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Los Franco El palacete que los Franco no pueden vender

Los nietos del dictador Francisco Franco tratan de vender la casa solariega que tienen en Asturias por cinco millones de euros. Pero pasan los meses y no encuentran comprador.

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Aspecto general del palacete de los Franco en Asturias. (Idealista)

Los nietos del dictador Francisco Franco tratan de vender la casa solariega que tienen en San Cucao, una parroquia del concejo de Llanera en Asturias, por cinco millones de euros. Quien dice casa solariega dice palacete, en concreto el de La Piniella. 

Pero no hay forma de vender la propiedad, según informa La Voz de Asturias, y eso que el anuncio de la web de Idealista no puede ser más atrayente: "Impresionante casa solariega asturiana, en un entorno idílico, con un terreno de unas 30 hectáreas, llano, con arboleda, prados, zona de jardín decorativo y zona de árboles frutales. A la edificación, de planta rectangular, con 360 metros cuadrados, de 2 pisos y bajocubierta, se accede mediante un bonito paseo flanqueado por una hilera de árboles y vegetación. La casa no es visible desde la carretera, lo que le concede una agradable sensación de paz e intimidad".

El palacete de La Piniella es la propiedad asturiana de la familia Franco, y allí pasó el dictador pasó temporadas junto a su mujer, asturiana de nacimiento que fue quien heredó de su familia este inmueble de tres plantas, y dispone de siete habitaciones, seis cuartos de baño y terraza. Pero los nietos no la quieren para nada porque ninguno pone los pies por allí, según informaba en marzo de 2018 el diario La Nueva España recogiendo declaraciones de los vecinos. "No vienen nunca, y mantener una hacienda así tiene un coste muy alto", decían. 

Así que la pusieron a la venta el palacete, pero meses después aún no se ha vendido. Quizá influya su precio, cinco millones, lo que convierte a este palacete en el segundo inmueble más caro de todo Asturias. La propia página de Idealista sugiere ideas al posible comprador, desde hacer un hotel o una casa rural, pasando por transformar la finca en una centro de convenciones, celebraciones y banquetes.

"Inversor, no dude en consultarnos, es una oportunidad única", se puede leer en el anuncio. Tan única no será, ya que no hay forma de darle salida.

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