto en dar largas a sus socios "preferentes"

Vuelve la 'gran coalición'

Pese a ello, Rivera reaccionó a las críticas del PP por su foto "inapropiada" con PSOE y Podemos con otra distinta. En este caso, la de PP, PSOE y C's -la gran coalición que buscaba Rajoy desde diciembre de 2015-, que este jueves han presentado juntos una modificación de la ley de justicia gratuita cuyo fin es dejar exentos de IVA a los abogados y procuradores del turno de oficio.

Así las cosas, todo apunta a que las "discrepancias" entre PP y C's se resolverán "de manera civilizada" como pedía el presidente del Gobierno. El Consejo de Ministros aprobará su anteproyecto de PGE el próximo 31 de marzo y su debate llegará al Congreso antes de mayo. Salvo sorpresas, contará con el respaldo de los 32 diputados de Rivera. El acuerdo de investidura se ratificará, entonces, como un pacto de Gobierno. 

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