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Lucha por el cambio climático Centenares de activistas se formaron en un polideportivo para la "Rebelión climática"

Desde '2020: rebelión por el clima' trabajaron durante semanas en la acción que prosigue con una acampada indefinida frente al Ministerio para la Transición Ecológica. Un día antes, desde la organización impartieron talleres de formación en torno a la acción directa no violenta donde se congregaron unos 300 activistas llegados de toda España.

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Los activistas asambleados durante la jornada de formación. | Foto: G. M. M.

Los preparativos para la acción directa no violenta organizada desde la plataforma ‘2020: Rebelión por el clima’ (by2020) y que consiguió paralizar una importante carretera de Madrid durante horas se cuentan por semanas. Teniendo en cuenta que “el 8 de octubre de 2019 se cumple un año desde que el Grupo de Expertos para el Cambio Climático (IPCC) advirtiera de que quedan apenas 11 años para evitar un aumento de temperatura superior a 1,5ºC a final de siglo”, según dicen en la presentación de la acción, decenas de organizaciones a nivel mundial consensuaron una acción y un día para repetirla en una quincena de ciudades a nivel mundial.

En las primeras informaciones sobre la movilización ya advertían desde by2020 que existían hasta tres formas de participar. Dos de ellas tenían como base la participación directa en la movilización tras haber recibido cierta formación sobre acción directa no violenta (ADNV), tanto en el “núcleo central que despliega y da comienzo a la acción”, según recogen los organizadores en su web, como en el núcleo de apoyo que se incorporaría después. La segunda opción la denominaron “apoyo solidario” y está dirigida a los activistas que desean defender la acción pero sin intervenir en ella.

Un formulario previo servía a los organizadores para conocer mejor a los activistas

Inscribirse en un formulario era totalmente imprescindible para participar en la sentada. Rellenar campos con tu nombre o apodo, correo electrónico, ciudad de procedencia y número de teléfono te permitía pasar a otras preguntas más concretas. Las cuestiones estaban basadas en si tenías experiencia en ADNV, cuántos días podrías quedarte “teniendo en cuenta que vamos a intentar sostener la acción en el tiempo”, adelantaban desde by2020, y el tipo de participación que querías tener en la acción. Así se llegaba al final del cuestionario, en donde se debía elegir una de las tres opciones que describían las tres maneras de participar ya descritas con anterioridad.

La propia información más primegenia de la movilización advertía de algunas consecuencias y contraindicaciones. “Una acción de desobediencia civil implica que nos vamos a salir del marco legal, que vamos a quebrar alguna/s leyes” —preconizaban desde la web—. Esto trae consigo el riesgo de represión por parte de las autoridades; y (…) debemos advertir que no existe ninguna forma de participación que no entrañe riesgos”, concretaban desde by2020.

El material en el polideportivo  mientras los activistas comían en los exteriores. | Foto: G. M. M.

Del mismo modo, los organizadores también clarificaban que existía una asesoría legal a disposición de los activistas y que “en el caso de que haya multas o castigos que impliquen disponer de recursos monetarios, es nuestra voluntad que sea una cuestión soportada por el conjunto del movimiento y no por las personas que reciban el castigo”, avisaban desde la web.

Acuerdo de no violencia como obligado cumplimiento

Una vez cumplimentado el cuestionario y suscrito así a su lista de correo, los activistas empezaron a recibir información con cuentagotas. “Antes de nada, os recordamos que es una acción no violenta y que será un espacio que cuidamos entre todes, amable, libre de agresiones, y sin alcohol ni drogas. Adjuntamos el acuerdo de no violencia, al que nos adherimos durante toda la acción”, tal y como rezaba el mail.

La organización publicó una normativa que respetar para acciones directas de no violencia

Ese acuerdo, que adjuntaban en el correo electrónico, recogía unas pautas de actuación basadas en las acordadas para el bloqueo de la OTAN en Estrasburgo en 2009. Entre ellas sobresalen: la recomendación de crear grupos de afinidad dentro de la acción, no tomar drogas ni alcohol “para no poner en peligro ni a uno mismo ni a los demás por un comportamiento descuidado o una percepción disminuida”, tal y como remarcaban en el escrito, la búsqueda de un consenso común, la necesidad de delegar algunas decisiones en un grupo de estrategia y la transparencia.

En diferentes mensajes de correo electrónico los organizadores explicaban dónde se alojarían las cientos de personas que llegarían desde diferentes puntos de la Península, como Catalunya, Galicia, Mallorca o Andalucía, y Portugal. Los activistas que llegaron a la capital el día 5 durmieron en centros sociales autogestionados y casas de otros activistas residentes en Madrid. En cambio, las personas que llegaron a Madrid el mismo día 6 se dirigieron al lugar en el que se realizaría el entrenamiento de la acción del día 7.

