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Terapia para doblegar la angustia y la soledad de las personas ciegas durante el confinamiento

Equipos de psicólogos, trabajadores sociales y voluntarios de la ONCE organización atienden en toda España casos de personas mayores invidentes o que han perdido la visión hace poco para que sepan gestionar sus miedos a la covid-19.

Videoconferencia con usuarios del programa de telepsicología. Foto ONCE
Un psicólogo de la ONCE, durante una videoconferencia con usuarios del programa de telepsicología. Foto ONCE

Las situaciones de estrés, frustración y miedo que está generando la crisis del coronavirus afectan al conjunto de la sociedad, pero hay colectivos particularmente vulnerables, como es el caso de las personas mayores ciegas que viven solas, que necesitan una atención específica que les ayude a superar emocionalmente el agobio y la angustia causados por el confinamiento.

Los efectos de la pandemia han provocado en muchas de estas personas la pérdida del contacto directo con sus familiares y la alteración de sus rutinas diarias, y se ha interiorizado en ellos una mayor sensación de aislamiento social y miedo a la enfermedad, que les ha desbordado emocionalmente.

Para paliar la situación, la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE), que cubre habitualmente las necesidades derivadas de la discapacidad visual para una plena autonomía en la vida diaria, ha intensificado la labor de sus servicios sociales con el fin de prestar una atención pormenorizada tanto a las personas mayores que viven en soledad como a las que han perdido la visión recientemente.

Un equipo de 40 psicólogos, ayudados por trabajadores sociales, voluntarios y tiflotécnicos, utiliza las llamadas telefónicas, las videoconferencias y otros recursos telemáticos para ayudar en cualquier punto de España a los afiliados que presenten sintomatologías derivadas del confinamiento: soledad, estrés, ansiedad, depresión, trastornos del sueño y afrontamiento de duelos.

Rafael Pallero, que lleva más de 30 años trabajando en la ONCE y es doctor en Psicología, desarrolla esta actividad en Tarragona. Su labor es contactar con aquellas personas que puedan sentirse mal y ofrecerles una serie de recursos para controlar los pensamientos negativos, restablecer las rutinas diarias y reducir las situaciones de ansiedad.

Todos los días, Pallero hace seis u ocho llamadas telefónicas, de entre media hora y cincuenta minutos de duración, en las que escucha atentamente los problemas de soledad, inquietud, agobio o ansiedad que le hacen llegar y trata de ofrecer alternativas.

Recuperar el control

"Se trata de que la persona recupere una serie de sensaciones de control. Muchos de ellos descubren que, a pesar de que no pueden controlar lo que ocurre de puertas afuera de casa, sí tienen capacidad de decisión sobre su comportamiento. Trabajamos con ellos en el terreno de las emociones y les ofrecemos una serie de consejos sobre la respiración, el ejercicio físico, el control de la ansiedad y los hábitos para mejorar el sueño", explica.

El psicólogo indica que el objetivo es ayudarles a entender que las emociones y los temores que ellos están sintiendo son los de todo el mundo.  "Yo les digo que en mi trabajo, a media tarde, me siento también cansado, agobiado y con ganas de salir a la calle a correr. De esta forma entienden mejor la normalización de las sensaciones que ellos están experimentando", dice.

Pallero atiende también casos de personas que han perdido a familiares por la enfermedad y no han afrontado de forma adecuada el duelo y otros de personas que tienen ingresados a parientes en la UCI, que están pendientes de una llamada y que cuando suena el teléfono en casa se sienten aterrorizados ante la posibilidad de que lleguen malas noticias.

Plataforma para el programa de telepsicología de la ONCE.
Plataforma para el programa de telepsicología de la ONCE.

En esta labor de ajuste emocional a la discapacidad visual, en el nuevo marco originado por la pandemia de la covid-19, los expertos se están encontrando también muchos casos de jóvenes que, aun teniendo cubiertas sus necesidades básicas, interpretan lo que está ocurriendo desde la tristeza y hasta el catastrofismo, y sienten mucho miedo al pensar qué les va a pasar cuando vuelvan a salir a la calle.

"Con todo", aclara Pallero, "descubrimos con mucha satisfacción que a muchas personas con las que contactamos casi les cambia la vida con cuatro o cinco recomendaciones que les ofrecemos. Ellos se sienten mucho mejor después de hablar con nosotros".

Desbordados emocionalmente

María Ángeles Fernández es otra de las psicólogas de los Servicios Sociales de la ONCE que trabaja en las provincias de Huelva y Sevilla. Su trabajo es conocer la situación de muchos ancianos ciegos que, ante los efectos devastadores de la pandemia, se sienten desbordados emocionalmente al saber que ellos constituyen un grupo de riesgo.

"Tienen problemas de intendencia doméstica porque están solos. Sienten muchos miedos y tienen problemas de equilibrio emocional. Además, suelen presentar enfermedades por razones de la edad y eso también les produce miedo y desesperanza. Nuestro objetivo es intentar cubrir todas sus necesidades",  añade.

María Ángeles y su equipo atienden a enfermos de la covid-19 tanto en sus domicilios como en las residencias de mayores. Reconoce que es un trabajo intenso, exigente, pero tiene su compensación en las muestras de reconocimiento y cariño que reciben a menudo.

La psicóloga recuerda el caso reciente de una persona de 85 años, ciega y con problemas de audición, que salió de la UCI después de superar la enfermedad. "Durante su estancia en el centro sanitario no pudo ni ver ni oír a nadie", subraya, "y nosotros trabajamos con sus miedos y ansiedades para que, una vez que volviera a la residencia, no se derrumbara emocionalmente".

Esa persona le confesó a María Ángeles que desde que tuvo la infección lo mejor que le pasó fue el contacto que tuvo con los Servicios Sociales de la ONCE, y en particular con ella, porque nunca se sintió sola. "Que te diga eso una persona que ha estado a punto de morir, que ha estado intubada y ha pasado mucho tiempo inconsciente, es muy emocionante y gratificante", concluye la psicóloga.

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