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El feminismo de Ciudadanos El decálogo feminista de Ciudadanos niega los principios fundamentales del feminismo

Ninguno de los diez puntos del documento presentado este fin de semana por la formación naranja tiene que ver con ninguna teoría feminista. Las expertas denuncian una invención y una utilización electoral y maniquea del concepto. 

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Arrimadas durante el evento de presentación del decálogo de "feminismo liberal".

Si hace ahora un año Inés Arrimadas afirmaba que no se sumaría a la huelga feminista y a las movilizaciones porque "algunas de sus propuestas van contra el capitalismo", este fin de semana la formación naranja terminaba de cuadrar el círculo con otra ocurrencia igualmente incoherente y sorprendente: un decálogo de "feminismo liberal", como lo han denominado, cuyos diez puntos no tienen nada de feminismo y sí mucho de ideología neoliberal más salvaje. 

La máxima de Ciudadanos ante las grandes movilizaciones y la huelga feminista planteada para este 8 de marzo ha sido simple y llanamente redefinir el mismo concepto de feminismo para que encaje dentro de sus postulados ideológicos e intentar rascar votos de sus seguidores que creen que sí existen motivos para luchar contra la desigualdad que sufren las mujeres. Pero en lugar de hacerlo sumándose a las reivindicaciones, Ciudadanos ha optado por inventarse un concepto de feminismo que no existe y acuñando un término (el de feminismo liberal) cuyos postulados no tienen ninguna cabida en la historia de este movimiento político e ideológico.

Las críticas hacia el decálogo que la formación naranja presentó a bombo y platillo este pasado domingo no se quedan sólo en el hecho de que, bajo la libertad de elección de las mujeres, dé cabida a la regulación de la prostitución y de los vientres de alquiler, sino que se extiende a todo el documento, desde el punto uno al diez, cuyo colofón es el de ir en contra de lo que denominan "la guerra de los sexos".  "Un concepto ampliamente superado que no defendería ni la feminista más liberal que conozco, como puede ser Hillary Clinton", tal como afirma Bárbara Tardón, investigadora experta en género y violencia sexual.

Porque sí, el término feminismo liberal existe y hace referencia a una corriente del feminismo que nació a finales del siglo XIX y principios del XX y que tuvo a algunos de sus máximos representantes a Stuart Mill, Harriet Taylor o la propia Betty Fridam, autora de La mística de la feminidad. Pero tal como explica Núria Varela, escritora y experta en temas de género, Ciudadanos distorsiona el mensaje porque "utilizan términos que dentro del feminismo tienen un significado completamente distinto al que le quieren dar". Esta experta recuerda que el feminismo liberal fue una teoría anterior al surgimiento del feminismo radical de los años 60 y 70 de pasado siglo, cuando se acuña el concepto de patriarcado, que refleja que la opresión de las mujeres "es algo estructural, que no se arregla con cuatro medidas en el mercado laboral. Para solucionarlo hay que trabajar sobre concepto de género y otros que se elaboran a partir de ese momento", explica Varela.

De la misma forma, cuando Ciudadanos o sus representantes hablan de un feminismo radical, parecen aludir a un grupo de locas y exaltadas, y no a lo que realmente significa este término: esta corriente del feminismo se denomina así porque plantea ir a la raíz misma de problema de la discriminación. 

"Este decálogo es una falta de respeto a la inteligencia de las mujeres y a feminismo. Intentan encorsetarlo en una batalla de partidos, en una batalla electoral", afirma indignada Varela. En Ciudadanos "no saben lo que es el feminismo, pero presumen de ignorancia y de desconocimiento de lo que es un movimiento mundial, con más de tres siglos de historia", lo que supone, además, de "una falta de respeto". "No hay nada menos feminista que arremeter contra otras mujeres y es lo que hace este decálogo, y lo que están diciendo es: Quitaos todas las feministas que ya os digo yo de qué va esto. De lo que no se han enterado es de que este es un movimiento plural, internacional y lleno de matices, de diferencias y culturas y, sobre todo, de una tradición de respeto, cosa que en Ciudadanos ni huelen", añade Varela.

