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Las mujeres en el arte: una historia de silencio, olvido y brecha de género aún por superar

Sofonisba Anguissola, Hilma af Klint, la baronesa Elsa... Son muchos los ejemplos de artistas invisibilizadas a lo largo de la historia. Pero para ponerles foco está en España la Asociación de Mujeres feministas del Arte 'Blanco, Negro y Magenta'.

Muestra de una exposición a cargo de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
Exposición 'Una de cada tres. Violencia de género y discapacidad' en la casa de la cultura de Mieres (Asturias).- ASOCIACIÓN 'BLANCO, NEGRO Y MAGENTA'

Párate un momento y piensa: ¿cuántos cuadros pintados por mujeres has podido admirar durante tus últimas visitas a un museo o una galería? Seguramente te cueste recordarlo y, si lo recordaras, quizá la respuesta fuera uno o ninguno. Artistas haberlas, haylas, como dirían los gallegos, pero después de siglos de invisibilización la paridad continúa siendo un objetivo a cumplir.

Y este es uno de los objetivos de la Asociación de mujeres del arte Blanco, Negro y Magenta, dar visibilidad a estas artistas de antes y de ahora.

Cifras sobre desigualdad

Las cifras hablan por sí solas el Estudio sobre desigualdad de género en el sistema del arte en España, de la historiadora del arte Marta Pérez Ibáñez, refleja que las mujeres sólo ocupan el 27% de los catálogos de las galerías y el precio de sus obras es menor. Visto lo visto, ser mujer y dedicarse al arte es casi misión imposible. Lo saben bien Concha Mayordomo y Dora Román, fundadora y actual presidenta respectivamente de 'Blanco, Negro y Magenta' una asociación de mujeres artistas que trabaja desde las artes visuales sobre el concepto de género a través de exposiciones, tertulias y su propia revista.

Público ha hablado con ellas para analizar la situación actual de la mujer en este ámbito y para hacer un repaso a modo de homenaje a las mujeres olvidadas del arte. Esta asociación fundada en 2017, nace con tres pilares fundamentales: la reivindicación de las mujeres artistas, las injusticias que se producen por el mero hecho de ser mujer y la violencia machista. "La ocultación de la mujer como artista, el no reconocer su trabajo, es una forma más de violencia, de agresión", dice Dora.

Concha Mayordomo: "Los hombres nunca han apoyado a las mujeres del arte"

La historia es amplia en ejemplos de grandes artistas que han sido ninguneadas y condenadas al olvido, pese a su gran aportación. Ni siquiera han contado con el apoyo de sus compañeros de profesión, que han colaborado en este ostracismo. "Los hombres nunca han apoyado a las mujeres del arte, aunque quizá ahora haya una mayor sensibilidad", reflexiona Concha. Resalta casos flagrantes como el de la pintora Maruja Mallo, una de las principales artistas de la Generación del 27 española, defensora a ultranza de los derechos de la mujer y figura indispensable en el surrealismo. "Durante su trayectoria en Madrid, ella asistía a la residencia de estudiantes con sus compañeros como Dalí, que era su amigo, y ninguno de ellos se ocupó de ponerla en valor. Cuando volvió de su exilio, estuvo absolutamente sola y nadie había hecho nada por recuperarla pese a que había sido una mujer super importante en su momento", asegura.

Muestra de una exposición a cargo de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
Exposición 'Se me olvidó que te olvidé. Diálogos desde el alzhéimer' en la Sala La Muralla de la Universitat de València.- ASOCIACIÓN 'BLANCO, NERO Y MAGENTA'

Robar a las mujeres la autoría des sus obras

Pero puede haber algo que es casi peor que el olvido, que es el hecho de ser silenciada. Dora Román nos lo explica así: "Aún más grave es cuando se les quita a las mujeres la autoría de sus obras. Hay casos evidentes, que están prácticamente demostrados, pero siempre hay personas que escarban en la historia para ponerlo en duda. Podríamos citar, por ejemplo, La lechera de Burdeos, que es el cuadro de Goya con el que se supone que se avanza al impresionismo en España. Hay serias dudas de que lo pintara en realidad su ahijada, Rosario Weiss Zorrilla". No es el único, Fuente, considerada por muchos la obra de arte más influyente del siglo XX y atribuida a Marcel Duchamp "está demostrado por carta que fue la baronesa Elsa von Freytag-Loringhoven quien se la envió a Duchamp. Donde empieza el arte conceptual, allí hay una mujer olvidada", precisa Román.

Por citar dos casos más, nos hablan de la autoría de La dama del armiño, atribuida al Greco, aunque muchas investigaciones tienen claro que en realidad surgió de los pinceles de la pintora italiana del Renacimiento Sofonisba Anguissola. La historia le ha quitado también el mérito del nacimiento del arte abstracto a Hilma af Klint. "En todos los libros y todo el mundo le ha adjudicado esto a Kandinsky, pero esta mujer unos años antes ya lo había hecho. Es algo que está constatado y datado, pero todos los libros de historia siguen recogiendo a Kandinsky como creador del arte abstracto. Fíjate la cantidad de generaciones que han aprendido eso, lo han transmitido y lo siguen creyendo, que es lo peor".

Tertulia de la asociación Blanco, negro y magenta con Semíramis González, historiadora del arte, gestora cultural, comisaria de arte contemporáneo y directora de las Ferias JustMad y JustLX.
Tertulia de la asociación Blanco, negro y magenta con Semíramis González, historiadora del arte, gestora cultural, comisaria de arte contemporáneo y directora de las Ferias JustMad y JustLX.
Dora Román: "La ocultación de la mujer como artista es una forma más de violencia"

Ahí reside gran parte del problema, que la invisibilidad está documentada y que en la actualidad la brecha de género en el arte continúa, pese a que desde las instituciones se establece una paridad que permita a las mujeres ocupar el puesto que les corresponde en el universo artístico. "Sería tan fácil como asumir que el problema existe y luego hacer cumplir la ley de igualdad que dice que las instituciones deben atender a esa igualdad y eso incluye exposiciones, publicaciones y todo lo que haga falta", manifiesta Concha Mayordomo. Sin embargo, en la práctica las artistas siguen siendo relegadas en eventos menores para cumplir esa cuota legal de paridad y no se las dota de las mismas oportunidades que a los hombres. ¿La solución está entonces en hacer una distinción entre arte masculino y femenino? "A mí el término arte femenino me parece una aberración porque eso significa tirarlas a un lado de lo que son los grandes creadores", aseguran ambas. No dudan en afirmar que no se sienten apoyadas por el lobby masculino: "Por un lado entendemos que el pastel es muy pequeño y que somos muchas bocas; nos ven como unas intrusas que venimos a reclamar una parte".

La mujer sigue siendo reivindicada como musa, pero no como artista. "Como parte pasiva les venimos genial, como parte activa ya somos más incómodas. Estamos condenadas a luchar por nuestro espacio y merece la pena. Somos optimistas porque la nueva generación viene pisando fuerte, las mujeres hoy son más fuertes y están más preparadas", terminan diciendo estas dos artistas que se dedican a dar voz a las artistas...