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Ángel Hernández, el hombre que ayudó a morir a su mujer: "Para mi desgracia, me he convertido en un símbolo"

"Yo no la maté, propicié una transición de un estado que la estaba torturando", ha querido dejar claro el viudo de María José Carrasco durante el coloquio organizado por el Teatro del Barrio sobre la eutanasia y el derecho a morir dignamente. 

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De izquierda a derecha: Marcos Hourmann, Ángel Hernández, Jordi Évole, Fernando Marín y David Lorente en el coloquio sobre eutanasia del Teatro del Barrio.- J. L

El trilerismo parlamentario hizo que en marzo de 2017 la propuesta de despenalizar la eutanasia contara con el rechazo del PP y la abstención de PSOE y Ciudadanos. El debate que ha tenido lugar este martes en Atresmedia no ha hecho más que evidenciar el desinterés de la clase política con el derecho a morir dignamente y la eutanasia.

Así lo ha querido subrayar Ángel Hernández, el hombre que ayudó a morir a su mujer, aquejada de una grave enfermedad, durante su asistencia a un coloquio en el Teatro del Barrio y Producciones del Barrio sobre moderado por Jordi Évole que ha contado con la participación, entre otros, de Marcos Hourmann, primer médico condenado por eutanasia en España, y Fernando Marín, presidente de la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD).

"Yo creo que Albert Rivera se precipitó", ha confesado Hernández en referencia al debate televisivo y a la sucinta mención que se hizo a esa causa: "Hubo un rifirrafe sobre este tema que no se desarrolló, para mí han sido muy flojos". El viudo de María José Carrasco ha querido también referirse a la inhibición de la investigación por parte de la jueza de Violencia sobre la Mujer número 5 de Madrid al entender este asunto "incompatible con el objeto y la finalidad de estos Juzgados".

"Una institución como es la de violencia de género y que es tan necesaria para luchar contra la violencia machista no se podía mezclar" con este caso pues "sería un desprestigio para ella", ha subrayado Ángel poco antes de hacer un llamamiento a la movilización para que, de una vez por todas, se apruebe una ley de eutanasia en España. De lo contrario, ha remarcado: "Me van a tener enfrente".

Preguntado por el periodista Jordi Évole sobre si sentía haberse convertido en un símbolo, Ángel ha tenido que asumir a regañadientes una facultad que nunca buscó: "Para mi desgracia, sí, lo hablé mucho con mi mujer, yo no quería quedarme en la clandestinidad, quería decir públicamente que lo había hecho, le vi sufrir tanto que tenía que evitar que otra gente sufriera". 

Marcos Hourmann, el primer doctor condenado por eutanasia en nuestro país, ha querido apostillar las declaraciones de Ángel evidenciando "el absurdo de tener que esconderse" tras perder para siempre a un ser querido. "Hemos de decir basta, si no damos este golpe nada cambiará". A continuación, y ante las preguntas de Évole, Ángel Hernández ha ido desgranando los duros momentos previos a la muerte de su esposa: "No me considero un mártir, yo estaba acojonado pero tenía que guardar el tipo para que ella no se llevara ese recuerdo mío". 

Un testimonio que ha rozado lo tragicómico cuando ha entrado a detallar los pormenores de la grabación que mandó a algunos medios y al juez. "Una vez estaba todo listo y eran sobre las 9.30 de la mañana vimos que ya se podía hacer, pero qué casualidad que tenemos obras en la calle y el sonido de un taladro entraba en la habitación. Le comenté a María José y ella me dijo, vamos a esperar porque sobre las diez paran para desayunar". 

Por último, preguntado por la sensación de matar a quien realmente amas, Ángel responde sin dudar: "Yo no la maté, propicié una transición de un estado que la estaba torturando".

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