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#Cuéntalo Qué denuncia el movimiento #Cuéntalo

Ha sido tendencia mundial en Twitter durante días. Un 'hashtag' donde miles de mujeres han compartido los testimonios de sus agresiones sexuales. Una iniciativa en red que, según cuatro expertas, se convierte en viral porque tiene lo que las mujeres necesitan: apoyo social, perder el miedo, no sentirse solas y empoderarse.

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Algunos tuits con la etiqueta #Cuéntalo.

La petición de #Cuéntalo que la periodista Cristina Fallarás realizó en las redes sociales a raíz del artículo de la codirectora de Público Virginia Pérez Alonso, sobre el relato de la agresión sexual sufrida con trece años, ha iniciado una cadena de testimonios entre las mujeres. #Cuéntalo ha traspasado fronteras y ha sido un fenómeno.

Hablamos sobre ello con Carme Freixa, psicóloga y periodista; Virginia Gil, directora de la Fundación Aspacia, Alba Pérez, portavoz de la Plataforma 7N; y Beatriz Ranea, socióloga. Estas cuatro expertas concretan los puntos fuertes que han llevado a #Cuéntalo a ser uno de los mayores hilos de denuncia tras el conocido #MeToo.

1. El efecto espejo: no estás sola y no es una vergüenza

“Con #Cuéntalo las mujeres se ven reflejadas en el espejo de otras y muchas descubren que han sido agredidas”, argumenta Carme Freixa, periodista y psicóloga. “Para mí demuestra dos grandes cosas: no estás sola y no es una vergüenza. Porque la vergüenza la debe sentir el maltratador, el acosador y el depredador”. Para esta psicóloga, el mensaje se distribuye con rapidez porque “verbalizar ayuda, es un mecanismo de la psicología”. Recuerda cómo en terapia a las víctimas de estrés postraumático se las invita a escribir el relato de lo sucedido, porque “cuando lo haces eres una tercera persona, sales fuera para poder explicar”.

Alba Pérez, de Plataforma 7N, afirma que este ciberfeminismo sirve de toma de autoconciencia “y es una alternativa de empoderamiento”. Igual opina Virginia Gil, presidenta de la Fundación Aspacia. Para ella, #Cuéntalo prospera porque “compartir los discursos nos une, ayuda a no sentirse sola, a compartir la carga y ver que no era responsabilidad nuestra”.

Virginia Gil, directora de la Fundación Aspacia.

Desde el 15M hasta este 8M, pasando por la movilización del tren de la libertad y del 7N; el movimiento feminista ha ido creciendo y para la socióloga Beatriz Ranea son piezas clave de esta aceptación: “Nos encontramos con un auge de la conciencia feminista en grupos de mujeres de todas las edades, siendo significativo cómo se han incorporado muchísimas mujeres jóvenes. Ocurre en todas partes del mundo. Hay una base que permite que surjan este tipo de iniciativas como #Cuéntalo y se conviertan en trending topic a nivel mundial”, afirma.

2. Dejar de normalizar las agresiones y hacer visible lo invisible

“Hemos tenido durante mucho tiempo interiorizado la agresividad de los machos, la testosterona, y la integramos como normal en nuestras vidas”, confiesa Carme Freixa.

Carme Freixa, periodista y psicóloga.

“#Cuéntalo contribuye a visibilizar una violencia invisible, oculta y silenciada: la sexual. Es una forma, aunque sea virtual, de hacer entender que ninguna víctima está sola porque nos pasa a todas, nos apoyamos y creemos”, afirma Virginia Gil, de Aspacia. Ellas tratan a diario con víctimas y confirman el estigma que rodea a este tema: “Siempre tienen en mente preguntas como si no hubiese ido con él, si no hubiese tomado aquella copa… Es necesario que las mujeres se escuchen entre ellas y rebajar esa vergüenza. Aunque cada una tiene un proceso diferente. No hay obligación en contarlo ni se defrauda a nadie por no hacerlo”.

“La vergüenza siempre estaba en nuestro bando junto con la culpa, y eso ha empezado a cambiar de lado y se dirige al agresor. Señalamos al verdadero culpable porque la violencia y la agresión nunca está justificada”, sentencia Alba Pérez, portavoz de Plataforma 7N.

