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País Valencià La región con menos covid de Europa es española y pasa desapercibida

Una mezcla de gestión y esfuerzo colectivo llevan al País Valencià a poder lucir los mejores datos de incidencia de todo el continente, pero no parece informativamente relevante.

Varias personas hacen cola en el "vacunódromo" instalado en la Ciudad de las Ciencias de València.
Varias personas hacen cola en el "vacunódromo" instalado en la Ciudad de las Ciencias de València. Kai Försterling / EFE

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC, en sus siglas inglesas) publica cada semana un mapa de todas las regiones de la Unión Europea y la EFTA con la situación de la pandemia marcadas por colores. Desde hace unas semanas hay una en concreto que destaca por su beige claro. A día de hoy, el País Valencià es, a excepción del norte casi despoblado de Finlandia y Noruega, la única región con una incidencia menor a 49,9 casos cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días.

De hecho, en la última actualización del ministerio de Sanidad, esta incidencia se encuentra en los 34,64 casos después de bajar un 2,72% el último día. A esta cifra cabe sumarla una positividad del 2,9%, muy inferior al 5%, por debajo de la cual la OMS considera la pandemia bajo control. Y lo que es aún más importante: en los últimos siete días ha habido una sola muerte en el País Valencià.

Mapa de todas las regiones de la Unión Europea y la EFTA con la situación de la pandemia. ECDC

Detrás de estas cifras hay una multitud de factores, algunos totalmente incontrolados, como una parte de suerte, pero destacan una gestión que se ha demostrado eficaz y una colaboración ciudadana y una disciplina social que hay que reconocer como admirable y que se aleja de los tópicos del Levante Feliz tramposo y despreocupado.

"La verdad es que des que empezó la pandemia todo el personal de salud pública fuimos recolocados al área de epidemiología y todo el mundo se volcó", narra a Público una trabajadora que ha estado en primera línea todos estos meses en la tarea de localizar los contactos de cualquier infectado, hacer seguimiento de las pruebas y cerrar el círculo de cada brote para evitar su propagación. Un sistema que reconoce que explotó a finales del año pasado, cuando el número de casos les desbordó.

"Había días que no sabías a quien llamar, era imposible seguir el número de casos", apunta una compañera suya. Después de Navidad, además, se multiplicaron los brotes en escuelas, aunque no fueron a más "por el alto nivel de organización de los colegios, los niños se contagiaban fuera, pero el virus no se reproducía en los centros", continua la misma fuente.

Entonces llegaron las medidas estrictas: cierre perimetral de grandes municipios y de la autonomía, cierre total de la hostelería y otros negocios y toque de queda. Unas medias que demostraron su valor con una curva bajando casi tan rápido como había subido. Y también las vacunas.

"La verdad es que yo no confiaba tanto en una vacuna desarrollada en tan poco tiempo, pero su efecto ha sido mayor que muchísimas vacunas regulares. Fue vacunar las residencias y acabarse las infecciones allí", añade esta trabajadora de salud pública, quien no deja de reconocer "el inmenso trabajo de todo el personal, no solo el nuestro, sino todos los sanitarios, como por ejemplo las Unidades de Hospitalización Domiciliaria que se dejaron la piel en las residencias en los momentos más duros".

Carles Esteve, diputado de Compromís y miembro de la comisión de Sanidad de les Corts, destaca la capacidad de rastreo y la estrategia de centrar los PCR en los contactos cercanos de los positivos, que han conseguido "mantener la trazabilidad y encapsular los brotes sin cribajes masivos". Y, aun así, la tasa de positividad de los test sigue por debajo del 5%.

Éxito colectivo y orgullo valenciano

Esteve, pero, también destaca la comunicación de las medidas adoptadas: "Nunca hemos contrapuesto libertad y salud, que creo que es muy peligroso, sino que hemos centrado en la corresponsabilidad y el esfuerzo colectivo". Este esfuerzo de los valencianos como sociedad ha sido, precisamente, uno de los mensajes más repetidos, no solo desde miembros del Gobierno, sino también desde otros ámbitos sociales y académicos. "Este éxito de la sociedad valenciana ha despertado un cierto orgullo patriótico, por llamarlo de alguna forma", continua Esteve. Un orgullo realmente transversal y que supera con creces las bases progresistas más alineadas con el Consell.

Este éxito a escala europea, pero, no ha parecido demasiado trascendente para la mayoría de prensa nacional. "Me ha costado encontrar esta historia de éxito en los grandes medios. Solo lo he visto en una crónica y ni tan siquiera aparecía en el titular", cuenta el periodista Antoni Rubio. Analizando la cobertura de los datos de la covid, Rubio también señala que "a mí me ha llamado la atención que en los últimos tiempos ha desaparecido en la mayoría de los medios la comparación por autonomías, o cuando se hace, se organiza por orden alfabético y no por incidencia, lo que, de facto, supone esconder los mejores datos. Tampoco se destaca quien está mejor, sino quien ha mejorado más o se han acabado los análisis sobre la correlación entre gestión y casos".

Para este periodista, resulta obvio que las diferencias de casos entre autonomías "suponen unos datos incómodos para el relato de la derecha, ya que no da igual la gestión que se haya hecho" y esto "influye muchísimo en el tratamiento informativo". Pero no solo esto. Y es que las políticas de una parte influyen también en el colectivo. Tal como señalaba recientemente el diputado de Compromís Fran Ferri desde su perfil de Twitter, este verano los turistas ingleses podrán viajar a Portugal, con una incidencia más alta que la valenciana, porque lo que cuenta a estos efectos es la media estatal. "La chulería de algunos la pagamos todas", ha rematado.

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