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Abusos sexuales Cuatro nuevas víctimas acusan al fundador de la escuela del Atlético de Madrid por abusos sexuales

Estos testimonios contradicen al fraile, que aseguraba que solo ocurrió una vez con la primera víctima tras su confesión.

Manuel Briñas/ Europa Press. Oscar J. Barroso

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Se suman cuatro víctimas más de abusos sexuales por parte de Manuel Briñas, el fraile marianista que dirigió durante 20 años la escuela deportiva del Atlético de Madrid, según informa El País . Briñas reconoció el primer caso, pero estos cuatro nuevos contradicen su versión de  que solo había sido una vez.

Los abusos –cometidos a menores de entre 10 y 14 años– fueron contados ael diario, conformando entre todos los testimonios un relato coherente de cómo se comportaba Briñas con los jóvenes entre los 70 y 80. "Era un secreto a voces”, “todo pasaba en la enfermería", "los masajes con la lámpara roja daban miedo", "lo raro es que no haya salido antes"...

"Cuando volvía al vestuario, dijo que me daría un masaje. Me hizo quedar en calzoncillos"

Esto abusos se dieron en el Colegio Mayor de Hermanos Amorós y en los campamentos que Briñas organizaba durante el verano en la Sierra de Gredos. “Yo también fui agredido por ese depredador sexual”. Así comenzaba el relato de uno de ellos. “De mí abusó una sola vez. Pero me ha marcado para siempre. Briñas rompió en mí algo que nunca pude volver a unir. Me pasó con 11 o 12 años en el colegio. Yo jugaba a balonmano y me lesioné el hombro. Cuando volvía al vestuario, dijo que me daría un masaje. Me hizo quedar en calzoncillos. Me acarició por todas partes y, tras unos minutos, dijo: ‘Ahora vas a notar una crema caliente que te irá bien’. Yo no podía ver nada, no me dejaba mover la cabeza. Tardé tiempo en entender que había eyaculado encima de mí”.

Dos escenarios

Los relatos sitúan dos escenarios de actuación: el vestuario del colegio, una especie de apartado "en el que daba los masajes". “Tenía una máquina de calor a la que llamábamos la lámpara roja. Cuando la mencionábamos, ya sabíamos de qué iba la cosa”, asegura e denunciante. El otro lugar era la enfermería, llamada así porque era la tienda de campaña en la que los “niños que se ponían enfermos dormían en los campamentos de verano en Gredos”.

Otra de las personas que ha contado su caso. “Un día que me pusieron la antitetánica, él dijo que me quedara a dormir en la enfermería. Como yo ya había oído cosas, me puse el bañador y me lo até con muchos nudos. Pero me desperté con él metiéndome mano”, recuerda. Sitúa los hechos “en 1982 o 1983”.

A estos relatos se suman algunos más que cuentan cuál era el comportamiento del fraile. Los Marianistas pidieron ayer perdón a la primera víctima “aunque sabemos que nada podrá borrar lo ocurrido, queremos encontrarnos con ella, escucharla”. Y la Compañía de María ha abierto una investigación para lograr “el total esclarecimiento” de los sucedido.

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