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Reunión Sanchez/Torra en Barcelona Inversiones, las "bondades" del Presupuesto y los cambios en el juicio del 'procés', las bazas de Sánchez para convencer a Torra

El presidente del Gobierno no tira la toalla y todavía confía en que  su encuentro en Barcelona sirva para que el president levante el veto y se preste a negociar las Cuentas del Estado.  Mantendrá abierto el diálogo y la negociación con la Generalitat aunque no logre su objetivo. Se podría incrementar en el trámite parlamentario el gasto para Catalunya 

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Pedro Sánchez, junto con el 'president' Quim Torra, durante su reunión en La Moncloa, este 9 de julio. (EFE)

Sin tener el “optimismo antropológico” del que presumía José Luis Rodríguez Zapatero, pero acompañado del halo de suerte que ha rodeado casi toda su trayectoria política, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, alberga todavía la esperanza de convencer al president de la Generalitat, Quim Torra, de que levante el veto y se siente a negociar las Cuentas del Estado para 2019.

Con esta intención acudirá el próximo mes de diciembre a la reunión con Torra, cuyo anuncio en sí mismo ha sido el primer gesto de acercamiento, ya que tras los permanente desafíos y advertencia del presidente catalán, la intención del Ejecutivo era posponer el encuentro para el año próximo y siempre después del Consejo de Ministros que se celebrará en Barcelona el 21 de diciembre.

Sánchez, según fuentes del Gobierno, irá con toda una batería de argumentos para hacer cambiar de opinión a Torra o que, al menos, le pongan difícil mantener su negativa. Y, uno de los principales, es el montante de inversión pública del Estado en Catalunya que hay prevista en los Presupuestos y que, incluso, en el trámite parlamentario se estaría dispuesto a incrementar.

El secretario de Estado de Política Territorial, Ignacio Sánchez Amor, está constantemente en Barcelona hablando de dicha inversiones que quiere ejecutar y costear el propio Estado, entre otras cosas, para acabar con el reproche del déficit de financiación de España en Catalunya, que hasta el actual Gobierno admite como justificado.

Sánchez, además, pondrá sobre la mesa todas “las bondades” que incluye el Presupuesto y que beneficiarían a los ciudadanos de Catalunya. Desde la subida del Salario Mínimo Interprofesional, la cobertura a los parados de larga duración de más de 52 años o el incremento del Presupuesto en Dependencia.

A todo esto hay que añadir a que, a buen seguro, se comentará la situación judicial de los implicados en el “procés” y los cambios del escenario judicial que se han producido en las últimas semanas.

Un tribunal progresista

Aunque los independentistas han criticado con dureza la acusación de la Abogacía del Estado y, sobre todo, de la Fiscalía General; el Gobierno sí entiende como un “gesto” que no se imputara de rebelión por la parte procesal sobre la que sí tiene poder de decisión el Ejecutivo y, además, lo ejerció.

Y otro hecho nada desdeñable el es cambio del tribunal que juzgará el “procés”. Aunque los independentistas han cesura que Manuel Marchena sea el magistrado elegido para presidir el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), a nadie se le ha escapado que de esta forma no dirigirá el juicio a los líderes del procés.

El nuevo presidente del tribunal, Andrés Martínez Arrieta, de perfil progresista, parece que no tiene tan claro como se desprendía de las actuaciones de Marchena que se le pueda atribuir a los procesados el delito de rebelión.

Además, con la sustitución de Marchena, hay en el tribunal una mayoría de magistrados progresistas que antes no se daba, que no presupone nada sobre su veredicto final, pero es un hecho que no ha pasado inadvertido en el mundo jurídico y policial.

Finalmente, el presidente del Gobierno seguirá ofreciendo diálogo y negociación con el Gobierno de la Generalitat, una actitud que piensa mantener sea cual sea la decisión definitiva de Torra sobre los Presupuestos.

Con todo ello, en el Ejecutivo se admite que parece misión imposible que Torra cambie de opinión, a lo que habría que sumar que aún faltaría convencer a ERC de que apoyase los Presupuestos para que salieran adelante o, al menos, superaran el trámite de las enmiendas a la totalidad, que supondría su devolución.

Lo que es seguro es que Sánchez  se va emplear a fondo en conseguir lo que se antoja un imposible, y el líder del PSOE tiene ya experiencia en estas facetas.

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