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Ultraderecha ¿Por qué Vox rescata ahora el viejo concepto de 'Reconquista'?

El partido de Santiago Abascal explota hasta la extenuación este concepto que remite a la tradicionalidad española y excluyente. Tres expertos tratan la importancia del lenguaje y el significado que tiene que la formación ultraderechista expanda este ideario.

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El líder de la formación ultraderechista a caballo en uno de los vídeo difundidos por Vox.

Semanas antes de las elecciones andaluzas del 2 de diciembre, Vox se despachó con un vídeo de campaña de solo 24 segundos y una simpleza escénica llamativa. Sobre una campiña desierta, un grupo de jinetes avanza hacia Andalucía. Al frente, Santiago Abascal, presidente de la formación ultra, emula la gesta de don Pelayo en lo que la historiografía decimonónica denominó “Reconquista” de las tierras usurpadas por Al Andalus.

El vídeo simboliza con una eficacia chusca uno de los ejes vertebrales del entramado ideológico de Vox.

Días más tarde, Abascal abrió el frasco de las esencias en el mitin central de Sevilla para reivindicar la “Andalucía de los Reyes Católicos frente a la de Blas Infante”. Todo un torpedo en la línea de flotación del padre de la patria andaluza y el Estado autonómico consagrado en la Constitución del 78.

Lo que vino después, una vez logrados nada menos que doce escaños en el Parlamento andaluz, rozó la extravagancia. Vox incluyó entre sus exigencias para apoyar al candidato del PP proclamar como Día de Andalucía el 2 de enero de 1492, efeméride de la conquista de Granada por los Reyes Católicos. Ahí es nada.

Pero, ¿qué es la Reconquista en términos históricos? ¿Qué implicaciones ideológicas comporta? ¿Por qué Vox recupera hoy este concepto ampliamente rebatido por una parte sustancial de los historiadores? “El término de Reconquista está ligado a la emergencia del nacionalismo español, que elabora la teoría de que la unidad nacional se logra con la conquista de Granada y la expulsión de judíos y moriscos”, afirma José Álvarez Junco, catedrático emérito de Historia del Pensamiento de la Universidad Complutense de Madrid y uno de los expertos de referencia en la materia.

El concepto de Reconquista es relativamente moderno. Se conforma a finales del siglo XVIII y principios del XIX y lo que busca es legitimar una determinada visión ideológica de la historia de España y su identidad. “La idea era establecer una unidad con el periodo visigodo”, reflexiona Álvarez Junco. “Es decir: nosotros no estamos haciendo una guerra con unos musulmanes que viven aquí desde hace ocho siglos, sino contra unos invasores que nos la arrebataron ilegítimamente”. Y agrega: “Todos los nacionalismos intentan decirnos que nosotros tenemos cierta identidad. En este caso, una identidad católica y monárquica. Y que esa identidad la hemos tenido siempre. Y eso no ha sido así de ninguna manera. Nuestro pasado ha sido muchísimo más complejo y muchísimo más multicultural”.

El propio término de Reconquista ya fue contestado profusamente desde hace décadas por la historiografía posfranquista. La primera pregunta cae por su propio peso. ¿Cómo puede reconquistar alguien territorios que nunca fueron suyos? Es ahí donde se hace un ejercicio de funambulismo histórico para conectar a los visigodos ocho siglos después con los reinos cristianos del norte. “Hay un argumento de continuidad: la restauración del catolicismo. O que los soberanos medievales peninsulares se consideraban sucesores de los reyes visigodos. Esa ideología existe. Pero no deja de ser una ideología”, reflexiona Alejandro García Sanjuán, profesor de Historia Medieval de la Universidad de Huelva. Y expone una interrogante simple pero muy ilustrativa: “¿Cómo se puede hablar de reconquista de Granada si fue una ciudad fundada por los musulmanes?”.

García Sanjuán sostiene que el concepto de Reconquista es “un elemento sustancial de la identidad española” dentro del sistema ideológico construido por los sectores conservadores desde el siglo XIX. Para ellos, agrega el experto medievalista, la Reconquista es “una lucha de liberación nacional” contra lo que consideraban el moro invasor. Reconquista y nacionalcatolicismo van de la mano. Es decir, esa construcción ideológica, según la cual España y catolicismo son dos componentes indisociables en la historia peninsular.

Por eso, el profesor García Sanjuán es contrario a otorgar validez académica al término Reconquista. “Si desde el mundo académico se legitima el concepto, se está dando gasolina para su uso ideológico”, tal como viene sucediendo en los últimos años en la esfera política. Y ahí está el ejemplo, añade el experto andaluz, de la famosa conferencia de José María Aznar de 2004 en Georgetown cuando argumentó que el “problema de España con Al Qaeda empezó con la invasión de los moros”, repelida felizmente gracias a la “exitosa Reconquista”.

