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Una activista feminista de Navarra se enfrenta a 15 meses de prisión por atentado contra la autoridad a pesar de que varios vídeos lo desmienten

El juez ha dado credibilidad al testimonio del agente, que no acompaña su versión con ningún parte médico que constate la patada que le propinó la activista, según su versión. Varios vídeos desmienten ese relato. La afectada considera que la ley mordaza ampara este tipo de actuaciones por parte de agentes de la autoridad.

Ainhoa Larumbe siendo inmovilizada por agentes de la Policía.
Ainhoa Larumbe, inmovilizada por agentes de la Policía. Movimiento feminista de la comarca de Pamplona

Ainhoa Larumbe se acercó a fotografiar a cuatro compañeras encadenadas el 8 de marzo de 2021 frente al Parlamento navarro para denunciar que su presidenta se negaba a escuchar las demandas del movimiento feminista. Apenas eran las 12 de la mañana, tan solo quedaba una hora para que se incorporara a su trabajo como docente, al que nunca llegaría ese día de reivindicación. "Varios agentes de la Policía Foral nos empezaron a empujar y yo levanté los brazos y me quedé parada. Ahí me vi envuelta en una serie de empujones entre los que terminé agarrada por uno de los agentes, que tropieza y cae al suelo, a donde me arrastra con él", comenta la afectada. Segundos después, cuatro uniformados le inmovilizaron apresándole los brazos, las piernas y las cervicales. Terminó detenida por un presunto atentado a la autoridad: "Dicen que di una patada a un policía y la Fiscalía me pide 15 meses de prisión. Menos mal que tengo varios vídeos que desmienten esa versión", aduce la feminista.

De nuevo, otro procedimiento judicial que prospera en los tribunales, en este caso en el juzgado de instrucción número dos de Pamplona, contra activistas sustentado por el testimonio de agentes de la autoridad cuya versión no respaldan más que con su palabra. "Las imágenes son muy claras, y menos mal que las hay porque si no estaría totalmente indefensa. Serán ellos los que tengan que probar que existió esa patada, pero que haya llegado hasta este extremo un caso así es una barbaridad, una atrocidad", agrega esta feminista de 47 años.

Denuncias cruzadas

Larumbe, por su parte, también denunció desproporcionalidad en su detención por parte de los agentes de la autoridad. Le provocaron varias lesiones cuya consecuencia directa fue un mes de baja laboral, entre las que se cuentan una distensión muscular en el tórax, complicaciones a la hora de respirar y algunos problemas de movilidad. El juez, en este sentido, pidió el sobreseimiento de la demanda que la activista presentó contra la Policía Foral de Navarra, una resolución que ya ha sido recurrida por su abogada, Amaia Santesteban.

El pasado 8 de marzo cargó la Policía Foral contra las feministas que se manifestaban frente al parlamento navarro. Uno de los forales tropezó llevándose a una compañera por delante, ahora le piden a ella 15 meses de prisión por atentado contra la autoridad.

La activista, madre de dos hijas adolescentes, jamás pensó que la justicia pudiera actuar así: "Aportamos vídeos en los que se ve claramente que yo no doy ninguna patada y partes médicos de las complicaciones de salud que tuve tras la detención, pero el juez prefiere dar veracidad a la palabra de un agente que ni siquiera aporta un informe médico que constate el percance que le supuso esa patada que no existe", denuncia Larumbe. De hecho, el propio agente que denuncia ese atentado a la autoridad sí que llegó a estar de baja, aunque como él mismo alegó fue por la contusión en su cadera que le produjo la caída, tal y como puntualiza Larumbe.

La letrada también forma parte del movimiento feminista de Navarra. Es ella quien explica que, entre sus planes, contaban con la propuesta para sanción de las cuatro compañeras amarradas en el Parlamento autonómico, pero en ningún caso con la detención ni la acusación de un delito tan grave. "Era una acción totalmente pacífica enmarcada dentro de la jornada del 8M. La actuación de los agentes fue totalmente injustificada", incide Santesteban. Ella retoma el significado de la acción: "Se trataba de algo simbólico, para que la gente supiera que la presidenta de su región se negaba a recibir y escuchar las demandas del movimiento feminista. La actuación policial desvirtuó ese mensaje, que no iba más allá, y detuvieron a la compañera acusada de una acción que nadie llevó a cabo en esa plaza".

Los agentes no prueban su versión

Fue la propia Policía Foral la que primero aportó un vídeo en su denuncia. Las imágenes fueron grabadas por las cámaras de seguridad de la Cámara navarra y tampoco muestran nada que se le parezca a la versión del policía supuestamente agredido, explicita la abogada. Más tarde, en junio, la acusada prestó declaración ante el juez. Y así llegó noviembre, momento en que el magistrado instructor de la causa comunica que sí aprecia indicios de criminalidad en la actuación de Larumbe, por lo que daba traslado al Ministerio Fiscal para que formulara su acusación: 15 meses de prisión por un delito cuya acusada defiende que no existió, pudiéndolo probar con numerosas pruebas documentales.

"Estamos ante un caso claro de la palabra de un policía contra la de un activista. Si no hubiera ningún vídeo, la compañera tendría todas las de perder si nos atenemos a la ley Mordaza", enuncia la defensora de Larumbe. La activista, por su parte, lo tiene claro: "Se amparan en esta ley para mentir y engañar. Si existiera una justicia real que los castigue sin empleo y sueldo, estoy segura de que muchos no lo harían, pero ahora se ven amparados por la ley y la justicia", repite. En estos momentos se encuentran esperando la fecha para la vista oral del juicio, momento en el que esperan que quede acreditada la inocencia de la feminista.

Con la conciencia tranquila

Larumbe, cuando se enteró de que el juez apreciaba indicios de delito, se quedó absorta: "Es un despropósito. Lo primero que pensé es dónde veía indicio de delito alguno y aún desconocemos qué ha podido ver este señor. Además, a mí no me denuncian por resistencia o desacato a la autoridad porque tampoco pueden; las imágenes muestran en todo momento cómo tengo los brazos en alto con una bolsa en la que llevaba la ropa limpia para ir a trabajar después", se explaya la docente de profesión.

Pese a que la activista, presumiblemente, no llegaría a entrar en prisión dada su inexistencia de antecedentes penales, en el peor de los casos terminaría condenada a más de un año de prisión. "Esto no es un ataque a la compañera, sino a todo el movimiento feminista", explicita Santesteban. Y eso lo sabe Larumbe, compañera que ha estado arropada durante todos estos meses por las demás activistas: "Yo tengo 47 años, soy una mujer trabajadora a cargo de dos adolescentes. En esta región hemos sido muy luchadores y sabemos cómo se las gastan, y estoy muy tranquila con mi conciencia, pero pensar que me quedan unos dos años con este proceso abierto me supone una inestabilidad a nivel psicológico y emocional muy dura. Eso sí, esto es tal injusticia que recurriremos hasta donde tengamos que llegar", finaliza ella misma.

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