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Pekín tilda de "burda intromisión" la presión extranjera en el juicio al disidente Liu Xiaobo

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El gobierno chino calificó hoy como una "burda intromisión" en los asuntos internos del país los comunicados y las peticiones de diplomáticos extranjeros en Pekín de asistir al juicio contra el disidente Liu Xiaobo como observadores.

"Algunos funcionarios de algunas embajadas en China hicieron unas declaraciones que son una burda intromisión en un proceso judicial interno y una violación de la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas", señaló hoy la portavoz de turno de la cancillería china, Jiang Yu.

El intelectual Liu Xiaobo, veterano e ideólogo de las protestas estudiantiles en la plaza de Tiananmen en 1989, fue juzgado ayer, miércoles, por pedir el año pasado derechos como el sufragio universal o el fin del sistema de partido único en China en un manifiesto político que hasta hoy ha reunido 10.000 firmas.

Liu lleva detenido un año por su apoyo al documento.

Diplomáticos de EEUU, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, el Reino Unido o Suecia se personaron ayer a la puerta de la corte en la que se juzgó a Liu a pesar de que se les negó el acceso a la audiencia como observadores independientes.

Un funcionario de la embajada de EEUU, Gregory May, ofreció declaraciones a los medios en la puerta del juzgado, reiterando la postura de su gobierno, que pide a Pekín la liberación incondicional de Liu y el respeto a la libertad de expresión.

"Expresamos nuestro rotundo descontento por esta acción. Instamos a los países respectivos a que respeten la soberanía de China y dejen de interferir en los asuntos internos de China", agregó hoy la portavoz Jiang al respecto.

En cuanto a la petición de los diplomáticos de asistir al juicio de Liu, "creo que el juzgado ha manejado el caso de acuerdo con sus provisiones y ha dado explicaciones", señaló.

El Tribunal Popular Intermedio Número 1 de Pekín juzgó ayer a Liu por "subversión contra el poder del Estado", en lo que la portavoz calificó como un "juicio abierto", aunque no se permitió el acceso de estos diplomáticos, ni de otros disidentes que se acercaron hasta el juzgado para prestar su apoyo a Liu.

El juicio quedó visto para sentencia, que se espera mañana, y por la que el intelectual, que el lunes cumplirá 54 años, afrontará su tercer encarcelamiento por su activismo, que esta vez puede suponer una pena de entre 5 y 15 años de cárcel.