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política cultural El director del Reina Sofía: “La existencia de centros como La Invisible de Málaga es imprescindible para el ecosistema cultural”

Manuel Borja-Villel rompe una lanza por el centro cultural y social La Invisible, amenazado de cierre, e invita al alcalde de Málaga a que tolere la convivencia de diferentes modelos de gestión cultural

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La Casa Invisible de Málaga.

Manuel Borja-Villel, director del Museo Reina Sofía, rompe una lanza, en conversación telefónica con Público, por la pervivencia y el impulso del centro cultural y social autogestionado La Casa Invisible, amenazado de cierre por el Ayuntamiento de Málaga, gobernado por el PP con el apoyo de Ciudadanos. La Invisible nació en 2007, cuando un edificio de propiedad municipal, en el centro de la ciudad, fue ocupado por un grupo de personas que buscaban constituir un espacio de creación y colaboración. Desde entonces, con trabajo serio, La Invisible se ha convertido en uno de los centros culturales y sociales más dinámicos de todo el país y ha demostrado que, al margen de la institucionalidad y del mecenazgo, se pueden construir espacios propios, de calidad argumentativa y creativa.

Borja-Villel acude una vez más esta semana, en medio del conflicto por el cierre, a La Invisible, donde participará el próximo miércoles en una mesa redonda. En esta conversación con Público, Borja-Villel comparte las razones de su apoyo al centro e invita, ante la pregunta de qué le diría al alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, como argumento para evitar la clausura del centro cultural, a “respetar la libertad de los centros artísticos de tratar todo aquello que sea conflictivo o difícil de gestionar”.

Se trata de entender la cultura como la entendían los griegos. Ellos fueron capaces de abordar todo

Esta es la reflexión completa de Borja-Villel ante esa pregunta: “Yo trataría a este centro autogestionado igual que a otros centros artísticos. Le daría autonomía artística y libertad de cátedra, con la voluntad de que los centros artísticos sean espacios donde se pueda tratar todo aquello que sea un conflicto en la sociedad. Se trata de entender la cultura como la entendían los griegos. Ellos fueron capaces de tratar todo, los elementos mas duros y trágicos de la sociedad, el incesto, el tiranicidio… Respetar esta tradición europea de la cultura comunal, de la cultura crítica, como un espacio de libertad que pueda gestionar aquello que para la sociedad es conflictivo y difícil de gestionar. Hoy vivimos una época con tendencia hacia cierta intolerancia, como hemos visto nada menos que en el Metropolitan, al que le pedían que retirasen un Balthus de las salas”.

El director del Reina Sofía explica la importancia, en términos de gestión cultural, de la existencia de un centro como La Invisible. “Se mezclan varios contextos. Tenemos el contexto socioeconómico en el que vivimos, el del neoliberalismo, que se basa no solo en producir objetos, sino también en extraer el máximo beneficio del conocimiento de nuestras experiencias. Esto quiere decir que las industrias culturales, aparte de la inmobiliaria y del turismo, tienen mucha importancia”.

Málaga es la segunda Barcelona. Está sucediendo, a nivel cultural, algo parecido a lo que pasó en Barcelona en los 90

Prosigue Borja-Villel su razonamiento: “Málaga es la segunda Barcelona. A nivel cultural está ocurriendo algo parecido a lo que sucedió en los 90 en Barcelona, cuando aparecieron el Macba, el CCCB, una serie de centros culturales. Y el resultado es que la cultura ha contribuido al desarrollo de la ciudad como elemento turístico. En este contexto, y lo hemos visto en Barcelona, sabemos que hay una determinada forma de entender el turismo: de forma extractiva. Lo relata en su último libro Marina Garcés, que se llama Ciudad Princesa (Galaxia Gutenberg). En él habla justamente de la Barcelona de la riqueza que nos empobrece, de esta turistificación, de esta economía que más que unir separa y que forma guettos, que es lo que está sucediendo en Barcelona. Que es lo que ya ha ocurrido en Venecia, donde se habla ya no de gentrificación, sino de éxodo, y de problemas ecológicos”.

Tres formas de gestionar la cultura

“En este contexto amplio -añade Borja-Villel- en que vivimos siempre he creído en tres formas de gestionar la cultura: la privada, la pública, y la autogestionada. Que exista una cultura autogestionada es central. A diferencia de las otras dos lleva un elemento de commoning, de lo común, que siempre está por hacer un proceso autoconstituyente, por cuestionar sus propios principios, por plantearse cada vez por qué se hacen las cosas y por qué no se hacen”.

“Esta estructura de lo común de la que participan en centros como La Invisible o Tabacalera en Madrid es algo específico de los centros autogestionados. Y en este contexto de turistificación, de economía extractiva, de una cultura donde los contenidos acaban empobreciéndonos, porque al final lo que importa es la marca, centros como estos son imprescindibles, más allá de que ideológicamente uno pueda estar a favor. Como gestor cultural, me parece fundamental que existan este tipo de centros para la higiene cultural de nuestra sociedad. Para el ecosistema cultural”.

En este contexto  donde los contenidos acaban empobrecidos porque lo que importa es la marca, es esencial que exista La Invisible

Sobre el valor artístico de los proyectos de La Invisible, Borja-Villel indica que siempre que ha acudido allí ha aprendido cosas. Y agrega: “En cierto modo, es inseparable la creación de espacios de resistencia contra la turistificación, contra las industrias culturales, de los propios contenidos del proceso de pensar cómo replanteas la institución. Más allá de que muchos proyectos artísticos sean mejores o peores, lo interesante de La Invisible es que está ligada a estos proyectos”.

Borja-Villel participa este miércoles en la sede de La Invisible, junto a Ferran Barenblit, director del Macba, Blanca Montalvo, profesora de la Universidad de Málaga, el artista Rogelio López Cuenca, y Gerald Raunig, de la Universidad de Zúrich, en la mesa redonda Reinventando las instituciones contemporáneas. La conversación que propone La Invisible girará en torno al siguiente planteamiento: "Tenemos un problema tremendo cuando la palabra cultura se asimila a una subespecie de capital, y además lo dice la Administración Pública más cercana a la ciudadanía. Para hablar de ello, habrá un debate en la Casa Invisible con la presencia de conocidos profesionales y representantes de instituciones culturales que se han posicionado valientemente al respecto. Y en esta ocasión también en defensa de La Invisible, como parte que es de ese ecosistema de agentes publicos y privados para los que la creatividad social es trascendental". 

Al día siguiente, el día 19, jueves, a las 19.30 horas, La Casa Invisible ha convocado una manifestación en apoyo del centro cultural y social. Con este mensaje llaman a la participación: “El Ayuntamiento de Málaga anunció en febrero que iniciaba el expediente de desalojo de La Invisible. De la Torre acaba de anunciar que este verano llevará a cabo el desalojo, pese a que hemos cumplido todos los acuerdos: somos Entidad de Interés General Municipal, tenemos un reconocido proyecto de rehabilitación integral para recuperar este y una reciente inspección del edificio ha certificado de manera oficial que es seguro. El desalojo de La Invisible y su subasta al mejor postor es el peaje que paga De la Torre para presentarse de nuevo a las elecciones municipales, pero… La vía anunciada por De la Torre para el desalojo es ilegal porque él mismo firmó en 2011 un Protocolo todavía en vigor que impide esa medida. Entre todas aún podemos parar el desalojo. ¡¡¡Volvemos a tomar las calles porque no imaginamos Málaga sin La Invisible!!!”.