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Refugiados Madrid Sólo uno de los espacios propuestos para acoger a refugiados en Madrid funciona tras un mes de pelea entre instituciones

De las más de 1.300 plazas en siete edificios que el Ayuntamiento ofreció al Ministerio de Trabajo para alojar a los solicitante de asilo que se queda en la calle, sólo funcionan 120, en un residencia de Cercedilla. El resto, o han sido descartadas por su mal estado de los espacios o ni siquiera han comenzado los trabajos de acondicionamiento más de un mes después de la llamada "urgente" del Consistorio, que espera aclarar la situación en la reunión de este viernes.

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Una vecina voluntaria reparte café a una familia de solicitantes de asilo procedentes de Venezuela en las puertas del Samur Social de Madrid.- JAIRO VARGAS

En 2017, Begoña Villacís, exigía “hechos y no pancartas” a la excaldesa Manuela Carmena a cuenta de los refugiados en situación de calle en Madrid. Lo mismo hizo su compañero de partido Pepe Aniorte en 2018 por la misma razón. Hoy, la pancarta de “refugees welcome” (bienvenidos refugiados) del Ayuntamiento de Madrid ha sido sustituida por una gran bandera de España; Carmena, por Martínez Almeida, con Villacís como segunda al mando y con Aniorte como delegado del Área Familias, Igualdad y Bienestar Social. Y también ha cambiado el responsable al que criticar por las familias refugiadas con niños que duermen en la calle, en parroquias o casas de vecinos. Ahora, Aniorte insiste en que su acogida es competencia del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, y es cierto, aunque la responsabilidad de hacer frente a cualquier emergencia social en la capital también es suya.

Tras varios meses con decenas de refugiados, muchas veces con niños, durmiendo en la puerta del Samur Social de Madrid por falta de plazas en red de albergues para personas sin hogar, Aniorte pidió una reunión urgente con la Secretaría de Estado de Migraciones. Fue el pasado 18 de octubre y, tras el encuentro, se comprometió a facilitar al Ministerio varios espacios municipales para que fueran acondicionados y dar así respuesta a la dramática situación de los solicitantes de asilo que siguen llegando y no tienen recursos. Son más de 40.000 los que han aterrizado en Madrid en lo que va de año, una cifra que viene incrementándose de forma exponencial desde, al menos, 2014. Ni el Ministerio cuenta con tantas plazas en su red nacional de acogida para solicitantes de asilo ni el Ayuntamiento tiene camas suficientes en sus albergues.

Tras una primera reunión, el Consistorio ofreció un listado con siete posibles espacios en los que alojar temporalmente a unos 1.350 refugiados. Ha pasado más de un mes y tan solo está funcionando uno, el Centro de Vacaciones Residencia Nuestra Señora de la Paloma, en Cercedilla, con unas 120 plazas gestionadas por Cruz Roja. Está lleno cada día, según confirma el Ministerio. La mayoría de los espacios fue rechazada por su mal estado, asegura Migraciones, aunque fuentes del Área Familias, Igualdad y Bienestar Social insisten en que el ministerio nunca les ha comunicado esto de forma oficial.

Espacios inhabitables en Casa de Campo

Tres pabellones vacíos de la Casa de Campo fueron otra de las opciones barajadas por el Ayuntamiento. El Ministerio, tras visitar las instalaciones rechazó dos, los pabellones de Asturias y de Segovia, de mil metros cuadrados cada uno, con capacidad para 200 personas aproximadamente entre los dos. Pero el estado de las instalaciones no era adecuado para albergar a nadie, según los técnicos de Migraciones. Desde el Consistorio reconocen que su estado no era el mejor y achacan esta decisión a la “urgencia” por solucionar la crisis. “No pudimos analizar técnicamente en profundidad estas estancias. Lo importante era ponerlo en marcha”, explican desde el Consistorio.

Uno de los pabellones ofrecidos en el Casa de Campo para albergar temporalmente a refugiados sin recursos en Madrid.

