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Las tres cuestiones que determinarán los próximos meses de la política catalana

Lo que suceda con la investidura de Pedro Sánchez, el retorno o no de Junts a la Generalitat y la entrada de BComú al gobierno de Barcelona son las tres carpetas que marcarán el inicio del curso político.

27/07/2023 - Pere Aragonés
El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, durante un pleno reciente del Parlament de Catalunya, a 27 de julio de 2023. Alejandro García / EFE

En un verano políticamente inédito a raíz de la celebración de las elecciones generales el 23 de julio, la actividad apenas vive algunos momentos de tregua antes de que se reactive con fuerza a partir del día 17, jornada en la que se constituirán el Congreso y el Senado surgidos de la cita con las urnas. Desde aquel momento, las negociaciones para una investidura de Pedro Sánchez en la que el independentismo jugará un papel clave acapararán gran parte de la actualidad política.

Lo que suceda -investidura del secretario general del PSOE o repetición electoral- será uno de los factores que determinará la política catalana los siguientes meses y, probablemente, todo el próximo curso. El hipotético retorno de Junts al Govern de la Generalitat y la más que probable ampliación del gobierno municipal de Barcelona son las otras carpetas claves de la política catalana que, posiblemente, se resolverán entre finales del verano y el otoño. Repasamos las tres cuestiones.

La investidura de Sánchez

Descartada absolutamente la investidura como presidente español de Alberto Núñez Feijóo puesto que el PP no tiene aliados significativos más allá de la extrema derecha de Vox, la única opción que evitaría la repetición de las elecciones generales sería la reedición del gobierno de coalición entre el PSOE y Sumar bajo presidencia de Pedro Sánchez. Para que sea posible, Sánchez necesita el voto afirmativo del soberanismo vasco -EH Bildu y PNV- y del independentismo catalán -ERC y Junts-.

A pesar de que las negociaciones están en una fase totalmente embrionaria -formalmente se podría decir que no han empezado- la predisposición de ERC hacia el "sí" parece mucho más clara que la de Junts, sobre todo con el objetivo de evitar una reedición de los comicios que daría una segunda oportunidad a un gobierno de PP y Vox, dos partidos que en su programa de cara al 23J apostaban por un retorno a la represión contra el independentismo y por la recentralización del Estado.

En un contexto de desmovilización independentista y de desgaste electoral -más acentuado en el caso de Esquerra-, las dos formaciones de este espacio en principio parten de unas demandas compartidas -autodeterminación y amnistía- para investir a Sánchez, pero a partir de aquí hay matices importantes. Sin ir más lejos, mientras que Dolors Bassa (ERC) cree que la consecución de la amnistía sería un argumento suficiente para dar el "sí" al PSOE, Quim Forn (Junts) -otro antiguo presos independentista- considera que no bastaría.

Los principales dirigentes de ERC apuestan por rehacer puentes con Junts y hacer un frente común en la negociación

Las primeras espadas de ERC, desde Pere Aragonès a Marta Rovira o Marta Vilalta, han defendido los últimos días rehacer puentes con Junts para negociar conjuntamente con el PSOE y así ganar fuerza, a la vez que reclaman al PSOE "que se mueva" si quiere la investidura. De entrada, el PSOE descarta absolutamente ofrecer un referéndum de autodeterminación acordado, si bien los republicanos son partidarios de abordar la solución al conflicto en una mesa de diálogo entre gobiernos que quieren reactivar después de que no se reúna desde el verano pasado.

En cuanto a la amnistía, los socialistas tampoco la contemplan, a pesar de que no se puede descartar algún tipo de mecanismo que pudiera facilitar un retorno de los dirigentes independentistas en el exterior, como el expresident Carles Puigdemont o la secretaria general de ERC, Marta Rovira. Paralelamente, los últimos días varios juristas, como el exvicepresidente del Tribunal Constitucional Juan Antonio Xiol, han manifestado que la amnistía tiene cabida en el actual ordenamiento constitucional.

El resto de condiciones claves que ha verbalizado ERC para investir a Sánchez son, a priori, más asumibles por el PSOE, están más vinculadas a la gestión del día a día y son demandas de hace muchos años. Básicamente serían el traspaso integral del servicio de Rodalies a la Generalitat -un tema que hace tiempo que está encima de la mesa-, el control catalán de la gestión del aeropuerto de Barcelona o acabar con el déficit fiscal, lo que pasaría por una nueva financiación.

ERC quiere una negociación bilateral de la financiación, pero el PSOE no quiere salir del esquema multilateral, con todas las autonomías

ERC quiere ir hacia un modelo bilateral de negociación, entre la Generalitat y el Gobierno, pero la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha matizado que sí, que la reforma de la financiación autonómica es urgente -el modelo está caducado desde hace una década-, pero que lo quieren abordar de manera multilateral con las autonomías de régimen común -todas menos el País Vasco y Navarra, que disfrutan del concierto económico-.

A priori las tres cuestiones son demandas compartidas por Junts, donde el sector más pragmático -liderato por el secretario general, Jordi Turull- considera que el escenario surgido del 23J da al independentismo una "oportunidad histórica" de influenciar en la legislatura estatal y avanzar en sus demandas. La clave, pero, recaerá en un Carles Puigdemont a quien la aritmética electoral ha vuelto a situar en el epicentro de la política española y que será quien, en último término, liderará las negociaciones por parte de Junts.

El mismo Turull y la número uno del partido en el Congreso, Míriam Nogueras, serán otros de los negociadores de la formación, mientras que por parte del PSOE junto a Montero también estará el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños. En ERC la negociación la liderarán Gabriel Rufián, Teresa Jordà y la senadora Sara Bailac.

