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Melilla Islem, el menor agredido por la Policía en Melilla: "No voy al instituto, apenas duermo y no salgo a la calle"

Ha pasado un mes desde que se hizo viral el vídeo en el que Islem, de 17 años, aparece esposado y siendo golpeado por varios policías. El menor melillense asegura que sigue sufriendo ataques de pánico y que sólo sale de su casa para ir al médico o a los juzgados.

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Islem y su madre, sentados en el salón de su casa, en el barrio de Reina Regente de Melilla. Irene Quirante

Islem, el menor melillense que aparecía en un vídeo esposado y siendo agredido por policías, no ha dejado de recibir visitas en el último mes. "Hemos tenido a toda Melilla en la casa, la gente lo quiere mucho", comenta su madre, Lamia, en un intento de levantarle el ánimo. El chico, de 17 años, todavía no se ha repuesto de la paliza que recibió el pasado 16 de diciembre, aunque su cara ya no se vea hinchada, ni amoratada, ni ensangrentada, como quedó aquella noche.

Le cuesta hablar de lo sucedido porque aún no ha conseguido volver a ser el mismo, según reconoce en una conversación con Público. "Mi vida ha cambiado radicalmente: no voy al instituto, estoy nervioso, apenas duermo y no salgo a la calle", relata Islem. Se encuentra rodeado de su familia en el salón de su casa, pero la mayor parte del tiempo habla con la mirada puesta en el suelo, de forma pausada y con voz grave.

Sólo sale de su vivienda para ir al médico o a los juzgados. "Voy con mi tío en el coche pero lo paso mal porque todo el mundo me mira y sabe que soy el chico del vídeo, el que recibió la paliza", señala. Ahora mismo, lo único que Islem quiere es "olvidar". Asegura que no ha visto la grabación en la que se aprecia cómo, estando esposado, un agente vestido de paisano le agarra del pelo y le propina varios puñetazos en el rostro mientras él profiere alaridos de dolor. También se ve cómo otro de los policías le pisa un pie de forma intencionada.

El menor sigue defendiendo la misma versión que dio el primer día y que expone en su denuncia: que la agresión se inició cuando salía de pescar del Puerto y otro niño que iba con él preguntó la hora a un grupo de hombres, que resultaron ser policías. "Me confundieron con un MENA (menor extranjero no acompañado) y me dijeron que me fuese a mi país, llamándome moro", sostiene Islem. "Yo les dije que era español y me pidieron el DNI; les respondí que no lo llevaba conmigo porque todavía no soy mayor de edad: ahí me dieron el primer guantazo", describe el chico.

Imágenes cedidas a 'Público' que muestran las heridas sufridas por Islem.

Islem asegura que los cinco agentes iban vestidos de paisano y que él en ningún momento supo que eran policías. "Mis amigos corrieron y a mí me acorralaron; cogí una botella que había en el suelo para intentar intimidarlos, pero les pedía que, por favor, me dejasen en paz", rememora el menor. Reconoce que hirió a uno de los policías cuando este, según su versión, lo agarró por la espalda. "Yo lo que quería era librarme de él, no agredirlo", mantiene.

Imagen de un policía herido en la misma noche del suceso.

Después de eso, Islem afirma que todo lo que recuerda es que recibió patadas, puñetazos y mordiscos. "No sé cuánto tiempo duró la agresión, yo diría que una media hora porque se me hizo eterna", murmura el chico. Su tío, que también fue denunciado por los mismos policías, intentó espantar a los agentes con su coche al ver que pegaban a su sobrino, según sostienen el menor y su familia. "Como vio que no me soltaban, se fue a comisaría a pedir auxilio", continúa explicando el joven.

Según dice, experimentó una sensación de alivio cuando vio aparecer el vehículo policial y cómo bajaban de él dos agentes uniformados. "Pensaba que lo iban a detener todo. A mí me dijeron que colaborase, que no me iban a seguir pegando, y yo les hice caso, pero me quedé indefenso porque los otros siguieron agrediéndome después de que me pusieran las esposas", lamenta.

Niega la versión policial

Islem niega con la cabeza cuando se le pregunta por la versión que han defendido los sindicatos policiales sobre los hechos acontecidos antes de la grabación: que los agentes fueron increpados por un grupo de seis u ocho jóvenes, entre los que supuestamente se encontraba él. Según esta misma parte, a pesar de que se identificaron como agentes e intentaron mantener la calma, les arrojaron piedras y fueron agredidos con una botella rota, recibiendo patadas, puñetazos y mordiscos. Como resultado, cuatro policías resultaron heridos, necesitando tres de ellos puntos de sutura.

