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Los valencianos ensayan nuevas formas de protesta ante los constantes retrasos de los Cercanías

La ministra de Transporte, Raquel Sánchez, anuncia la contratación de personal de información, la reducción de tarifas y la recuperación del 100% del servicio para junio, unas medidas que los usuarios consideran "cosméticas"

El president de la Generalitat, Ximo Puig (2º i), y la ministra de Transportes, Raquel Sánchez (2ª d), durante la reunión mantenida para abordar medidas que recuperen y mejoren la calidad del servicio de Cercanías en la Comunitat Valenciana. EFE/Ana Escob
El president de la Generalitat, Ximo Puig (2º i), y la ministra de Transportes, Raquel Sánchez (2ª d), durante la reunión mantenida para abordar medidas que recuperen y mejoren la calidad del servicio de Cercanías en la Comunitat Valenciana. Ana Escobar / EFE

El colapso del servicio de Cercanías en el País Valencià parece que ya no es sostenible. Si bien la degradación del servicio hace años que es progresiva, en los últimos años, la situación todavía ha ido a peor, con una epidemia de cancelaciones de trenes que se ha cifrado en 7.593 durante el 2021. Para paliar esta sangría de cancelaciones, el 9 de enero Renfe anunciaba el adelanto del horario vacacional, con la reducción de un 10% del servicio durante un mes, una medida que después se ha convertido en permanente. A pesar de esto, las cancelaciones no han parado y continúan siendo todavía de entre veinte y treinta trenes diarios. Una situación de degradación a la que hay que sumar la eliminación definitiva de la línea entre Utiel y Cuenca, que aísla todavía más las despobladas comarcas interiores valencianas.

Los usuarios utilizan el pañuelo como signo de protestas por el servicio de Cercanías

"Si tuviera coche no iría en tren" –explica Mònica, una usuaria habitual de la línea entre Sagunt y València- porque esto es insoportable. "Los trenes desaparecen. Es literal. Y muy a menudo se informa de la cancelación cuando el tren ya tendría que haber salido". Mònica explica muchos de los inconvenientes ocurridos por culpa del pésimo servicio de Cercanías, como haber perdido exámenes en la universidad o, en otra ocasión, una entrevista de trabajo. "Ahora, cuando es una cosa muy importante ya me organizo diferente, busco un BlaBlaCar o alguna alternativa similar", explica. En caso de tener que coger el tren, confiesa que siempre intentado llevar un pañuelo a la bolsa.

Y es que el pañuelo se ha convertido en el símbolo del enojo de los usuarios del ferrocarril. Cuando en las estaciones se anuncian cancelaciones o atrasos, los pasajeros los hacen volar como forma de protesta. "Antes promovimos los silbatos, pero con la Covid hemos optado pedir a la gente que haga volar pañuelos", explica Rafa Villalba, también usuario y activista de la plataforma Indignats amb Renfe. Desde esta plataforma se han convocado ya varias concentraciones y, aunque reconocen que es difícil seguir el impacto de la medida, aseguran que desde inicios de año son cada vez más habituales las pañoladas, sobre todo en las estaciones con muchos estudiantes. Otros optan por golpear con las llaves o cucharas las columnas o los bancos de las estaciones, una acción que ya ha comportado más de una multa. La otra forma de protesta que ha cogido mucha fuerza es el retuit a los anuncios de cancelaciones con mención a políticos. De hecho, Ximo Puig se refirió a estas menciones en la rueda de prensa donde anunciaba el plan de choque para recuperar un servicio digno.

Ante el malestar de los usuarios, Raquel Sánchez se reunió con Ximo Puig este miércoles para buscar soluciones

Indignados con Renfe hace años que promueve movilizaciones de protesta contra el mal sido del servicio de Cercanías. "Movilizar los pasajeros no es fácil, porque la gente quiere agarrar el tren y marchar, no va a protestar, pero la situación ha llegado a un límite que cada vez tenemos más respuesta", explica Villalba.

Ante el malestar generalizado, el miércoles 12 de enero, visitaba València la ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Raquel Sánchez, para reunirse con el presidente Ximo Puig. A la salida de la reunión anunciaron la puesta en marcha de un plan de choque que tiene que permitir la recuperación progresiva de las frecuencias prepandemia antes del mes de junio, gracias a un incremento de las inversiones. Mientras tanto, el ministerio ha contratado nuevos informadores para las estaciones y ha anunciado una rebaja del 35% de los principales abonos y servicios de autobuses alternativos para cuando fallen los trenes. Ante las preguntas de los periodistas sobre la contratación de más maquinistas, la ministra respondió de forma más evasiva.

"El 85% de las cancelaciones se deben a la falta de maquinistas y otro personal operativo, y el 15% restante a falta de material –explica Juan Ramón Ferrandis, ferroviario y portavoz de la Plataforma en Defensa del Ferrocarril de la CGT- y por eso consideramos cosmético este plan de choque. Lo que el usuario necesita no es que le informen de la cancelación o que le devuelvan el billete, sino saber que llegará a su destino a la hora convenida". Villalba añade también otra duda: "¿Los encargados de gestionar el plan de choque serán los mismos que han provocado este desastre? ¿No se tendrían que pedir responsabilidades?".

"Lo que necesitamos los valencianos es que no haya cancelaciones en los trenes de cercanías", afirma Joan Baldovi 

Precisamente, uno de los grandes ausentes a la reunión entre la ministra Sánchez y el presidente Puig fue Juan Carlos Fulgencio, coordinador de Cercanías en el País Valencià. Fulgencio, anterior Delegado del Gobierno español fue nombrado por el entonces ministro de Fomento, José Luis Ábalos, para un cargo de nueva creación. Desde entonces el servicio de Cercanías no ha dejado de empeorar y nadie sabe decir exactamente cuál es la tarea exacta de Fulgencio. Hasta el punto que ni siquiera lo invitaron a la reunión por habla de su área.

Mientras tanto, Compromís continúa presionando al Gobierno central en este tema. El diputado en el Congreso, Joan Baldoví, respondió de forma automática a las declaraciones de Raquel Sánchez, denunciando que "lo que necesitamos los valencianos es que no haya cancelaciones en los trenes de cercanías, no que se informe mejor de ellas". La coalición valencianista ha tomado la situación de Cercanías como una de sus principales banderas en los últimos meses. El senador Carles Mulet ha presentado decenas de preguntas parlamentarias y, por Fin de año, las primeras espadas de la formación protagonizaban un video denunciando las cancelaciones de trenes.

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