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Una auditoría revela desajustes por 854 millones en las cuentas del Popular

El banco dice que la revisión no obliga a reformular las cuentas de 2016, aunque revisará retroactivamente los resultados del primer semestre

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Oficina de Banco Popular. REUTERS

El Banco Popular incluirá en las cuentas del primer semestre una serie de ajustes en los estados financieros como resultado de una revisión que ha detectado insuficiencias en algunas provisiones, aunque considera que las correcciones no tendrán impactos significativos en sus resultados.

El banco, que acaba de sustituir a su presidente mientras trata de sanear el impacto del ladrillo en su balance, dijo que los cambios se derivan del análisis de la cartera de crédito y "determinadas cuestiones" relacionadas con una ampliación de capital en mayo de 2016. "El grueso del efecto relacionado con los créditos dudosos y las posibles insuficiencias (...) proviene de ejercicios anteriores a 2015 y tendría, por ello, escaso impacto en los resultados del ejercicio 2016, aunque sí afectaría al patrimonio neto", dijo el banco, que no estima necesaria la reformulación de las cuentas de 2016.

"Teniendo en cuenta la información disponible, ni el efecto en resultados, ni el efecto en patrimonio neto de las circunstancias anteriores (...) afectan de manera muy significativa a los estados financieros del banco", dijo la entidad, que incluirá las correcciones de manera retroactiva en los estados financieros del primer semestre.

Emilio Saracho durante la junta extraordinaria de accionistas del Banco Popula. EFE/Mariscal

El análisis de la auditoría interna ha detectado, entre otros problemas, insuficiencias en provisiones por 283 millones de euros, la posible obligación de dar de baja algunas garantías en créditos dudosos, así como la necesidad de posible ajustes en partidas relacionadas con créditos a clientes para comprar acciones en la ampliación de mayo de 2016. El importe afectado en las operaciones objeto de análisis sumaría 854 millones.

Banco Popular, que acaba de estrenar a Emilio Saracho como nuevo presidente con la prioridad de sanear la entidad del lastre del ladrillo, registró en 2016 una pérdida récord de 3.485 millones de euros, mientras los créditos inmobiliarios merman su posición de capital y arrojan dudas sobre sus objetivos financieros.

El banco, considerado el eslabón débil de la banca española por su alta exposición al negocio inmobiliario, ha visto caer su cotización el 53% en el último año, convirtiéndose en el segundo peor valor bancario del índice sectorial europeo.

Bajo el mandato de su anterior presidente, Ángel Ron, el banco planeaba deshacerse de activos inmobiliarios por 6.000 millones de euros en una sociedad separada para tratar de reducir su cartera inmobiliaria en 15.000 millones de euros para 2018 e incluso pagar dividendo con cargo a 2017. 

Cae un 10% en bolsa

Las acciones de Popular han cerrado la primera sesión de la semana con un retroceso superior al 10%, su mayor caída en bolsa desde junio del pasado año. En concreto, la entidad ha experimentado un descenso del 10,44%, que ha situado el precio del valor en los 0,815 euros, un nivel en el que no se encontraba desde finales de febrero, cuando la acción llegó a estar por debajo de los 0,8 euros.

La entidad no experimentaba una caída tan fuerte en Bolsa desde el 24 de junio del pasado año, cuando retrocedió un 15,29% en la jornada lastrada por el impacto del voto favorable de los ciudadanos de Reino Unido en el referéndum sobre la salida de la Unión Europea.