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La Iglesia cubana no cree que los Castro tengan "tendencia a la dinastía" 

Jaime Ortega, Cardenal Arzobisto Emérito de la Habana rechaza la idea de que Alejandro Castro, único hijo varón de Raúl Castro, sea su sucesor en el poder.

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Cardenal Arzobispo Emérito de la Habana en el desayuno de Nueva Economía Fórum. NEF

¿Por cuánto tiempo seguirán los Castro al mando de cuba? Según Jaime Ortega, Cardenal Arzobisto Emérito de la Habana, no hay evidencias de que "ningún Castro vaya a suceder el poder". En un desayuno informativo de Nueva Economía Fórum celebrado este miércoles, que ha tenido lugar en el Casino de Madrid y en el que ha intervenido el exministro de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos, el cardenal habló sobre su libro en el que trata la negociación diplomática Encuentro, diálogo y acuerdo.

En Cuba "no hay tendencia a la dinastía" es la respuesta que dio el Cardenal Arzobisto Emérito de la Habana al ser preguntado por los rumores de que el único hijo varón de Raúl Castro, Alejandro Castro, fuese a ocupar su puesto en un futuro. 

"Cuba es un archipiélago que mira hacia todos los lados"

"Cuba es un archipiélago que mira hacia todos los lados porque su vocación natural es ser un punto de encuentro", explicó el religioso. Precisamente en cuanto a las relaciones internacionales, en particular, con Estados Unidos, Jaime Ortega afirma que "todo lo que se pudo acordar" antes de la llegada de Trump a la Casa Blanca "sigue en vigor".

A la pregunta sobre el papel de la Iglesia cubana en el cumplimiento de los Derechos humanos de sus ciudadanos, el cardenal prefirió no contestar. No obstante, incitó a "llamar a la conciliación al pueblo venezolano" para frenar "la violencia social" que, según él, puede ser "germen de una guerra civil".

Al hilo de las tensiones políticas en Venezuela, Jaime Ortega recordó el proceso de paz en Colombia, "un bien para toda América Latina". Y aunque "el perdón es imprescindible para la paz", en concreto en el caso de las FARC, "a veces se confunde perdón con olvido y la historia no se puede borrar". 

Moratinos, encargado de presentar al invitado, describió al prelado como un "hombre de paz y diálogo" y recordó su papel en las discusiones para conseguir la puesta en libertad de más de un centenar de presos en 2010 que fueron devueltos a España. Dicha liberación fue, según las palabras del propio cardenal, un signo positivo en las relaciones de su país con Europa y Estados Unidos.