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Conciliación Síndrome de invisibilidad: la injusticia que sufren más de siete millones de mujeres en España

Una campaña de la asociación Yo No Renuncio revela la existencia de un "síndrome de invisibilidad" soterrado en el que se encuentran más de siete millones de mujeres madres en nuestro país. La organización impulsora de esta iniciativa, pretende reunirse con Pedro Sánchez para pedirle un Plan Nacional de Conciliación que ponga fin a la situación de vulnerabilidad que atraviesan las familias en España.

Cartel de la campaña Las Invisibles en red. | Asoc. Malasmadres
Cartel de la campaña Las Invisibles en red. | Asoc. Malasmadres

Hay un momento en la vida en que muchas mujeres se ven obligadas a elegir entre su carrera profesional y su vida personal. Para ellas, la Asociación por la conciliación Yo No Renuncio lanzó el pasado 13 de febrero una campaña en la que incluían una macroencuesta en la que por primera vez tenían la posibilidad de medir su "grado de invisibilidad" real atendiendo a circunstancias particulares tales como su edad o el número de hijos. Muchas de ellas decidieron entonces dar un paso más allá y compartieron el cartel "Soy invisible" en sus redes sociales en un gesto masivo que pone en valor que el hecho de ser mujeres invisible no las hace mudas.

María es una de las mujeres que ha participado en la encuesta y una de las 7 millones de mujeres [según el INE] que vio como su maternidad se volvía incompatible su carrera como arquitecta. "Al principio fue sencillo y todo lo que hablaban de la conciliación parecía lejano. Casi una exageración. Pero poco a poco se fue complicando". La arquitecta comenzó poco a poco a ser presa de una situación de desasosiego que no la dejaba conciliar el sueño: "No podía hacer frente a los horarios, cada vez más exigentes, y me sentía culpable todo el tiempo. Cuando estaba en casa pensaba en el trabajo y cuando estaba en el trabajo no dejaba de pensar en el niño, en las cosas que necesitaba y en lo que yo no podía darle". María llegó a sufrir un cuadro de ansiedad que la dejó paralizada en medio de una reunión con un cliente: "No entendía qué me estaba pasando. Me encerré a llorar en el baño, no podía respirar. Había trabajado en ese proyecto durante meses, no me lo podía creer. Por suerte, conocí a una psicóloga que me explicó que lo que me ocurría era un cuadro de ansiedad por estrés".

La terapeuta la convenció de que prolongar la situación solo podría acabar afectando a su salud y ser perjudicial a la larga también para su hijo: "Me dio una especie de ultimátum: o bajaba el ritmo y la carga de trabajo o me iba a costar un problema serio de salud". Desde entonces comenzó a encadenar bajas durante seis meses pero cada vez que trataba de incorporarse era incapaz de coger el ritmo: "Mis jefes empezaron siendo muy comprensivos con la situación pero, poco a poco, fueron perdiendo la paciencia. Es normal, es un trabajo que requiere personas a tiempo completo". Así que María decidió aparcar de forma definitiva su trabajo: "Al menos durante algunos años hasta que el niño empiece el colegio o yo encuentre la forma de compatibilizarlo".

"Al principio fue sencillo y todo lo que hablaban de la conciliación parecía lejano. Casi una exageración. Pero poco a poco se fue complicando", explica María.

La invisibilidad, una realidad compleja y compartida

La situación de María no es una excepción en el estado de la maternidad actual en España. Más de 107.300 madres como ella se han sumado ya a la iniciativa del Club de Malasmadres, una quedada virtual, para reivindicar la necesidad de un cambio social real en materia de conciliación que les permita salir de su invisibilidad y no tener que elegir entre su trabajo y su familia: "Llevaremos los resultados de la encuesta a Pedro Sánchez y le pediremos que asuma medidas de verdad y se comprometa con un Plan Nacional de Conciliación", explican desde la asociación.

Dicho proyecto incluiría también medidas concretas capaces de favorecer la igualdad, la conciliación y la corresponsabilidad entre hombres y mujeres. Y es que, según explica su presidenta, Laura Baena, de no atajar este problema a tiempo las consecuencias podrían ser nefastas a largo plazo: "Si no tomamos medidas para acabar con este síndrome de invisibilidad ahora, la tasa de natalidad seguirá cayendo". Este dato, según los sociólogos Alberto Baena y Jesús López, consultados por Público, implica que la despoblación es ya un problema no sólo demográfico, sino social, y apuntan a que en apenas un par de décadas esta tasa de natalidad negativa podría traducirse en efectos desgarradores sobre la economía y el sistema de bienestar. Por ello, Baena afirma que la prioridad de España debe centrarse en dotar de políticas de apoyo a las madres y en favorecer el reemplazo generacional y la estabilidad de la población: "El Estado debe garantizar políticas sostenibles tanto para las mujeres primerizas como para las que no pueden afrontar tener un segundo hijo o hija", explica la gerente.

Este dato no es baladí. En 2019 la tasa de natalidad ha arrojado la cifra más baja desde 1941, en la que solo han nacido 170.074 niños y niñas según datos del INE, situando a España como uno de los países de la Unión Europea cuyo índice de fecundidad no supera los 2,1 hijos por mujer. Los datos de la encuesta de Yo No Renuncio pretende ahora comprobar si las mujeres realmente no desean tener un segundo hijo o si son las propias circunstancias las que le impiden ofrecer este relevo generacional.

Iniciativas de visibilización a falta de un Plan Nacional de Conciliación

Mientras estas medidas se llevan a cabo, la Asociación ha puesto en marcha otras eficaces iniciativas de visibilización a lo largo de los últimos cuatro años, entre las que destacan la segunda edición de la carrera de obstáculos Yo No Renuncio y el primer servicio de asesoramiento legal gratuito en materia de conciliación, el Teléfono Amarillo que, en tan solo un año, lleva atendidas más de 2.476 consultas.

A través de dicho servicio, las mujeres de forma gratuita, pueden solucionar dudas de carácter laboral. Entre las más frecuentes, según destaca la organización, son las diferentes adaptaciones de la jornada de trabajo, los permisos por lactancia o la excedencia por cuidado de hijos e hijas. 

En última instancia, tanto el Teléfono Amarillo como el resto de iniciativas que organiza el Club de Malasmadres están pensadas para que las mujeres madres que encuentran alguna dificultad a la hora de conciliar su vida profesional o personal y que actualmente suponen el 80% del total, encuentren un espacio de apoyo y visibilización que favorezca la concienciación social sobre su problemática.

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