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Leonor de Borbón, el enésimo cartucho de la monarquía para lavar su imagen

Los expertos sostienen que la princesa es la "gran apuesta" de la institución, pero Zarzuela tendrá que sortear más de una piedra en el camino: "La extrema derecha será la que cuestione su reinado en el futuro".

La princesa Leonor y la reina Letizia durante la recepción a las autoridades en la Pascua Militar.
La princesa Leonor y la reina Letizia durante la recepción a las autoridades en la Pascua Militar. Alejandro Martínez Vélez / Europa Press

Juan Carlos I embarró a más no poder la imagen de la monarquía, con una larga lista de escándalos en el currículum, como las comisiones por la venta de armas, el gusto por cazar elefantes y el origen incierto de su fortuna. "Su majestad el rey acaba de comunicarme su voluntad de renunciar al trono y abrir el proceso sucesorio", anunció Mariano Rajoy el 2 de junio de 2014. Felipe VI empuñó el cetro y puso en marcha la maquinaria para mejorar una reputación que su padre había dejado por los suelos. La falta de encuestas oficiales no nos permite saber hasta qué punto lo ha conseguido y tampoco sabemos qué opinión merece la que será su sucesora en la jefatura del Estado: Leonor de Borbón.

"La extrema derecha será la que cuestione a Leonor en el futuro"

"La estrategia pasa por no molestar mucho y dar una imagen que sea digerible. Zarzuela ha sabido aprovechar el boom del feminismo para justificar una cosa tan retrógrada como es la monarquía. El papel que juegan Letizia o Leonor se puede entender como una pequeña victoria para el movimiento [feminista] y habla muy bien de la sociedad española, que es la que consigue forzar estos cambios", defiende Paola Lo Cascio, profesora de Historia Contemporánea en la Universitat de Barcelona. Este año se cumple una década de la llegada al trono de Felipe VI. La institución lleva diez años moviendo hilos para asegurar su continuidad y enterrar todas las desfachateces que salieron a la luz tras la renuncia del emérito.

La semana pasada se conocía el nombramiento de la abogada del Estado María Dolores Ocaña Madrid como nueva jefa de la Secretaría de la reina Letizia. Ocaña es la primera mujer de la historia que ocupa este cargo. El movimiento no es casual. "Todo forma parte del proceso de renovación en el que está inmiscuida la Corona. Lo que buscan es acercar la monarquía a los sectores más jóvenes de la población, porque las personas de más de 50 años son mayoritariamente monárquicas. La gran apuesta de la institución es la princesa Leonor", precisa Roberto Blanco Valdés, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidade de Santiago de Compostela.

"La monarquía española tiene que adaptarse a las necesidades del Estado al que representa. La clave está en preparar a la futura reina de España [Leonor] para la España del futuro", apunta Marina Perruca, profesora de Historia Moderna en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. La primogénita de los monarcas puede tardar años e incluso décadas en llegar al trono, pero Zarzuela trabaja con antelación para evitar polémicas y allanar el terreno. Los esfuerzos se centran en hacer atractiva la imagen de la heredera y presentarla ante los más jóvenes como una mujer alineada con las tendencias del momento. 

"El papel que juegan Letizia o Leonor se puede ver como una victoria para el feminismo"

Los escándalos sexuales y económicos del emérito minaron el prestigio de la institución y Leonor no puede permitirse el lujo de seguir los pasos de su abuelo. La ausencia de Juan Carlos I en las Cortes Generales cuando la futura reina juró la Constitución deja claro que el objetivo es distanciarse lo máximo posible de su legado. "Ese culto al juancarlismo todavía me sorprende. No puedo entender como hay personas que defienden con uñas y dientes una gestión que ha sido objetivamente desastrosa", añade Alina Danet, profesora de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad de Granada.

¿Y si la derecha no quiere una reina?

Las últimas apariciones públicas de la reina Letizia, hablando de enfermedades raras, crisis climática e incluso feminismo, dicen mucho del viraje que ha pegado su agenda. "Tenemos estudios clásicos que han analizado el cambio de las monarquías a finales del siglo XIX, cuando se aburguesaron para mostrar una cierta modernización, empatizar con el cambio social y mantener su legitimidad. Muchas veces los cambios tenían que ver con el papel protagonista de las mujeres. Lo que sucede ahora es lo mismo, solo que intentan pasar de la burguesía al somos pueblo", precisa Almudena Cabezas, profesora de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid. 

"La gran apuesta de la monarquía es la princesa Leonor"

Las fuentes consultadas por Público consideran que la "transgresión" y los esfuerzos de la reina para crear un espacio propio le vienen al dedillo a Zarzuela para salir del pozo tras dos décadas de crisis reputacional. "Letizia ha empezado a ocupar un primerísimo plano, desde donde hace guiños a la opinión pública y marca su propia agenda. La extrema derecha es la que está absolutamente en contra de esto y será la que cuestione a Leonor en el futuro. Es paradójico porque nos vemos las mujeres republicanas defendiendo a una reina de la violencia contra las mujeres, los discursos de odio y la misoginia", prosigue la docente, especialista en género y poder.

La profesora Alina Danet coincide con su compañera y habla de los riesgos de una sociedad cada vez más polarizada. "La futura reina es una mujer y me temo que la derecha radical puede utilizar esto de manera instrumental. Vox dice que la ideología de género es un invento y no sabemos si lo llegarán a utilizar en contra de Leonor. Me preocupa enormemente cómo van a reaccionar las manosferas cuando tengamos a una mujer en el trono. Esto es un problema a largo plazo, pero cuidado porque no sabemos por donde van a salir", vaticina.

Los cambios, de puertas para fuera

Las expertas y expertos que han colaborado en este artículo sostienen que Zarzuela todavía tiene mucho que avanzar en términos de modernización. "La Casa Real intenta dar una imagen actual y cercana, pero muchas cosas siguen igual que hace medio siglo. La solución pasa por actualizar su estatuto jurídico y promover una ley orgánica que regule la institución y determine las responsabilidades que tienen sus miembros", describe Gema Rosado Iglesias, profesora de Derecho Constitucional en la Universidad Carlos III de Madrid.

La estrategia de las dos principales fuerzas políticas –PP y PSOE– parece anclada y se basa en hacer malabares para no tocar una herida que lleva décadas abierta. La Corona, mientras tanto, ha tenido margen para identificar por donde van los tiros y exprimir al máximo el potencial de Letizia, Leonor y Sofía –todavía menor–. El mensaje que nos quieren hacer llegar es el de que son una institución renovada y cercana al resto de la gente, al vulgo. La pregunta, entre tantas pretensiones y alardes de frescura, parece evidente: ¿No es el fin de la monarquía lo más moderno que puede haber en pleno siglo XXI?

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