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La sombra del pasado "Los crímenes nazis son tan enormes que nunca se podrá recompensar a las víctimas"

El cineasta Florian Henckel von Donnersmarck vuelve con ‘La sombra del pasado’ sobre la historia reciente de Alemania y cuenta cómo la herencia del horror, de víctimas y verdugos del nazismo, sigue salpicando a todos los alemanes.

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Tom Schilling, en 'La sombra del pasado'.

“Los horrores de los nazis no tienen fin”. El exterminio de millones de personas que llevaron a cabo los criminales nazis sigue salpicando a los alemanes. La historia nos alcanza a todos. Florian Henckel von Donnersmarck, consciente de ello, ha vuelto a bucear en el pasado reciente de su país, como ya hizo en 2006 con la prodigiosa La vida de los otros. Si entonces denunció la perversión de los regímenes totalitarios y la persecución a los creadores, ahora insiste en el valor del arte y en las víctimas y verdugos heredados del horror.

La sombra del pasado, tres horas para narrar la vida de tres generaciones de alemanes, es una película que recorre la barbarie y sus inevitables consecuencias. Asesinos nazis que, sin el más mínimo sentimiento de culpa, han sabido saltar y acomodarse a los nuevos regímenes, ciudadanos que miraron hacia otro lado y recibieron su castigo, huérfanos testigos de tanta atrocidad… y artistas que salvaron al mundo de su propio infierno.

Atento al lema de la película -“cuando un crimen te persigue, el arte es la única salida”-, von Donnersmarck dispara desde el cine para mantener viva la historia del siglo XX en Alemania, aunque “los guiones sobre las atrocidades que se han hecho en este país no le gustan a la mayoría”. Tom Schilling, Sebastian Koch y Paula Beer son los protagonistas del filme, que se estrenó en Venecia y fue uno de los nominados al Oscar a Mejor Película de Habla no Inglesa.

Sebastian Koch, en 'La sombra del pasado'.

La película comienza con el exterminio que llevaron a cabo los nazis de los alemanes discapacitados y enfermos…

Los horrores de los nazis no tienen fin. Aquel era un sistema que no respetaba la vida y eso iba en todas las direcciones. Ha sido muy deprimente investigar este capítulo de la historia de Alemania. Es otro libro de los horrores de los nazis. Esto es solo una parte pequeña de la película, pero me afectó muchísimo. Fuimos a los lugares donde asesinaron a estas personas. Intentamos analizar cómo lo que hicieron con discapacitados, enfermos mentales… se lo aplicaron después a los judíos. 

La historia nos salpica a todos, ¿en Alemania, el reguero de víctimas continúa?

Así es. Igual que sobrevivieron muchos nazis, siguió habiendo víctimas. Personas que descubren el pasado de alguien de su familia… Puedes mirar cualquier biografía de cualquier persona de esos tiempos y el factor dominante siempre es la Historia. Por eso es tan importante que la configuremos y que la recordemos. Un solo individuo puede cambiar la historia. 

Pero en el caso de su país, no fue solo Hitler.

Bueno hay algo que pasa en todas las dictaduras, solo una pequeña parte de la población comete esas atrocidades, pero las víctimas son muchísimas. Hubo alemanes que solo apartaron la mirada, pero con eso ya es suficiente. Hay una frase de un investigador que es definitiva: “Basta que la mayoría no haga nada para que el mal triunfe”. 

Hay nazis que han vivido sin sentimiento de culpa, ¿los neonazis son herederos de ello?

Los oportunistas completamente amorales siempre existirán, pero si hay otra dictadura esos neonazis no se parecerán a los nazis. Será distinto. Somos demasiado literales pensando en los rasgos del nazismo. Son peligrosos, pero a lo mejor no lo son tanto como la gente que no ha estudiado y no conoce la historia. 

¿El gobierno alemán conoce bien la historia de Alemania?

