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Precio de la vivienda Vivir solo ya no es una opción

Jóvenes, jubilados y divorciados; todos afrontan la cada vez más difícil tarea de pagar un alquiler o una hipoteca sin necesidad de una segunda personal. El precio de la vivienda y el trabajo precario no ayudan. 

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Un hombre mirando un escaparate de pisos. EFE

No hace mucho el plan de vida de una persona era casi un destino divino: estudiar, buscar trabajo y emanciparse. La treintena arrancaba tras una década de objetivos cumplidos. Ahora, ese estereotipo se ha convertido en una utopía inalcanzable incluso para quienes miran por el retrovisor su vida laboral.

Vivir solo, como un personaje de serie americana, es caro; muy caro. El alquiler medio nacional se coloca en 1.208 euros mensuales, mientras que un 30% de los asalariados no alcanza los 1.230 euros. Los españoles son los miembros de la OCDE que más dinero de sus ingresos destinan al pago de un alquiler o una hipoteca

El disparado precio del metro cuadrado ha generado situaciones rocambolescas y, en algunos casos, perniciosas. Es el caso de Dionisio jubilados que vive solo y al que la PAH ayuda para evitar su inminente desahucio: "La gente jubilada no vive tanto estas situaciones, pero sí nos han llegado. Hay otra mujer, Charo, jubilada que vivía sola, fue desahuciada por no poder pagar el alquiler. A los gobiernos les da igual que seas joven o no. Si es verdad que tienen alguna alternativa más, ya que a la hora de optar a adjudicaciones de vivienda pública, tienen prioridad los mayores de 65 años en situación de desalojo, cuenta Angelines Díaz, activista de la PAH. 

Luis Chamarro, coordinador de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca en Madrid (escisión de la PAH en la ciudad), describe el perfil habitual que acaba pidiendo ayuda por no poder pagar el alquiler o la hipoteca: "El perfil más común es el de  familias con hijos, sobre todo mujeres con cargas familiares. La última llamada que hemos recibido pedía ayuda desde Cantabria, y constaba de una familia con dos hijos que han sido expulsados de la vivienda en la que estaban y preguntaban qué pasaría si vuelven a entrar en ella", asegura.

En la otra cara de la moneda, aparecen los casos en los que los jubilados son el único sustento de las familias. En 2017 un 30,1% de los hogares estaba sostenido por los recursos de personas de 65 y más años, según el Observatorio social de las personas mayores elaborado por Comisiones Obreras (CCOO).

Mario Risquez, miembro de Economistas sin Fronteras, define a los pensionistas como "amortiguadores" de la crisis: "Ellos han sostenido de nuevo a sus hijos y nietos, sobre todo en los cuidados. Los nuevos trabajadores han caído en trabajos precarios y al final los nietos quedan al cuidado de los abuelos", cuenta.

Mientras el precio de la vivienda vuelve a cifras previas al estallido de la crisis de 2007, en la actualidad 2,1 millones de personas viven con la incertidumbre de quedarse sin vivienda

Matrimonio separado bajo el mismo techo

Incluso en la etapa más cruda de la crisis se destaparon casos que poco a poco se han normalizado: matrimonios divorciados que seguían compartiendo piso. Fue el caso de Luis y Yolanda, una pareja con dos hijos. En su situación, pese a la ruptura, ninguno podía buscarse otro piso en el que vivir. "No fue fácil, aunque tampoco dramático, dado que era una cuestión temporal. Puse el foco en lo que más me importaba: mis hijos. De esta manera, cada día pensaba que ya quedaba un día menos. Este tipo de situaciones son una noria de sentimientos, no es un proceso lineal: hay días que estás aceptablemente bien y otros que todo lo contrario. En nuestro caso, no quisimos que los hijos supieran nada hasta que se llevara a cabo la separación física y ellos y yo, por decisión mía marchásemos a otra vivienda. Es difícil vivir haciendo como que no pasa nada", cuenta Yolanda, que aporta una reflexión interesante a los que no ven tan malo seguir compartiendo techo con una expareja: "Creo que de no haber sido temporal el hecho de compartir vivienda hubiera sido algo muy desestabilizante. Es imposible volver a organizar tu vida en esta situación. ¿En calidad de qué vives con esa persona? Difícil respuesta. Yo no la tengo", cuenta Yolanda.