La Reconquista no se puede utilizar políticamente

Hay especialistas que sí juzgan útil y pertinente el uso del concepto Reconquista. Por ejemplo, Carlos de Ayala, catedrático de Historia Medieval de la Universidad Autónoma de Madrid y licenciado en Estudios Eclesiásticos por la Universidad Pontificia de Comillas. “Si se usa para designar lo que es, una ideología para justificar la expansión territorial y la concentración del poder que nace en la Edad Media, se puede utilizar. Si se saca de contexto y se usa con fines políticos, se está haciendo un flaco servicio a la historia. Y se incurre en un anacronismo patético”.

Lo que el profesor Ayala quiere subrayar es la existencia de un corpus ideológico edificado para intentar conectar con el pasado visigodo. Otra cosa son los hechos. “Ese proceso histórico no existió”, zanja el especialista. Carlos de Ayala ha estudiado detenidamente las pruebas documentales medievales y asegura que los textos demuestran que los reyes ya utilizaban esa “visión idealizada de que existió una España unida católica con los godos y que unos invasores la destruyeron. Por lo tanto”, explica el catedrático de la Autónoma, “hay que recuperarla”.

El concepto Reconquista también pretende como objetivo histórico y académico expulsar a Al Andalus de la identidad nacional. Ni el emirato ni el califato omeya forman parte de la historia de España. En resumidas cuentas, fue un accidente marginal que es preciso extirpar. “Ese relato viene a decir que los españoles son los cristianos y los musulmanes no eran españoles. Eran unos ocupas que estaban aquí de forma ilegítima y que debían ser expulsados. A través de ese proceso se reafirmó la nación española”, remarca García Sanjuán.

“Ese relato viene a decir que los españoles son los cristianos y los musulmanes no eran españoles."

Álvarez Junco corrobora las implicaciones ideológicas de tipo religioso que acompañan a la recuperación política de la Reconquista. “Lo que quieren decir es que nosotros somos católicos. Si aquí hay españoles, con pasaporte español, que llevan muchos años viviendo en España y son musulmanes, o que se han convertido al islam, pues esos no son verdaderos españoles. Los verdaderos españoles son católicos”.

Y en este eje ideológico se puede inscribir también el empeño recurrente de Vox de derogar las leyes de violencia de género e igualdad de la mujer, a juicio del profesor Álvarez Junco. “Se puede encuadrar como idealización de un ente que es España. La nación con unas características concretas: católica, monárquica, machista, de familia tradicional, patriarcal, dominada por el varón, jerárquica. Todos esos rasgos de una sociedad tradicional que son los que defiende un partido de derecha como Vox. Y si las mujeres piden igualdad de género están atentando contra el orden natural”.

La difícil definición de 'España'

Si se le inquiere al profesor Álvarez Junco por el debate sobre el nacimiento de España tras la conquista de Granada, tal como sostienen ciertos círculos, su respuesta desubica a muchos: “España no sé qué es. Preséntemela usted. España es una idea. Un ente espiritual que vive en la cabeza de mucha gente. España no se sabe cuándo nace. No se lo podrá decir nadie mínimamente serio. España es un ente etéreo. Inaprensible. Como Cataluña. Cataluña pide, Cataluña exige, Cataluña demanda. Presénteme usted a Cataluña”.

“España no sé qué es. Preséntemela usted. España es una idea. Un ente espiritual que vive en la cabeza de mucha gente."

El discurso antiinmigración, fundamentalmente islamofóbico, encaja como un guante en el sistema ideológico que rodea la idea de Reconquista. Lo aclara Carlos de Ayala: “Quienes usan hoy ese término quieren recuperar unas señas de identidad que conviertan a España en algo homogéneo dentro de categorías católicas y determinadas connotaciones culturales. Y están pensando que nuestro país está siendo objeto de una nueva invasión”.

García Sanjuán va un poco más allá. El medievalista andaluz sostiene que la creciente “confrontación con el islam” en las últimas décadas y el recrudecimiento del integrismo violento han reactivado la retórica de la Reconquista. “Es un banderín de enganche para el electorado más nacionalista y xenófobo”, afirma. En el fondo, argumenta José Álvarez Junco, en muchos países avanzados la gente se está refugiando en la “defensa de la identidad tradicional más conservadora” como respuesta al periodo de globalización y multiculturalidad contemporáneas. “Hay gente que está muy perdida y muy atemorizada”, concluye.

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