No. El gobierno alemán no es extremista, pero las decisiones que se han tomado por ignorancia de la historia han llevado al extremismo dentro del país. Los políticos, antes de ocupar un cargo público, deberían pasar un examen de Historia y demostrar que la conocen, es la única forma de que ésta no se repita. Desde luego, Angela Merkel y Donald Trump no aprobarían ese examen. Hoy es muy importante que nosotros, cineastas, escritores, periodistas… demos a la gente los resultados de esos exámenes que la mayoría no ha hecho, que contemos la historia. 

Con la película cuenta la historia de Alemania, pero no hace referencia al genocidio judío, ¿por qué?

Es un crimen tan enorme que nunca se podrá recompensar apropiadamente a las víctimas. En esta película no hay sub trama con el sufrimiento judío, porque si hablas de ello, ese debe ser sin ninguna duda el tema central. 

¿Le cuesta aceptar que haya aún nazis vivos que no han recibido castigo?

No hay manera de purgarse de todos los criminales que participaron en el nazismo. Stefan Zweig tiene una novela donde cuenta cómo un alto funcionario sobrevive a todos los sistemas. El nivel más alto se castiga, pero por debajo la gente sobrevive. Es la amoralidad lo que les permite subir a lo más alto y también sobrevivir en el sistema siguiente. En el fondo es un talento que tienen. 

Hablando de talento, la película es una reivindicación de la libertad y del poder del arte.

El arte que no es libre no es arte. Cuando el Estado empieza a influir en el arte, éste está perdido y el resultado es el mismo sea del signo que sea el gobierno. En Barcelona vi una exposición sobre el paralelismo del arte del comunismo y del fascismo y muchas veces eran obras indistinguibles. 

¿Cómo recibe hoy el pueblo alemán estas historias?

Generalmente, los guiones sobre las atrocidades que se han hecho en este país no le gustan a la mayoría. Pero para mí lo importante es que sea posible hacerlo. Es mucho más importante expresarte con total libertad que vivir en una mansión. Poder hacerlo, no pido más. Desde luego, hoy no te impide nadie físicamente que hagas una película como ésta. O sea que hay algún tipo de libertad. Pero otra cuestión es si el público está abierto a ello. 

¿El cine puede ayudar a zanjar cuentas pendientes con la historia?

Sí, el cine, el arte. Yo he recibido una educación socialista, mi madre era muy activa y me enseñó que había que enfrentarse y preguntar, preguntar por ejemplo por qué algunos habían participado del horror nazi. Es verdad que en muchos casos el ‘malo’ se ha escapado, que no le castigaron. La justicia es muy difícil, da la sensación de que no habrá fin para los crímenes nazis y de que unos se libran y otros son condenados injustamente. Pero he llegado a la conclusión de que se puede avanzar con solidaridad y tolerancia, que nosotros, los ‘buenos’, tenemos recompensas en el camino y que los enemigos van a tener una vida vacía y van a recibir su castigo. Y el arte puede ser un magnífico motor de eso. Como artista creo que se puede influir en las cosas. 

El cineasta Florian Henckel vo Donnersmarck.

En España está costando mucho ponerse al día con el pasado reciente y procurar justicia a las víctimas del franquismo.

Diría que era más fácil para los alemanes porque la injusticia era más clara y evidente. Hitler fue un tipo que mató ¡a seis millones de judíos! Mató a la gente que no encajaba en el perfil genético adecuado. ¡En España la situación era tan complicada! Y por eso llevará más años, más tiempo, poder arreglar las cosas con la historia. He visto que hay algunos estudiosos europeos que disienten en sus conclusiones sobre el régimen franquista. Creo que no hay suficiente distancia. 

¿A lo mejor todavía hay países europeos avergonzados porque dieron la espalda a los republicanos españoles?

Eso es una historia que habría que contar, desde luego. Y sí, es interesante preguntarse cómo es posible que haya esa falta de consenso internacional con un asunto así. Pero es muy importante crear ese consenso, es un gran paso para cerrar heridas.