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Entrevista a Pepa Molina, portavoz del I Congrés d'habitatge de Catalunya "Si tenemos que ir a una huelga de alquileres en Catalunya, iremos"

El movimiento por el derecho a la vivienda de Catalunya afirma haber salido muy fortalecido de su primer congreso, celebrado en Barcelona el pasado fin de semana. Una de las portavoces adelanta algunas de las claves de la hoja de ruta para pasar a la ofensiva que presentarán el próximo diciembre.

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Eepresentantes de diferentes colectivos por la vivienda de Catalunya, durante la presentnación del Congrés d'Habitatge de Catalunya en Barcelona.

El pasado fin de semana se reunieron en Barcelona los activistas de hasta 70 colectivos defensores del derecho a la vivienda de Catalunya. Fue el primer congreso sobre vivienda que aunó a un heterogéneo movimiento que ha decidido organizarse para "pasar a la ofensiva". Plataformas de Afectados por la Hipoteca (PAH), asambleas de vivienda de barrios y pueblos, sindicatos de inquilinos y otros colectivos se marcaron un hoja de ruta común, cansados de dar las peleas por separado: el fin de los desahucios, pinchar la burbuja del alquiler, la "expropiación" de los pisos vacíos de bancos y fondos de inversión y avanzar en la construcción de más movimiento social.

También pusieron en diana a un fondo de inversión, Divarian, con gran presencia en Catalunya. A la espera de la conferencia política que celebrarán en octubre, en la que expondrán al detalle su hoja de ruta, Pepa Molina, una de las portavoces del I Congrés d'habitatge de Catalunya y miembro del Sindicat de Barri de Poble-sec, resume brevemente lo acordado y adelanta un recrudecimiento del conflicto por una vivienda.

¿Con qué sensaciones salís de este encuentro?

Totalmente positivas, ha sido un éxito rotundo. Han venido más de 500 personas que militan en las PAHs y los sindicatos y grupos de viviendas. Se ha visto la heterogeneidad del movimiento pero también hemos priorizado la unidad. El Congreso ha supuesto un antes y un después y nada será como antes en la lucha por el derecho a la vivienda en cuanto a la unidad de acción. Hay una reflexión general compartida de que, si empujamos todos juntos en lo concreto, en la defensa de un programa básico, nos va a fortalecer. Este ha sido un primer paso y vendrán más.

¿No cobraría más fuerza la unión en una única organización?

De momento lo hemos descartado. Hemos logrado un acercamiento pero valoramos la independencia. Lo importante es compartir los objetivos.

El objetivo es Divarian ¿Quién es y cómo está afectando?

 Es uno de los enemigos más destacados en Catalunya para la lucha por la vivienda. Se trata de un fondo buitre, uno más de todos los fondos que vienen del extranjero para especular de forma masiva sin que les importe quién vive en las casas. Divarian es el fondo del BBVA y tiene más de 60.000 propiedades en el Estado, la mayoría de ellas, en Catalunya. A nivel práctico y concreto, Divarian el foco de conflictos y el responsable de los problemas que llegan a numerosos  colectivos por la vivienda de Catalunya. Además, por su conexión con el BBVA, es más accesible a la hora de negociar, a diferencia de otros fondos internacionales que no tienen sedes en España.

Habláis de "hacerlo caer", pero ¿cómo se derriba un fondo buitre?

Nos falta definir la campaña a nivel concreto. Estamos hablando de un fondo muy poderoso en un momento en el que ellos se han reinventado, por eso nos toca a nosotros replantear nuestras estrategias. Estamos trabajando en ellas y las anunciaremos en la conferencia política que haremos a principios de diciembre.

En esa conferencia buscaréis apoyos políticos, ¿tenéis alguno 'a priori'?

De momento no. En la conferencia política mostraremos los resultados del Congreso más en profundidad a toda la sociedad y, por otra parte, invitaremos a todos los partidos políticos para que se posicionen a favor o en contra del movimiento por la vivienda, es decir, de la gente, o a favor de los especuladores. Ha habido interés previo por parte de algunos partidos para asistir al congreso, pero por el momento lo hemos rechazado. Era algo enfocado al nivel interno.

Al Congreso acudieron colectivos de fuera de Catalunya, ¿buscáis una articulación a nivel estatal?

Hay diálogo, han venido organizaciones del resto de Estado y esperamos que surjan campañas a nivel estatal, pero esta iniciativa sólo se basa en Catalunya. Necesitábamos fortalecer el movimiento aquí. No cerramos la puerta a nada, pero de momento, el objetivo principal es hacernos más fuertes en Catalunya.

Conocemos las ocupaciones de viviendas de bancos y fondos, las huelgas parciales de alquileres, la movilización... ¿Habéis puesto sobre la mesa nuevas líneas de actuación?

Hemos reflexionado y repensado todas las vías que ya hemos utilizado y hemos puesto nuevas visiones sobre la mesa, pero no estarán concretadas hasta la conferencia política. Lo que tenemos claro es que usaremos todas las herramientas a nuestro alcance para lograr nuestro objetivo, que es quedarnos en nuestros pueblos y barrios.  Es cierto que hemos acordado dar un paso más, estar más a la ofensiva e ir dos pasos por delante que nuestros enemigos. Nos quedamos mucho en la parte defensiva, siempre vamos por detrás. En cuanto a las huelgas de alquileres, no hemos desarrollado aún cómo avanzar, pero es una herramienta que hemos practicado y si la tenemos que utilizar de forma más contundente, la utilizaremos, sin duda.

¿Esperáis algo del nuevo Gobierno que se negocia entre PSOE y Unidas Podemos?

Hasta el momento, quien garantiza el derecho a una vivienda digna en Catalunya y el Estado español es la gente, no están siendo los políticos ni las instituciones. Esperamos que un Gobierno que se dice progresista y de izquierdas haga políticas de izquierdas, pero no tenemos muchas expectativas en que, de repente, vaya a cambiar todo. Llevamos años denunciando los efectos de los fondos de inversión y Pedro Sánchez se sentó con ellos a tranquilizarlos durante una cumbre internacional. Seguiremos batallando porque no podemos confiar en ellos.

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