Islem niega con la cabeza cuando se le pregunta por la versión que han defendido los sindicatos policiales

"Es mentira", zanja el menor. "Lo que pienso es que quieren echarme el marrón a mí", agrega. La madre salta al escuchar una vez más la versión policial y niega también que esta sea cierta. "Lo que están haciendo es juntar una pelea que hubo el sábado (día anterior) con lo del domingo", sostiene Lamia. "¿Quién se va a creer que hacen falta cinco tíos para reducir a un niño pequeño? Así no se trata ni a un perro. Se pensaban que era un menor de la calle, pero ni aunque lo hubiera sido tenían derecho a hacer eso", dice la madre, queriendo desahogarse.

Crisis de ansiedad

El menor ha sufrido varios episodios de ansiedad desde lo ocurrido. Hace cuatro días, cuenta Lamia, lo encontró tirado en las escaleras de su casa, hecho un ovillo, paralizado, ocultando su cara entre sus brazos. "Estos ataques me dan cuando pienso en lo que pasó: me pongo nervioso, es como que me acelero, noto cómo se me engarrotan las manos y empiezo a temblar", describe Islem.

Lo cierto es que, entre relajantes musculares y ansiolíticos, hay días en los que el joven tiene que digerir hasta ocho pastillas. Ha pasado más de un mes, pero todavía no ha sido atendido psicológicamente debido a la lista de espera de su centro de salud. "Yo lo que veo es que hace cosas rarísimas: se hace pipí encima, no duerme casi nada, come muy poco… No está como siempre, necesita ayuda", dice su madre sin esconder su preocupación.

Agentes expedientados

Dos días después de que el vídeo se difundiera en las redes sociales, la Delegación del Gobierno de Melilla informó de que la Dirección General de la Policía procedió a abrir un expediente disciplinario a los cinco agentes "implicados" en el "incidente", a fin de "esclarecer los hechos y delimitar las responsabilidades". Al menor le consuela saber que sus supuestos agresores, que habían sido destinados a Melilla, ya no se encuentran en la ciudad.

Islem dice que lo único que espera es terminar cuanto antes con este asunto y recuperar poco a poco la normalidad de su vida: sus clases, las salidas en bicicleta con sus amigos, sus entrenamientos de fútbol y las tardes de pesca con su tío. "Ahora mismo, lo que más echo de menos es disfrutar como siempre", resume el chico.

Periplo judicial

Pese a que el joven desea con todas sus fuerzas recuperar la calma y olvidar lo sucedido, lo cierto es que todavía tiene por delante un periplo judicial que, según vaticina al teléfono su abogado, Felipe Castillo, "parece que va a ser largo". Tras lo ocurrido, los cinco agentes implicados denunciaron al chico de 17 años, al que acusan de cometer un delito de atentado a la autoridad y otro de lesiones. Como todavía no ha cumplido la mayoría, es la Fiscalía de Menores de Melilla la encargada de investigar esta causa. Por otro lado, se ha abierto un segundo procedimiento en base a la denuncia que Islem interpuso contra los policías expedientados.

"Este caso lo está llevando el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Melilla y, aunque en un principio los hemos acusado de un delito de odio y otro de lesiones, no descartamos que, cuando llegue el momento procesal oportuno, completemos la calificación con otra serie de delitos, como el de detención ilegal o la omisión del deber de socorro", expone el letrado. Esto sería así porque, según explica Castillo, cuando la ambulancia llegó al lugar de los hechos, los policías fueron atendidos mientras que a Islem "lo metieron en un furgón policial, con toda la cara ensangrentada, y no recibió esa primera asistencia sanitaria".

Además, el abogado del menor expone que, desde la agresión, ha reivindicado que sea la Guardia Civil la que se haga cargo de la investigación. De hecho, en los días posteriores al suceso, Castillo mostró su extrañeza ante los medios de comunicación locales debido a que fue la Policía Nacional la que inició las actuaciones, a pesar de que todo transcurrió en las proximidades de la zona del Puerto, que es competencia de la Benemérita. "La juez ya ha dictado una resolución para que sea la Guardia Civil la que se haga responsable de esta causa", apunta.

A Islem no le preocupa demasiado el juicio. Según comenta, lo que le da "pánico" es tener que volver a encontrarse con los policías que le dejaron el cuerpo lleno de heridas y hematomas. "Lo único que quiero ahora mismo es que todo pase y se aclare cuanto antes, poder explicarme delante de un juez y volver a mi vida de antes", garantiza el menor. Por lo pronto, tendrá que tener paciencia y, si la verdad está de su parte, confiar en la Justicia.

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