En cambio, el llamado pabellón Cruz Roja III, también en la Casa de Campo, con 850 metros cuadrados y capacidad estimada para más de 80 personas, sí parecía apropiado para los técnicos del Ministerio, aunque según explican a Público desde la Secretaría de Estado de Migraciones, requería obras de acondicionamiento. Según las mismas fuentes, el encargado de llevarlas a cabo era el propio Ayuntamiento, pero el Consistorio asegura que eso no está del todo claro. Sea como fuere, a día de hoy no se están realizando obras en uno de los espacios con los que Migraciones contaba de forma “inminente” ni está previsto que se realicen por el momento.

Antiguos colegios, sin uso y sin acondicionar

El equipo de Aniorte, tras consultar con la Comunidad de Madrid, ofreció tres antiguos colegios públicos, ahora sin uso. Según explica su departamento a Público, el Ministerio rechazó rápidamente uno de ellos, el Apolo XI, en el distrito de Fuencarral-El Pardo. Son más de 5.000 metros cuadrados de instalaciones y su capacidad estimada era de 500 personas, pero tampoco reunía los requisitos técnicos para la acogida de solicitantes de asilo sin recursos.

Por otra parte, Migraciones sí valoró positivamente otras dos viejas escuelas, el antiguo colegio público Manuel Bartolomé Cossío, en el distrito de Latina, con unos 1.500 metros cuadrados y capacidad para 150 personas; y el ahora sin uso Antonio Gil Alberdi, en Moratalaz, con más de 2.000 metros cuadrados y capacidad estimada para 200 personas. Según el Ayuntamiento, el de Moratalaz era que mejores condiciones reunía, aunque el de Latina también presentaba buen aspecto. Sin embargo, por el momento no se ha realizado la cesión de uso, que depende de la Comunidad de Madrid. Ninguna de las tres instituciones ha podido o querido explicar a Público el estado de este trámite de cesión, aunque el Consistorio afirma que “es fundamental por seguridad jurídica”.

colegio público Manuel Bartolomé Cossío, en el distrito de Latina.

Migraciones asegura que el acondicionamiento de los locales “llevaría varios meses” y que requiere instalaciones “que puedan empezar a utilizarse lo antes posible”. Pese a lo dilatado en el tiempo de estas obras, el reloj sigue corriendo sin que empiecen a acondicionarse estos dos edificios, mientras las puertas del Samur Social siguen llenas cada día en un flujo que no parece que vaya a descender, según las ONG y el Defensor del Pueblo, que llevan años advirtiendo de que el colapso del sistema de acogida.

Un reunión urgente, una semana después

Desde el Área de Familias, Igualdad y Bienestar Social del Ayuntamiento esperan aclarar esta “confusa” situación sobre las ubicaciones en la “reunión urgente” a la que convocaron al Ministerio hace ocho días. Se celebrará este viernes a las 11.00 horas, y acudirán dos técnicos de la Secretaría de Estado de Migraciones, además de representantes de la dirección general de Servicios Sociales de la Comunidad de Madrid, de ACNUR, UNICEF y Save The Children.

Por su parte, desde la Red Solidaria de Acogida y la Red de Solidaridad Popular, organizaciones que acompañan día a día a las personas refugiadas a las puertas del Samur, insisten en que la situación es urgente. Critican que tanto Gobierno central como Ayuntamiento se haya pasado la pelota de la responsabilidad en lugar de “trabar y de sentarse a dialogar”, para buscar una solución. “Tanto la ciudad como la comunidad de Madrid tienen muchos espacios vacíos y en desuso que se pueden abrir para que la gente no duerma en la calle, y no espacios totalmente ruinosos”, explica una voluntaria. Ellos abogan por la apertura de polideportivos para paliar la urgencia y recuerdan que el Palacio de Valdes, en Tres Cantos, también sería una opción adecuada. “También podría servir el local del centro social La Ingobernable, desalojada este mes por el Ayuntamiento y actualmente vacía”, proponen.

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