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Pensión por enfermedad La difícil batalla de los pensionistas 'invisibles' 

Los personas con incapacidad laboral por enfermedad crónica o degenerativa forman un sector de la sociedad invisibilizado que ha sufrido en silencio los recortes al Sistema de Pensiones. Movilizarse y protestar es un reto para este colectivo por la propia falta de salud. No obstante, este miércoles han salido a manifestarse junto al resto de pensionistas en Madrid.

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La portavoz de Jóvenes Pensionistas hablando durante la manifestación del 16 de octubre en Madrid por las pensiones públicas. / MARÍA DUARTE

"Si no tienes el apoyo de familiares o amigos, ¿qué haces?", se pregunta Eva Espada, una mujer de 56 años con esclerosis múltiple y una de las 953.110 personas que tiene reconocida la incapacidad permanente por enfermedad en España. Espada se unió hace un año a Jóvenes Pensionistas, un colectivo que defiende unas "pensiones dignas" para este amplio sector de la sociedad y que este miércoles 16 se unió al resto de pensionistas en una manifestación que recorrió las calles de Madrid desde Sol, al Congreso de los Diputados, a las 11.00 horas.  

La lucha de este colectivo se ve a menudo invisibilizada por la propia falta de salud de los enfermos, lo que les impide reunirse o salir a las calles a protestar. De este modo, Jóvenes Pensionistas quiere dar voz a este silencioso grupo y nace para "agrupar a todas las personas que tienen pensiones por enfermedad degenerativa o crónica y también a aquellos que se les ha denegado dicha pensión", explica María Ángeles Poveda, portavoz del colectivo. Por lo general, los jubilados son el sector más visible de los pensionistas, sin embargo, los ataques al Sistema Público de Pensiones han afectado del mismo modo a otros grupos como pueden ser los pensionistas por fallecimiento (viudedad, orfandad y en favor de familiares) o por incapacidad permanente (total, absoluta y gran invalidez).  

La falta de salud a menudo impide que las personas con incapacidad laboral acudan a las movilizaciones

En el caso de Espada, la pensión que recibe debido a que la esclerosis múltiple le impide trabajar ronda los 600 euros al mes. Cuando le diagnosticaron la enfermedad, hace 14 años, se quedó sin hogar y sin trabajo por lo que volvió a casa de su madre, de 87 años. Junto con los 300 euros que recibe su madre por divorcio y su pensión, ambas sobreviven cada mes contando hasta el último céntimo para pagar las facturas: "Sacamos el dinero del banco para que no nos las cobren directamente y ya pagamos cuando podemos, vamos reuniendo poco a poco", comenta. Espada, además, ha aprendido a hacer arreglos, bolsos, pendientes y vestidos que después vende a sus amigos, todo ello le ayuda a sumar un poco de dinero para llegar a fin de mes.  

Dos miembros de Jóvenes Pensionistas sentados a la espera de la manifestación que llegaba desde Sol hasta el Congreso de los diputados este 16 de octubre. /MARÍA DUARTE

Juan José Jiménez, también miembro de Jóvenes Pensionistas, tiene trastorno bipolar, sufre de hipoacusia y de la enfermedad de Darier: "Llevo trabajando desde los 16 años, nunca había tenido problemas para trabajar pero por consecuencias de la enfermedad me quedé en paro", comenta. A los dos años se quedó sin la prestación por lo que no tenía ningún ingreso salvo la ayuda que recibió de su familia, después estuvo trabajando por un tiempo en negro, fue entonces cuando decidió pedir la incapacidad permanente.  

Una de las cuestiones que más ha afectado a Jiménez es la falta de baremos fijos a la hora de determinar los porcentajes de discapacidad. A él, la psiquiatra que le atendió le dio un 47% de discapacidad: "Yo voy a terapia con 17 personas que también tienen bipolaridad y todos ellos tienen reconocida la discapacidad del 65%, pero yo no la he conseguido", lamenta Jiménez. La diferencia entre los distintos grados de discapacidad afecta en cuestiones como el acceso a una jubilación anticipada, reducciones o exenciones de impuestos, ayudas en educación, vivienda o transporte, entre otras. Además, los últimos responsables de certificar el grado de discapacidad son las Comunidades Autónomas, por lo que las diferencias se vuelven aún más dispares entre los distintos territorios.