La constitución del Congreso, el próximo jueves, será la primera ocasión para ver si se avanza en la negociación

El jueves de la próxima semana, con la constitución del Congreso, tendremos la primera oportunidad para comprobar si la negociación puede tener futuro. A pesar de que ni Junts ni ERC cumplen los requisitos que fija el reglamento, el PSOE se ha mostrado dispuesto a facilitar que cuenten con grupo parlamentario propio, un factor que también podría facilitar que votaran a favor de un presidente socialista de la mesa del Congreso.

Junts contemplaría esta opción, básicamente para impedir que el cargo recaiga en el PP, sin que esto presuponga un "sí" posterior a Sánchez. De momento, las únicas conversaciones en marcha giran alrededor de la constitución del Congreso, además de las que hay entre ERC y Junts para explorar un posible frente común de negociación.

¿Un Govern integrado por ERC y Junts?

Si la semana pasada Marta Rovira defendía la necesidad de cerrar un "acuerdo estratégico" con Junts que vaya más allá de la negociación para la investidura de Sánchez, este martes ha sido la portavoz de ERC, Marta Vilalta, la que ha insistido en una entrevista con Efe en "aparcar los reproches" entre independentistas y buscar "puntos de acuerdo" que los permitan también colaborar en el Parlament.

Si las dos formaciones consiguen cerrar este pacto estratégico -el presidente del Govern, Pere Aragonès, ya ha tenido conversaciones con el líder parlamentario de Junts, Albert Batet-, supondrá un primer paso para abordar un posible retorno de Junts al Govern, un escenario que ya ha planteado la número de los republicanos en el Congreso, la ex consellera Teresa Jordà.

Junts salió del Govern en octubre del año pasado, en una decisión que según Vilalta "no se entendió". La realidad, pero, es que la convivencia en la Generalitat entre las dos formaciones estuvo marcada por crisis constantes, de forma que sin una reconstrucción previa y real de la confianza parece complicado que puedan plantearse compartir ejecutivo.

Pero si finalmente lo hacen, el Govern pasaría a tener el apoyo de 65 diputados en el Parlament, de forma que quedaría a sólo tres de la mayoría absoluta, lo que le facilitaría cuestiones como la aprobación de los presupuestos de la Generalitat del 2024, que se tienen que empezar a negociar en otoño, y se alejaría el horizonte de un adelanto electoral en Catalunya.

Con el aval únicamente de los 33 diputados de ERC, el ejecutivo de Aragonès está debilitado y a pesar de conseguir aprobar los presupuestos de este año con los votos de PSC y Comuns no ha dejado de sumar derrotas en el Parlament desde la salida de Junts. En este sentido, su retorno le permitiría ganar tranquilidad y tiempo, mientras que para el partido de Laura Borràs y Jordi Turull estar de nuevo en la Generalitat le daría una cuota de poder institucional que ha quedado bajo mínimos después de las elecciones municipales del 28 de mayo y los pactos posteriores.

El futuro del Ayuntamiento de Barcelona

En cuanto al ayuntamiento de la capital, septiembre parece que será el mes clave para aclarar si el actual gobierno municipal, que lidera Jaume Collboni, se amplía más allá del PSC. El aliado más probable es Barcelona en Comú, con quien los socialistas gobernaron durante gran parte de los dos anteriores mandatos a pesar de que entonces como socio minoritario. Ahora bien, este mismo martes el líder local de ERC, Ernest Maragall, no ha cerrado la puerta a incorporarse a un posible ejecutivo tripartito.

Colau ha fijado septiembre como fecha para que Collboni concrete una propuesta de gobierno de coalición a BComú

En cuanto a los Comuns, domingo la exalcaldesa, Ada Colau, instó a Collboni a concretar su propuesta de coalición, puesto que sin la entrada al gobierno de su formación no apoyarán los próximos presupuestos municipales. "No le daremos un cheque en blanco", advirtió Colau en una entrevista en Efe. La líder de los Comuns ha insistido que "es imposible gobernar Barcelona con 10 concejales [los que tiene el PSC], ni aprobar presupuestos, ni hacer nada", a pesar de admitir que "puede aguantar unos meses si hace pactos", lo que implica que tendrá "que escoger entre el modelo de ciudad de Junts per Catalunya y Xavier Trias" o el "de un pacto de izquierdas".

Jaume Collboni
Jaume Collboni, con la vara de alcalde de Barcelona. Victòria Rovira / ACN

Colau ha puesto septiembre como plazo para que Collboni concrete su propuesta de gobierno de coalición, porque entonces es cuando tienen que empezar las primeras negociaciones para las cuentas. Después de ser investido gracias a los votos de BComú y el PP, Collboni ha combinado medidas continuistas, como por ejemplo la reforma de la ronda Sant Antoni impulsada por los Comuns y que, en primer término, los socialistas habían rechazado; con cambios, como poner fin al urbanismo táctico en la calle Pelai, en una decisión criticada por sus antiguos socios de gobierno.

Más allá de BComú, ERC también abre la puerta a su hipotética entrada en el ejecutivo local. Si se materializara, entre las tres fuerzas sumarían 24 de los 41 concejales, lo que les garantizaría una sólida mayoría absoluta. En una entrevista a Catalunya Ràdio, este martes Ernest Maragall no ha descartado esta opción, pero ha subrayado que primero "hay que hablar del qué", antes del "cómo" y el "quién".

"Ya he hablado con el señor Collboni y la señora Colau. Ya sé que la señora Colau tiene mucha prisa para entrar en el gobierno, nosotros no tenemos la misma prisa". En cualquier caso, el dirigente de ERC ha añadido que todavía no ha visto un acuerdo de la "calidad y la profundidad" del que él mismo y Junts habían cerrado para investir a Xavier Trias, un pacto que quedó en nada a raíz de los votos de PP y BComú a favor de Collboni.

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