3. La violencia sexual tiene muchas caras

“Por ejemplo, el simple hecho de cuando mi jefe me ponía las manos en el hombro o cuando mi pareja me decía que me callara… eso son formas de agresión también. Yo me niego a llamar a estos comportamientos micromachismos, son agresiones cotidianas que la sociedad patriarcal nos hizo asumir como que no tenían remedio”, confiesa Carme Freixa.

“A través del hilo de #Cuéntalo se descubre cómo la violencia sexual tiene muchas caras. Les mandamos a las compañeras un mensaje de acompañamiento, y con cada testimonio se demuestra que el acoso callejero y el acoso en el ámbito laboral también lo es, que está en todas partes. Eso se expone en primera línea, a pesar de que sólo se denuncia un 10% de estos delitos”, remarca Alba Pérez, de Plataforma 7N.

Para Beatriz Ranea, socióloga, “el caso de La Manada supone un antes y un después, porque se pone sobre la mesa una cuestión estructural en las sociedades patriarcales: la violencia sexual. Como ya hicieran las feministas de los años 60-70, ahora con más herramientas teóricas, mostramos que la violencia sexual es un problema que nos atraviesa a todas estemos cerca o lejos del modelo de belleza; seamos lesbianas o heterosexuales; jóvenes o maduras; con o sin diversidad funcional; blancas o racializadas... Nuestra socialización está atravesada por el miedo a la violencia sexual”, denuncia.

4. No son casos aislados: es el sistema patriarcal

Para Freixa, lo importante de este movimientos es la existencia de que “la violencia patriarcal está en la vida cotidiana” y cree que hemos alcanzado un “punto de no retorno” tras una etapa donde el movimiento feminista había sido silenciado por “la patronal del proxenetismo y el capitalismo”. Cree que pasos como el de #Cuéntalo no hubiesen sido posible sin iniciativas anteriores como el #MeToo o, sobre todo, #LasPeriodistasParamos porque las mujeres que trabajan en los medios ha aumentado su conciencia sobre el “poder de la unión y la necesidad de dar visibilidad a estos temas, y darles contexto”.

Para Gil, de Fundación Aspacia, esa puesta en común a través de la red es vital porque demuestra que “no son casos aislados, que si nos pasa a todas no es por casualidad, sino porque hay una estructura común de pensamiento que nos discrimina y que existe un patrón”.

Pérez, de plataforma 7N, añade que #Cuéntalo pone en evidencia que “ todo forma parte de la cultura de la violación que las feministas hemos denunciado hace mucho tiempo. El cómo se maquillan estas conductas, cómo muchas veces se disfraza el acoso de broma o de piropo”. Pero también el peligro de cómo se puede aislar del análisis: “Hoy salió una noticia del ministro de Justicia, que decía que el juez del voto particular de la sentencia de La Manada tienen un problema previo. Así parece que el problema es una cosa personal de este juez y no es sólo de él. Sentencias machistas hay todos los días porque los jueces perpetúan la visión androcéntrica”, recuerda.

5. El activismo feminista en red nos une

“El movimiento #Cuéntalo nos permite compartir esa experiencia individual con el resto de mujeres y compañeras en las redes, y conecta lo personal con lo político. Para muchas mujeres es más fácil contarlo en redes que reconocerlo cara a cara, porque en las redes están contribuyendo a un movimiento, están compartiendolo para visibilizar cómo estas violencias son estructurales. Eres una más entre muchas. Narrar la violencia en persona de forma unidireccional puede resultar más difícil porque quien lo relata está sola frente a su interlocutora”, explica Ranea. También matiza que “las redes también dan la posibilidad de contarlo desde el anonimato y sentirte segura, o incluso aunque no te atrevas o no puedas contarlo”.

Para Freixa, ha sido fundamental el trabajo realizado por las compañeras radfem (feminismo radical) en redes. “Sin ese trabajo previo no se hubiesen traspasado las fronteras. Desde el propio 7N al Tren de la libertad, que fueron de las primeras iniciativas que se movieron a través de Internet. El movimiento radfem también fue el que afrontó, y afronta, el acoso machista en estos espacios. Nos organizamos y si alguien es atacada, otras vamos a defenderla. Las redes ayudan a protegernos y defendernos”, sentencia. Recuerda, entre otros, el hashtag #AlertaFeminista que “fue el germen de todo, y disparó muchas alarmas”.

