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España cierra el ciclo de las terceras dosis en pleno pulso de la OMS para llevar la vacuna al resto del mundo

Hay países que ya debaten sobre implementar la cuarta dosis mientras que para las afueras de Occidente la vacuna es un privilegio al que no tienen acceso.

Una cola de pacientes en Ecuador a la espera de poder realizarse una PCR.
Una cola de pacientes en Ecuador a la espera de poder realizarse una PCR. EFE/ José Jácome

Tras el anuncio de la ministra de Sanidad, Carolina Darias, el pasado jueves, toda la población mayor de 18 años ya tiene acceso a la tercera dosis contra la covid-19 y en cuestión de meses el pinchazo de refuerzo será un recuerdo más de esta pandemia. 

Además, con el anuncio del Gobierno y su pretensión de rebajar el marcaje a la covid para empezar a rastrearlo con formatos similares a la gripe, cuestión que para la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) aún es prematuro, el horizonte de futuro es difuso. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) presiona desde sus máximos representantes para que la solidaridad se imponga en 2022 y se repartan vacunas por el mundo antes de que Occidente empiece a inocular las cuartas dosis contra la covid. 

¿Se inocularán cada cinco meses dosis de refuerzo? ¿Seguirá desatando el caos una nueva variante con cada mutación del virus? ¿Cuáles son las prioridades de Occidente ahora que la vacunación está implementada en altos porcentajes?

Mientras se hace seguimiento a que la tercera dosis y la vacuna entre menores de 12 años se inocula a un ritmo adecuado, todavía hay países en los que su población no ha recibido aún ni una sola dosis completa.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, fue contundente hace unos días: "La esencia de la disparidad es que algunos países están procediendo a una cuarta vacunación, mientras que otros ni siquiera han podido vacunar a sus trabajadores sanitarios. Debemos zanjar las desigualdades del año pasado".

Tras recibir tres vacunas, hay estudios que confirman que las complicaciones derivadas del coronavirus que podrían acabar en hospitalizaciones se reducen hasta en un 80% aunque hayan pasado cinco meses del pinchazo, momento en el que los anticuerpos empiezan a disminuir. Por lo la mayoría de esas dosis podrían tener más utilidad inmunizando a población de todo el planeta.

Mario Fontán, experto en Salud Pública, que entiende que la prioridad ahora debe ser llevar la vacuna a todos los lugares del mundo:"Tenemos una gran desigualdad vacunal a nivel mundial y eso explica la aparición de variantes. No deja de ser perverso que se den debates en las primeras economías del mundo sobre la tercera y cuarta dosis cuando hay países que no tienen ni una dosis administrada al total de la población", asegura.

A largo plazo: vacunas nuevas y reforzar la sanidad

La Organización Mundial de la Salud, a la luz de que ya hay países como Israel inoculando cuartas dosis de la vacuna contra la covid, quiso recordar que ahora el camino de la inmunidad debe abrirse a los países más necesitados, además de que un sistema basado en dosis de refuerzo no es el ideal y que hay que fabricar nuevas vacunas. 

El remedio a la crisis, por tanto, pasa por fomentar la vacunación en todo el planeta: "Incluso antes de las terceras dosis debería haber sido el debate. No solo liberando las patentes de las vacunas se podría arreglar, que podría ser el paso. Hay que facilitar el conocimiento de producción de vacunas, y hay que ver si simplemente se va a donar vacunas o se va a ir más allá", discurre Fontán.

Aunque todavía sería erróneo tratar a la covid-19 como una endemia, lo que es indudable es que este estado de alarma y tensión no se puede extender mucho más en el tiempo. "Hay que reorientar la mirada a como nos adaptamos a una realidad que llevamos dos años viviendo y que no puede ser únicamente hablar de medidas no farmacológicas (mascarilla, distancia de seguridad, etcétera). Habrá que apostar definitivamente por fortalecer el sistema sanitario", propone Fontán. 

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