"Juegan al desgaste con nosotros"

La cuantía de las pensiones contributivas (incapacidad permanente, jubilación, viudedad, orfandad y a favor de familiares) varía en función del tiempo y la base de cotización que haya generado el trabajador durante su vida laboral. Es un requisito que afecta especialmente a los territorios con mayor paro y salarios bajos y se convierte en ocasiones en un obstáculo para los pensionistas por incapacidad permanente. Muchos de ellos enferman desde jóvenes sin haber podido cotizar lo suficiente y por tanto reciben la pensión mínima: "No debería depender de que cobres según lo que cotizas, debería ser un sistema de reparto entre todos los trabajadores", opina Jiménez.

Las personas con incapacidad permanente suponen el 10% de los pensionistas

Además, según la portavoz de Jóvenes Pensionistas, las pensiones por enfermedad se niegan de forma sistemática desde que empezó la crisis: "Tenemos muchos casos de gente realmente enferma que está sufriendo la denegación de su pensión. Estas personas se están quedando sin ningún tipo de ingreso y tienen que recurrir primeramente por vía judicial y luego ir al Tribunal Supremo si quieren pelear por esa pensión, lo que supone un coste económico y también psicológico muy importante que puede agravar la enfermedad".  

"Nosotros decimos que juegan al desgaste con nosotros", comenta Poveda. Mucha gente que es dependiente o que tiene problemas de salud mental "necesitan apoyo de terceros para embestir un problema como este por vía judicial", recalca.  

Una mujer acompañada de varias personas en silla de ruedas encabezaron la manifestación de los pensionistas este 16 de octubre en Madrid./ MARÍA DUARTE

Aunque las personas con incapacidad permanente son el 10% de los pensionistas, la movilización en la calle es complicada por la falta de salud: "Esperamos que la gente acuda a la manifestación del día 16, da igual si vamos en silla de ruedas, con muletas o que estemos un poco pachuchos, debemos animarnos a salir y a reivindicar que estamos aquí", manifiesta Poveda.

"Gobierne quien gobierne, las pensiones se defienden"

Jóvenes Pensionistas está adherida a la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones (COESPE) aunque tiene una tela reivindicativa más amplia y piden, por ejemplo, valoraciones más objetivas de las incapacidades, la creación de equipos sanitarios multidisciplinares que puedan atender desde distintas especialidades (fisioterapia, psicología, salud bocodental, etc.) a los pacientes de forma íntegra, viviendas accesibles o descuentos en el transporte público.  

Asamblea de pensionistas en Parla (Bulevar Sur) donde se reúnen cada lunes. / MARÍA DUARTE

Junto a otras plataformas de la COESPE, varios miembros de Jóvenes Pensionistas acuden cada lunes a las asambleas al pie de calle de sus respectivos municipios donde se ponen en común las reivindicaciones: "La única forma de hacer frente a lo que nos viene es haciendo barrio, uniéndonos como clase obrera", se pudo oír el pasado lunes en Parla, donde más de treinta personas llenaron el Bulevar Sur. 

Los ánimos estaban agitados por el anuncio de Pedro Sánchez de revalorizar las pensiones conforme al IPC real en un acto de precampaña del 10-N. No obstante, en un comunicado, la COESPE declaró que "no se va a dejar influir por la inutilidad y miopía que demuestran los políticos" y que a pesar del "callejón sin salida" en el que los "ha metido Sánchez" no van a dejar de movilizarse en la calle "para conseguir políticas sociales que ayuden a la gente y no a los poderosos". Los pensionistas tienen una consigna clara: "Gobierne quien gobierne, las pensiones se defienden".

A pie desde Rota y Bilbao a Madrid 

Dos columnas de pensionistas partieron desde el 21 y 23 de septiembre hacia Madrid a pie para movilizarse conjuntamente el día 16 de octubre frente al Congreso de los Diputados. La columna sur salió desde Rota (Cádiz) y la norte desde Bilbao. Ambas recorrieron al día unos 20 km andando y en algunos municipios se pararon para formar asambleas. 

La manifestación de pensionistas que vienen desde distintos lugares partes del país este 16 de octubre saliendo desde la Puerta de Sol, Madrid./ MARÍA DUARTE

Este martes 15 se produjo el encuentro entre ambas columnas en la Puerta del Sol a las 18.00 horas. La llegada se convirtió en una concentración multitudinaria que llenó la plaza, después se movilizaron hacia el Congreso, donde han depositado las zapatillas que les trajo a la capital de manera simbólica.

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