La emancipación de los jóvenes

La población de entre 25 y 34 años está estancada, en muchos sentidos. Estudiaron lo que les dijeron y siguen en casa de sus padres. Rísquez da las claves: "Los dos factores clave que impiden a los jóvenes emanciparse son el mercado de trabajo y el precio de la vivienda. Se produce una inserción precaria y temporal, sin derechos laborales y sin horarios establecidos", declara. 

Tan solo el 19% de personas menores de 29 ha abandonado el nido, un dato que es imposible que atienda a solo una razón: "Es prácticamente imposible tener acceso a un alquiler, ya que ponen difícil independizarse en condiciones dignas: pisos pequeños, compartiendo... No tienes el derecho a elegir las condiciones, así que cada vez se retrasa más el momento", cuenta el economista. 

Datos de emancipación facilitados por el Consejo de Juventud de España (CJE).

"España es el país que más fondos de garantía juvenil recibe de Europa"

Desde el Consejo de Juventud de España (CJE) sí ponen un motivo por encima del resto: "La poca emancipación se debe al precio de la vivienda. Estos años no ha bajado al mismo nivel que los salarios, por lo que hay un desajuste enorme. Además, la vivienda turística no se ha terminado de regular y eso ha afectado mucho a los precios generales. Los gobiernos han llevado a cabo medidas que solo han sido parches, cuando se sabía de sobra que era un problema estructural. España es el país que más fondos de garantía juvenil recibe de Europa prueba las carencias y lo ineficaces que han sido las medidas", cuenta Alejandro Delgado, responsable de socioeconómica del CJE. 

María Almena, portavoz de Marea Granate, colectivo surgido de los españoles migrantes por el mundo, hace una comparativa con otros países: "En Francia los españoles van enganchando becas y contratos temporales hasta que consigue estabilizarse. En Europa, la mal llamada crisis ha sido en realidad un conjunto de políticas generales de austeridad potenciadas por la Unión Europea. En determinados países como Grecia o España ha sido un primer ensayo para ver hasta donde podía forzar el sistema, pero es general. Macron acaba de aprobar una polémica ley", cuenta desde París. 

La salud mental, el problema oculto

"Si la sociedad te dice que te emancipes pero no te puede ofrecer esas opciones... quizá sea eso lo que falla"

No independizarse a la edad que socialmente está instaurado tiene consecuencias negativas para la salud. Elena Rodríguez, directora clínica del centro de psicología de Psiconet, da alguna claves: "La independencia tardía se relaciona con el desempleo y trabajos mal remunerados. La dependencia económica de los padres lleva a una dependencia emocional de los hijos, ya que disminuye su autonomía en la toma de decisiones. Esto produce personas con poca autoestima e inseguros. Y hay otras patologías que surgen de este problema: se produce una disminución en la estructuración del tiempo, disminuye el establecimiento de metas y aumenta la desmotivación", cuenta en base a su propia experiencia como psicóloga.

Judit Parejo, psicóloga de Ínsula y Augesis, aporta un dato clave: "Todo llega por una visión social en la que a cierta edad hay que tener pareja, trabajo y casa. Así que también es un problema social: si la sociedad te manda el mensaje, pero luego la sociedad no te puede ofrecer esas opciones, quizá es eso lo que está fallando", cuenta. 

Y no solo la manera de ver el mundo se vuelve más turbia, también al físico le pasa factura: "Nos encontramos en la práctica con un aumento de sintomatología ansiosa por esta razón, que podría derivar en trastornos psicosomáticos (migrañas, problemas gastrointestinales, o de piel...), trastornos del sueño, aumento de pensamientos recurrentes cargados de autocrítica, vergüenza y culpa, aumento de adicción al juego online, y también sintomatología depresiva, con una visión deteriorada de uno mismo", asegura.

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