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Redes Vivas, la red social que luchará contra el aislamiento de los creadores 

Con la idea de fomentar los cuidados entre artistas y de "situar la vida en el centro", nace un proyecto que prevé servir de encuentro y cooperación entre artistas en busca de unas condiciones dignas de trabajo a través de una plataforma virtual.

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Carmen Tomé y María Gimeno, durante el rodaje del vídeo de presentación de Redes Vivas.

“Pretendíamos que este proyecto fuera propositivo, que tuviera que ver con preguntas que le hacemos a la vida, más que con las migajas de un sistema putrefacto”. Con estas palabras perfila la artista Carmen Tomé el germen de Redes Vivas, una plataforma de cooperación dirigida a todas las personas que se dedican a la cultura y quieren hacerlo "desde el cuidado, el compromiso, la responsabilidad y la libertad".

El proyecto, cuya financiación está en ciernes y se puede apoyar a través de un crowdfunding, busca acabar con ese aislamiento que afecta al mundo de la creación. En palabras de Tomé, “una cultura sana pasa por darnos cuenta de la invisibilidad en la que nos encontramos y para ello es imprescindible situarnos en el mapa, convencernos unas a otras de que estamos atomizadas y de que tenemos que conectar lo que hacemos”.

Carmen Tomé: "Necesitamos un espacio virtual libre de censuras patriarcales"

Para ello Redes Vivas plantea un mapa interactivo en el que ubicar geográfica y profesionalmente a los artistas, así como un directorio de profesionales que recoge los diferentes trabajos, proyectos y noticias de cada uno de los participantes. “Necesitamos un espacio virtual libre de censuras patriarcales, un espacio ajeno a ese poder cuya lógica no permite comunicar lo que estamos haciendo sin que se nos denigre y nos permita crear atendiendo a otros aspectos como los cuidados o el ecofeminismo”, remata Tomé.

Integran este proyecto –junto a Tomé– una veintena de personas vinculadas al mundo de la comunicación y la creación, tales como las artistas visuales Gloria Oyarzabal y José María Lázaro; la gestora cultural Irene Calvo, la comunicadora cultural Audrey García; las artistas y pedagogas escénicas Patricia Gracia y Jorge Ezquerra, la educadora Aída Lazuén o el estudio de diseño Noez.

Hace apenas unos meses, Tomé presentaba Queridas vivas, performance en la que la artista “homenajeaba a todas las personas no normativas, esto es, personas transexuales o de género fluido, que no se identifican completamente con la idea de hombre y mujer". Ese interés por visibilizar relatos silenciados vertebra también Redes Vivas, proyecto con el que Tomé va más allá de lo simbólico y trata de ofrecer una herramienta que rompa con el aislamiento de los creadores.

"Saber a quién tenemos cerca creando es como un rayo de luz para mucha gente"

Para ello, además de los mapas interactivos entre usuarias, Redes Vivas plantea también la figura de las “facilitadoras”, o lo que es lo mismo, mediadoras que permitirán hacer más fluida la comunicación en la red social, fomentando la comunicación entre los diferentes actores con el objetivo de ayudar a dinamizar la plataforma y a redistribuir los recursos que los diferentes creadores puedan necesitar.

Si a la introspección propia de la labor creativa le sumamos los desmanes de un mercado del arte que fomenta la competencia, el resultado es un puñado “hormiguitas exhaustas” que andan creando “con la lengua fuera y sin apenas lazos”. Un planteamiento que pone el foco en esa cadena de cuidados sin la cual sería imposible la vida. Yendo al grano; crear desde lo emocional y lo colectivo para crear sano: “Saber a quién tenemos cerca creando es como un rayo de luz tremendo para mucha gente que vive a cientos de kilómetros de las grandes urbes, pienso en esas mujeres que viven en entornos rurales y que están súper solas”.