Comisión de acogida y demandas desde by2020

Del mismo modo, la preparación de las comidas y cenas recayó en la comisión de acogida, que optó por una ‘comida de traje’ (donde cada persona lleva su comida) y la autogestión de la cena, exclusivamente vegana, y desayuno del siguiente día. La plataforma aprovechó un mensaje enviado el 4 de octubre a lista de difusión para desmarcarse de la carta publicada un día antes y unilateralmente desde Extinction Rebellion (XR), una de las organizaciones incluidas en by2020. En la misma comunicación, XR aceptó que “la versión final de la carta no expresa una postura común del movimiento”.

Las reivindicaciones son: declaración de la emergencia climática, decir la verdad, actuar ya, democracia real y justicia climática

En otra comunicación del 4 de octubre trataban las demandas que desde by2020 hacían al Gobierno. Cinco puntos que el propio documento recoge con un claro titular: declaración inmediata de la emergencia climática; que el Gobierno diga la verdad sobre "el efecto que el actual modelo económico y las políticas públicas tienen en el agravamiento de la crisis climática y ecológica, apoyándose en la
ciencia", en los mimos términos de la plataforma; una actuación inmediata; democracia real para que esté implicada toda la ciudadanía; y justicia climática.

Sesión de entrenamiento y formación

En un polideportivo de un pueblo madrileño, y gracias a una de las organizaciones con mayor presencia en by2020, se desarrolló un entrenamiento de cara a la movilización en la que estaba previsto el levantamiento de una acampada indefinida frente al Ministerio para la Transición Ecológica. En este enclave se congregaron 300 personas aproximadamente que asistieron a diferentes talleres preparatorios para la aún potencial acción.

Durante la sesión de la mañana, el comité organizador presentó y explicó la movilización que tendría lugar en menos de 24 horas. Más tarde se llevaron a cabo algunas dinámicas para afianzar grupos de apoyo entre los activistas, tal y como se recogía en uno de los puntos del protocolo de no violencia citado con anterioridad.

Desde Legal Sol aportaron algunas nociones sobre derecho a los cientos de manifestantes congregados

La última actividad que tuvo lugar en la sesión matinal consistió en una charla para tratar los aspectos legales que los activistas debían tener en cuenta de cara a la acción de desobediencia civil no violenta. Desde Legal Sol explicaron las posibles consecuencias que podría tener un bloqueo como el que el día 6 se estaba proyectando. De hecho, desde esta organización surgida del 15-M facilitaron vía e-mail dos documentos. En uno de ellos trataban dudas habituales, como si llevar el DNI encima, la posibilidad de pedir el número de placa al agente o qué hacer en caso de agresión policial. En el otro se resumían algunas cuestiones básicas sobre una detención, como qué hacer una vez que estás en comisaría o el tiempo máximo que puedes estar retenido en los calabozos.

Los grupos de afinidad creados para empoderarse de cara a la acción del día siguiente | Foto: G. M. M.

En torno a las cuatro de la tarde los cientos de activistas se dividieron en tres zonas para crear pequeños grupos de afinidad. Por un lado se colocaron las personas que llevarían a cabo el bloqueo de forma directa, por otro los activistas que levantarían la acampada, y un último caso para aquellos que se sumarían a la acción una vez que estuviera establecida.

La importancia de los grupos de afinidad

El grupo más numeroso contaba con unas 120 personas decididas a llevar a cabo el bloqueo inicial, que el día siguiente llegaría a formarse por unos 300 activistas, y en el que se corrían más riesgos de cara a una posible actuación de las fuerzas del orden y seguridad del Estado, como ocurrió. Al rato este grupo se dividió en dos: uno para la resistencia más activa y otro para las acciones con mayor tinte pasivo.

Pocos minutos después una de las zonas verdes del polideportivo estaba abarrotada de círculos formados entre 12 y 16 personas. Estos son los denominados grupos de afinidad “que servirán posteriormente para afianzar relaciones de cara a la acción”, según declararon a Público desde la organización.

A última hora de la noche los asistentes recibieron la información necesaria y precisa para estar preparados de cara a la inminente acción y se asignaron los lugares en los que dormirían aquellos activistas que aún no tenían espacio para ello. A las ocho de la tarde by2020 desalojó el complejo deportivo tras haber formado y asesorado a cientos de personas en torno a la acción directa no violenta.

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