Además, continúa esta experta, el decálogo ridiculiza cosas básicas e importantes en el feminismo, como puede ser el lenguaje inclusivo, que invisibiliza a las mujeres y es una de las fuentes más importantes de discriminación desde comenzamos a socializar.

"Lo que creo que tiene que quedar claro es que lo de Ciudadanos no es feminismo. Lo único que dicen en el decálogo en pro del feminismo es que están a favor del pacto de Estado contra la violencia machista", acuerdo que se fraguó en el Congreso por consenso, afirma Rosa Cobo, profesora de sociología del género en la Universida de A Coruña. "Todo lo demás es absurdo".

"El intento de Ciudadanos es hablar de un feminismo que no existe, porque éste no existe fuera del movimiento feminista. Como no existe el ecologismo fuera del movimiento ecologista, que es quién lo ha fundado y lo defiende. Y lo que ha hecho Ciudadanos carece de sentido y se ha hecho a espaldas de este movimiento feminista", añade Cobo.

"Se han inventado un término y una nueva teoría que provoca indignación porque lo que hace es intentar apropiarse del feminismo de una forma maniquea", afirma Tardón. "Es como si te levantaras una mañana y afirmaras que el marxismo es una teoría que defiende que las campesinas del mundo no tienen que producir. Es decir, una completa invención. Se trata de una pobreza mental, pero una pobreza peligrosa", afirma Tardón.

Una concepción elitista

Si estas son las líneas maestras del pensamiento de Ciudadanos sobre feminismo, no sólo crean un nuevo concepto, sino que, además, plantean un modelo tremendamente elitista y niega toda referencia a las condiciones estructural de las violencias que se ejercen contra las mujeres, desde la física, la económica, la laboral, etc.

Según sus postulados, "el liberalismo percibe la emancipación del individuo sin distinción de sexo, nacimiento, etnia, raza o religión. Por eso, el feminismo liberal es el que defiende que toda mujer tiene igual libertad individual que el hombre". 

Hace ahora un año, un grupo de 26 mujeres lanzaron un manifiesto contra la huelga feminista en la que negaban la discriminación de base que sufren las mujeres y afirmaban celebrar "la eliminación de las barreras para que las mujeres puedan colmar sus más altas ambiciones profesionales. Ahora bien, si las cimas más visibles de la política y la empresa no están ocupadas de manera paritaria por mujeres no tiene por qué ser debido a la discriminación ni a la opresión patriarcal". El manifiesto, bajo el título No nacemos víctimas, estaba firmado por un grupo de mujeres exitosas y en altos puestos, como la periodista Cayetana Álvarez de Toledo, y la expresidenta del PP del País Vasco, María San Gil, entre otras. 

Algunas expertas consideran estas manifestaciones con lo que se conoce como "el síndrome de la abeja reina". Entre ellas, la psicóloga Olivia García-Velazco, quien en su tesis doctoral examina este fenómeno. Este síndrome, utilizado por primera vez por un grupo de psicólogos americanos, hace referencia "mujeres antifeministas, con una actitud de militancia en contra de otras mujeres, negando la existencia de discriminación femenina y atribuyendo su éxito personal y profesional a méritos propios, sin haber necesitado ningún tipo de ayuda y rodeándose de hombres a la hora de trabajar. Piensan que si ellas han podido llegar sin apoyo a tener un alto cargo, el resto de mujeres no lo necesitan", afirma el trabajo de García-Velazco.

Esta experta ve en el decálogo de Ciudadanos similitudes con este síndrome. No es tan radical como el No nacemos víctimas, pero tiene rasgos similares. En el documento de Ciudadanos es muy individualista, rechaza al movimiento feminista y lo llega a tachar de grupo de presión, cuando no lo es". 

Los dos textos tienen en común el individualismo y una visión desde la élite. Es decir, se fijan en sí mismas y la gente que las rodea, pero no baja a la calle o a los barrios. Es un problema de individualismo y de falta de empatía. Nada más lejos del feminismo", afirma este experta.

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