Alba Pérez matiza, además, que “las redes sirven para articular al propio movimiento feminista, facilita mucho las iniciativas y la difusión cuando quieres hacer un acto como convocatorias y concentraciones”. También, como ha ocurrido con #Cuéntalo, la portavoz de 7N reconoce que el poder de las redes lleva a superar fronteras y “demuestra que el patriarcado afecta a todas a nivel mundial”.

6. Aprender cómo reaccionamos

Desde su Fundación Aspacia, Virginia Gil reconoce que en el último año han recibido más llamadas, bien pidiendo ayuda para superar traumas pasados, o para pedir orientación, “donde es probable que iniciativas como #MeToo o #Cuéntalo, de empoderación colectivo, contribuyan a dar el paso. Muchas veces se tarda en denunciar porque la mayoría no cumple con el mito de las violaciones de desconocidos, sino que la mayoría tiene a los agresores en sus familias y entornos cercanos”, como muestran muchos mensajes del movimiento #Cuéntalo.

Alba Pérez, portavoz de la Plataforma 7N.

Freixa apunta que los testimonios también permite reconocer reacciones. “Es tremendo cuando se lee en sentencias que la víctima tenía lagunas de memoria. Eso es el estrés postraumático, y hay lagunas de memoria porque ese es el juego del cerebro para poder seguir viva. No se puede ser tan inculto y desconocer ese mecanismo de supervivencia. Y eso se identifica en muchos tuits”. Freixa reconoce que iniciativas como #Cuéntalo triunfan porque, “aunque sea virtual no deja de ser un grupo terapéutico y puedes ver cómo otras personas fueron incapaces de reaccionar como tú, que es una de las claves de la curación”.

“Se está hablando de cuestiones urgentes de abordar: repensar el consentimiento, politizar la sexualidad y el deseo de las mujeres, interpelar la construcción de la sexualidad masculina, rechazar la culpabilización que cae sobre las víctimas de agresiones sexuales... Se está consiguiendo cambiar el foco para problematizar la masculinidad”, sentencia Beatriz Ranea.

7. Las violencias machistas: una asignatura pendiente como tema de Estado

Para Virginia Gil, #Cuéntalo da una cifra y dimensión a la violencia sexual, pero la denuncia está en que no hay suficientes ayudas para las víctimas. “Esto nos remite al pacto de Estado y al recorte de presupuesto. De lo comprometido, no todas las comunidades autónomas ni ayuntamientos van a responder por igual. El Pacto de Estado ha sido una oportunidad perdida para las violencias sexuales y sus víctimas, que necesitan el mismo apoyo que las de violencia de género, como pedir una orden de alejamiento o un centro residencial porque su hogar no es seguro, o ayuda psicológica”.

Igual opina Alba Pérez, de 7N: “Las violencias machistas son una de las asignaturas pendientes que tiene nuestra sociedad, hasta que se iguale en importancia con la violencia de género. Así lo hemos repetido desde la marcha 7N y hemos mencionado múltiples veces el Convenio de Estambul. En el Pacto de Estado ha sido una pena que haya quedado con un “sí” en cuanto a estadística, pero no se iguala el artículo 19 de la ley integral, no se da soporte a sus víctimas por igual. Dicen que eso irá en otra ley aparte, pero es que mientras nos violan y agreden, y es urgente. No se puede retrasar. Esperamos que la condena social ayude a que exista un compromiso a tratar este tema como una cuestión de Estado”, sentencia Alba Pérez.

Todas las expertas coinciden en que no hay vuelta atrás. “El lema 'Paramos para transfórmalo todo' que encabezó algunas manifestaciones retrata el proyecto colectivo del feminismo. El feminismo ruge en esta era del patriarcado capitalista neoliberal como una revuelta por una vida que libre de violencias. El movimiento feminista está consiguiendo ser ese feminismo del 99% del que habla Nancy Fraser, con un enfoque interseccional. El feminismo quizá se está convirtiendo en la vanguardia de los movimientos sociales”, concluye Ranea.

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